Salmos 143:10
Día 3
Devocional escrito por Natalia Zamora
Salmos 143:10 Enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe…
Mientras estemos viviendo en este mundo, vamos a pasar cosas, las cuales siempre nos van a estar dejando una enseñanza y lección de vida.
El ser humano, desde chico quiere ser grande para poder hacer cosas libremente.
Recuerdo cuando era chica y veía a mi hermana que mi mamá la mandaba a hacer mandados sola, a media cuadra de casa, yo quería hacer lo mismo, pero no podía porque todavía era pequeña, y esto ¡Cómo me molestaba!
A muchos nos cuesta sentarnos a aprender porque queremos hacer todo rápido.
Ejemplo: estamos viendo una receta por las redes sociales y adelantamos para verlo más rápido.
Y quizás nos perdimos tips que nos llevan a mejorar la receta.
Así podemos dar un montón de ejemplos y ver cómo es tan cotidiano que aflore nuestra humanidad caída en cada aspecto de nuestras vidas.
Cuando conocemos este mundo nuevo de lo espiritual, del caminar con Dios, nos damos cuenta que TODO lo que aprendimos no nos sirve de nada, porque en Dios, con nada podemos hacer mucho, y podemos ver las cosas que no son como si fuesen.
Y somos nuevos creyentes y todo lo que escuchamos queremos absorberlo, pero cuando vamos caminando hace tiempo con Dios, nos pasa que nos manejamos “seguros” ya por la “experiencia” de tantos años de caminar con Dios.
Y ahí es cuando caemos en el error, que cuesta caro, cuando no dependemos más de Dios.
La pregunta es… ¿Puede un cristiano ir a la Iglesia pero no depender de Dios para sus decisiones? Si puede, aunque No debería.
Jeremías 2:13 Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Podemos leer esta Palabra y ver que el propio Pueblo de Dios abandonó Sus Consejos y Enseñanzas, para poner su confianza en cosas vanas, para poner todas sus fuerzas en cosas que no dan vida como la da el Espíritu Santo de Dios.
Esto puede suceder de a poco, tomando decisiones “pequeñas”, que a la larga, van trayendo el costumbrismo, y ya es una realidad no consultar a Dios.
Esto trae como consecuencia frialdad y liviandad en la vida cristiana y hasta nos lleva a caminar por lugares que Dios no tenía pensado para nosotros.
Hay personas que no les gusta aprender nada, porque si no la demanda viene, sea en lo espiritual como en su vida cotidiana, y son llevados por la necedad y el orgullo.
Como Hija muchas veces me tocó y me toca escuchar a mi Mamá y a personas con un gran afecto hacia mi vida, decir: “Yo me golpee, no quiero que te golpees...”.“Si actúas de tal forma vas a terminar mal…”. “Si seguís los pasos de tal o cual, va a traer dolor a tu vida… ”, y debo reconocer ¡Cuánta razón tuvieron y tienen!
El ser humano por medio de golpes muchas veces aprende.
EL PLAN DE DIOS NO ES QUE VIVAMOS DE GOLPE EN GOLPE PARA APRENDER.
Sino que Él quiere que evitemos el dolor en nuestras vidas, al obedecerlo.
La palabra OBEDIENCIA es tan resistida en este tiempo, parece como una ofensa, piensan como que es algo malo, como que el sometimiento es a una persona y no a lo establecido para su bien.
Cuando vivimos determinados sucesos dolorosos por querer hacer lo que nos parece, nos quedan cicatrices, las cuales al mirarlas aprendemos de ellas, y cuando nos toca vivir algo parecido, tenemos dos opciones: decir bueno, pero ya me curé de esto, voy a salir otra vez o decir: NO QUIERO MAS TRISTEZA Y SUFRIMIENTO EN MI VIDA POR MI NECEDAD.
El Espíritu Santo de Dios, es Quien nos enciende la luz roja en nuestro interior.
Es Quien te aprieta el corazón cuando vas a decidir algo que Dios no quiere para vos.
Es Quien por Su Gran Amor te manda personas que te hablen, o escuchas una alabanza, o Su Voz diciéndote: “Por ahí no es”.
El Salmista David nos dice:
Salmo 143:8 Hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma.
Le pide a Dios que le enseñe, que le revele, le diga lo que debe hacer en tal o cual situación.
Leyendo todo el Salmo entiendo el por qué, estaba cansado de sufrir por la misma situación, y su rendición fue completa.
Hermanos hay mucho de lo que estamos viviendo, por no decir todo, que debemos doblegarlo más a Dios, entregarlo completamente, para poder ver Su Mano en TODO.
Cuesta, si cuesta y mucho, pero pidámosle a Dios tener un corazón dócil y sumiso para escuchar y PONER POR OBRA lo que Él nos aconseja por medio de una prédica, enseñanza o lectura de Su Palabra.