Salmos 145:14
Día 29
Salmos 145:14 Sostiene Jehová a todos los que caen...
Recuerdo que cuando pequeña, quise aprender a andar en bicicleta y mi Papá, que sabía que iba a recibir algunos golpes, no solo se ofreció a enseñarme…
La
bicicleta era grande, para un adulto, no tenía “rueditas” de apoyo como tienen
las infantiles y yo apenas tenía 6 años… La asombrosa paciencia de mi Padre me
emociona hasta hoy…cada vez que caía, él me sostenía… volvíamos a intentarlo una y otra vez, hasta que salí andando... flacucha, pequeña, tenía muchas ganas de aprender, pero
sin el respaldo de mi Padre hubiera sido imposible.
Al volver en el
recuerdo a esos bellos tiempos de aprendizaje, El Señor acarició mi alma
diciéndome que del mismo modo Él siempre sostiene a los que caen.
Qué
diferente sería para cada Hijo de Dios si siempre tenemos presente esto.
Le
invito que mire en su memoria momentos difíciles que le tocó atravesar, y se
conmoverá en el alma, cuando El Espíritu
Santo le hable al corazón diciéndole que era Dios, El Señor Quien siempre le sostuvo.
Cuando caemos en las batallas de la vida, porque nos sorprende una enfermedad, una perdida, un abandono inesperado, la falsedad de alguien que hemos creído, el dolor de la distancia… recuerde que nunca ha recibido el golpe en su total fuerza, mientras Usted caía la Mano del Señor le sostenía, amortiguando el golpe.
Algunos de nosotros en esas instancias, ni
siquiera llegaremos a tocar la tierra, otros tocaran el polvo, pero, creyendo que Dios
nos sostiene, nunca podrá caber la posibilidad de que alguno no se levante, porque
Su Mano siempre nos jalará hacia arriba, nos pondrá en pie. Ese es nuestro
Padre Dios.
Salmos 145:14 Sostiene Jehová a todos los que caen...
Parte de vivir y de crecer en la vida, es precisamente que en ocasiones no tocará "caer" o "errar".
Lo importante no es
caer, o cuantas veces caes, lo importante es levantarse, tampoco si te equivocas una o mil veces, lo importante es volver del error.
Las circunstancias adversas no pueden impedirnos volver a caminar, debemos ponernos en pie, nunca detenernos.
Lo mismo pasa en el área espiritual: cuando alguien se debilita y cae; el panorama se vuelve sombrío y desalentador. El dolor, las heridas, incluso la vergüenza que tiene quien se ha debilitado y caído, hace que en vez de acercarse al Señor, se aleje…
Sin
embargo, nuestro Buen Señor que es tan Misericordioso, se compadece de nosotros
y extiende Su Brazo para levantarnos y sacarnos de esa terrible situación.
Basta que uno
reconozca su falta, su pecado y se arrepienta, en Dios hay perdón.
Dios
está cerca de quienes lo invocan, atiende a su clamor y los salva.
Salmos 145:18-19
Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras. 19 Cumplirá
el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
No importa la caída
si luego floreceremos y damos fruto de sabiduría, no cayendo de nuevo, si nos
ponemos de pie para avanzar y mostrar ante los demás la obra regeneradora que
hace el Señor en los que en Él confían.
- Cuando
nos caemos físicamente: lastimados, adoloridos, llorosos y desalentados no queremos
hacer nada, luego cuando nos asisten dando la ayuda necesaria, retomamos las
actividades con más habilidad y fuerza.
- La caída de la Gracia es un
experiencia que desnuda nuestro yo, que muchas veces quiere prevalecer
queriendo hacer nuestra voluntad e ignorando la Divina, Dios la permite para
que aprendamos a depender de Él y a vivir caminando en Su Propósito hasta el
final.
Salmos 94:18-19 Cuando yo decía: Mi pie resbala, Tu misericordia, oh
Jehová, me sustentaba. 19 En
la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi
alma.
En este salmo se escribe que es Dios, Quién va a ofrecer asistencia
al creyente en sus peligros y caídas.
De hecho, el salmista parece indicar que es una situación reiterativa, es decir, que le ha pasado varias veces que sus pies han estado a punto de resbalar. La Misericordia era sus sustento, el consuelo de su alma, El Señor.
Cada vez que peligraba en caer se presentaba El Señor brindándole ayudada.
Seguramente a Usted también le ha sucedido, somos débiles y debemos reconocerlo…
Este salmo enseña una verdad fundamental al creyente, sobre cómo debe enfrentarse a los problemas.
Cuando sentimos que nuestros pies están resbalando, debemos saber que
siempre nuestro Dios está atento a socorrernos, Él nos escucha y entiende
perfectamente cómo nos sentimos y sabe de todas las cosas que nos causan
preocupación.
Muchas veces las caídas, son productos de acciones de personas, influenciadas por el mismo infierno, para hacernos mal. El Señor sentencia un Ay, para aquel que haga caer a uno de Sus Pequeños…
Mateo 18:6-7 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen
en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno,
y que se le hundiese en lo profundo del mar. 7 ¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es
necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el
tropiezo!
El Señor proveerá la justicia en el tiempo justo,
Él se vengará de los impíos y Él pagará a cada uno conforme a sus actos.
Sin duda alguna, esta confianza no la tiene ningún
otro grupo de creyentes en el mundo, solo
aquellos que confían en el Dios Altísimo, Sus Hijos pueden tener la certeza de que la
justicia llegará en el tiempo justo y todos recibirán lo que merecen.
Debemos aprender a caminar bajo esa confianza, pues Dios sostiene a Su Heredad.
Nuestro Buen Padre Celestial nos enseña como cuando éramos bebés, nuestros padres terrenales nos enseñaban a caminar. Nuestra desesperación por hacerlo, nos ocasionaba resbaladas, caídas y golpes.
En medio
de llantos éramos alcanzados `por los brazos de Papá que siempre estaba allí
`para sostenernos y alentarnos a seguir, hasta que finalmente aprendimos, y no
solo a caminar sino a correr.
Así nuestro Dios está con nosotros,
siempre nos ha sostenido con Su Diestra Poderosa.
Salmos 63:7-9 Porque has sido mi
socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. 8 Está mi alma apegada a
ti; Tu diestra me ha sostenido.9 Pero
los que para destrucción buscaron mi alma Caerán en los sitios bajos de la
tierra.
Así hace nuestro Padre Dios, nos socorre, no abraza, nos ampara, no hay
mejor gozo de ver a nuestro Padre llegar a abrazarnos y cobijarnos en Sus Brazos.
Su Diestra, que es Jesucristo nos sostiene, y
promete que quienes quieran provocar nuestra caída, caerán, ellos mismos caerán
y en los sitios más bajos.
Recordemos siempre Las Promesas que Dios nos brinda en Su Palabra.
Él es nuestro Socorro y nuestro Pronto Auxilio, nunca
llega tarde, entonces cuando Usted se encuentre en necesidad o peligro, recuerde
que Él le sostiene
Isaías 41:13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de
tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.
Aprendamos a confiar en Él, Dios no abandona a Sus
Hijos, Él siempre estará allí…