Martes, 29 de Agosto del 2023

Salmos 145:14

                                                                                                                                                            Día 29

Salmos 145:14 Sostiene Jehová a todos los que caen...


Recuerdo que cuando pequeña, quise aprender a andar en bicicleta y mi Papá, que sabía que iba a recibir algunos golpes, no solo se ofreció a enseñarme…

La bicicleta era grande, para un adulto, no tenía “rueditas” de apoyo como tienen las infantiles y yo apenas tenía 6 años… La asombrosa paciencia de mi Padre me emociona hasta hoy…cada vez que caía, él me sostenía… volvíamos a intentarlo una y otra vez, hasta que salí andando... flacucha, pequeña, tenía muchas ganas de aprender, pero sin el respaldo de mi Padre hubiera sido imposible.

 

Al volver en el recuerdo a esos bellos tiempos de aprendizaje, El Señor acarició mi alma diciéndome que del mismo modo Él siempre sostiene a los que caen.

 

Qué diferente sería para cada Hijo de Dios si siempre tenemos presente esto.

Le invito que mire en su memoria momentos difíciles que le tocó atravesar, y se conmoverá en el alma, cuando  El Espíritu Santo le hable al corazón diciéndole que era  Dios, El Señor Quien siempre le sostuvo.

 

Cuando caemos en las batallas de la vida, porque nos sorprende una enfermedad, una perdida, un abandono inesperado, la falsedad de alguien que hemos creído, el dolor de la distancia… recuerde que nunca ha recibido el golpe en su total fuerza, mientras Usted caía la Mano del Señor le sostenía, amortiguando el golpe.

Algunos de nosotros en esas instancias, ni siquiera llegaremos a tocar la tierra, otros tocaran el polvo, pero, creyendo que Dios nos sostiene, nunca podrá caber la posibilidad de que alguno no se levante, porque Su Mano siempre nos jalará hacia arriba, nos pondrá en pie. Ese es nuestro Padre Dios.


Salmos 145:14 Sostiene Jehová a todos los que caen...

 

Parte de vivir y de crecer en la vida, es precisamente que en ocasiones no tocará "caer" o "errar".

Lo importante no es caer, o cuantas veces caes, lo importante es levantarse, tampoco si te equivocas una o mil veces, lo importante es volver del error.

Las circunstancias adversas no pueden impedirnos volver a caminar, debemos ponernos en pie, nunca  detenernos.

 

Lo mismo pasa en el área espiritual: cuando alguien se debilita y cae; el panorama se vuelve sombrío y desalentador. El dolor, las heridas, incluso la vergüenza que tiene quien se ha debilitado y caído, hace que en vez de acercarse al Señor, se aleje…

Sin embargo, nuestro Buen Señor que es tan Misericordioso, se compadece de nosotros y extiende Su Brazo para levantarnos y sacarnos de esa terrible situación.

Basta que uno reconozca su falta, su pecado y se arrepienta, en Dios hay perdón.

 

Dios está cerca de quienes lo invocan, atiende a su clamor y los salva.

Salmos 145:18-19 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras. 19 Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

 

No importa la caída si luego floreceremos y damos fruto de sabiduría, no cayendo de nuevo, si nos ponemos de pie para avanzar y mostrar ante los demás la obra regeneradora que hace el Señor en los que en Él confían.

 

  • Cuando nos caemos físicamente: lastimados, adoloridos, llorosos y desalentados no queremos hacer nada, luego cuando nos asisten dando la ayuda necesaria, retomamos las actividades con más habilidad y fuerza.
  • La caída de la Gracia es un experiencia que desnuda nuestro yo, que muchas veces quiere prevalecer queriendo hacer nuestra voluntad e ignorando la Divina, Dios la permite para que aprendamos a depender de Él y a vivir caminando en Su Propósito hasta el final.

 

Salmos 94:18-19 Cuando yo decía: Mi pie resbala, Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. 19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.

En este salmo se  escribe que es Dios, Quién  va a ofrecer asistencia al creyente en sus peligros y caídas.

De hecho, el salmista parece indicar que es una situación reiterativa, es decir, que le ha pasado varias veces que sus pies han estado a punto de resbalar. La Misericordia era sus sustento, el consuelo de su alma, El Señor. 

Cada vez que peligraba en caer se presentaba El Señor brindándole  ayudada.

Seguramente a Usted también le ha sucedido, somos débiles y debemos reconocerlo…


Este salmo enseña una verdad fundamental al creyente, sobre cómo debe enfrentarse a los problemas.

Cuando sentimos que nuestros pies están resbalando, debemos saber que siempre nuestro Dios está atento a socorrernos, Él nos escucha y entiende perfectamente cómo nos sentimos y sabe de todas las cosas que nos causan preocupación.

 

Muchas veces las caídas, son productos de acciones de personas, influenciadas por el mismo infierno, para hacernos mal. El Señor sentencia un Ay, para aquel que haga caer a uno de Sus Pequeños…

Mateo 18:6-7 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. 7 ¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

 

El Señor proveerá la justicia en el tiempo justo, Él se vengará de los impíos y Él pagará a cada uno conforme a sus actos.

Sin duda alguna, esta confianza no la tiene ningún otro grupo de creyentes en el mundo, solo aquellos que confían en el Dios Altísimo, Sus Hijos pueden tener la certeza de que la justicia llegará en el tiempo justo y todos recibirán lo que merecen.

 

Debemos aprender a caminar bajo esa confianza, pues Dios sostiene a Su Heredad.

 

Nuestro Buen Padre Celestial nos enseña como cuando éramos bebés,  nuestros padres terrenales nos enseñaban a caminar. Nuestra desesperación por hacerlo, nos ocasionaba resbaladas, caídas y golpes.

En medio de llantos éramos alcanzados `por los brazos de Papá que siempre estaba allí `para sostenernos y alentarnos a seguir, hasta que finalmente aprendimos, y no solo a caminar sino a correr.

Así nuestro Dios está con nosotros, siempre nos ha sostenido con Su Diestra Poderosa.

Salmos  63:7-9 Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré. 8 Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido.9 Pero los que para destrucción buscaron mi alma Caerán en los sitios bajos de la tierra.

 

Así hace nuestro Padre Dios,  nos socorre, no abraza, nos ampara, no hay mejor gozo de ver a nuestro Padre llegar a abrazarnos y cobijarnos en Sus Brazos.

Su Diestra, que es Jesucristo nos sostiene, y promete que quienes quieran provocar nuestra caída, caerán, ellos mismos caerán y en los sitios más bajos.

 

Recordemos siempre Las Promesas que  Dios nos brinda en Su Palabra.

Él es nuestro Socorro y nuestro Pronto Auxilio, nunca llega tarde, entonces cuando Usted se encuentre en necesidad o peligro, recuerde que Él le sostiene

Isaías 41:13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.

Aprendamos a confiar en Él, Dios no abandona a Sus Hijos, Él siempre estará allí…