Salmos 147:3
Día 19
Devocional escrito por Norberto
Medina Celis
Salmos
147:3 El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.
En
este Salmo el Rey David versículos anteriores hace un llamamiento a la alabanza
a Dios, pues Él edifica a Jerusalén; congrega a los dispersos de Israel
Sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, pero también especialmente declara el Cuidado Providencial de Dios para con los hombres, en particular para con Su Pueblo.
Ø Esta verdad fue históricamente aplicable a los israelitas
cautivos, pero también lo es en general para nosotros.
En
este versículo contemplamos dos acciones paralelas, Sanar y Vendar.
Sanar (del Hebreo rafa) tiene la idea de remendar con puntadas: cuidar, restaurar, arreglar;
Mientras
que Vendar (del Hebreo Kjabash) significa envolver firmemente,
poner una comprensa, ajustar, atar con cuidado.
Estos
verbos conllevan a la imagen de alguien que procura cuidados médicos y
delicados o alguien que por su profesión sabe lo que hace.
·
Un corazón
Quebrantado:
El
corazón es el centro de todo el ser, de una persona o la persona misma.
Emociones,
pensamientos, sentimientos, sus afectos de lealtad o fidelidad, todo lo que el
ser humano es en lo interior.
En
este caso que ha sido dañado.
Quebrantado del hebreo Shabar, que significa dañado, derribado, desecho, roto, o humillado.
Heridas:
Dios
venda heridas del hebreo Atstsebet , que es sujetar con alguna
compresa o telas entrelazadas con mucho cuidado.
Ø Esta palabra se refiere al aspecto físico y emocional que
son dolores, tristezas, preocupaciones, pero también estas heridas pueden tener
un propósito en nosotros.
Ø Son hechas para ser talladas o moldeadas como un alfarero
que trabaja constantemente en una vasija.
Jeremías 18:4 Y la vasija de barro que el hacía se echó a perder en sus manos; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.
Le
da forma a base de martillo y cincel.
Estas
herramientas hacen sufrir a la masa pero son necesarias para darle forma y transformación,
entonces podemos ver cómo Dios Obra en Sus Hijos cuando pasan por aflicciones
en esta vida.
Ø Dios tiene tal cuidado de nosotros, como un medico
experimentado, en cuidar el alma y el corazón de Sus Hijos, sabe lo que hace y
cómo lo hace, conoce también nuestro corazón, tanto que no necesita radiografías.
Ø Él tiene el Poder para sanar y para restaurar nuestros pensamientos,
emociones, afectos, deseos e inclinarnos a Su Voluntad, transformando enteramente la persona para ser un Hijo de Dios.
Como dijo alguien “El
que te hizo te puede componer”.
Dios tiene Absoluta
Soberanía sobre nuestras heridas, sabe cómo tratarlas, porque el propósito de
ellas es ayudarnos a contemplar Su Cuidado, Su Amor y Su Control.
La imagen de una
herramienta que moldea una vasija, nos enseña que son necesarias para formar el
carácter y la fe personal de los que creemos en Jesús.
Ø El usa Heridas como un cincel que da forma a Cristo en
nosotros.
Dios no desaprovecha
nuestro dolor, sino que lo usa y sirve de puente para amarle, adorarle, confiar
y depender de Él.