Miércoles, 19 de Junio del 2024

Salmos 147:3

Día 19

Devocional escrito por  Norberto Medina Celis

Salmos 147:3 El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.

 

En este Salmo el Rey David versículos anteriores hace un llamamiento a la alabanza a Dios, pues Él edifica a Jerusalén; congrega a los dispersos de Israel

Sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas, pero también especialmente declara el Cuidado Providencial de Dios para con los hombres, en particular para con Su Pueblo.

Ø Esta verdad fue históricamente aplicable a los israelitas cautivos, pero también lo es en general para nosotros. 


En este versículo contemplamos dos acciones paralelas, Sanar y Vendar.

Sanar (del Hebreo rafa) tiene la idea de remendar con puntadas: cuidar, restaurar, arreglar;

Mientras que Vendar (del Hebreo Kjabash) significa envolver firmemente, poner una comprensa, ajustar, atar con cuidado.

Estos verbos conllevan a la imagen de alguien que procura cuidados médicos y delicados o alguien que por su profesión sabe lo que hace.

 

·        Un corazón Quebrantado:

El corazón es el centro de todo el ser, de una persona o la persona misma.

Emociones, pensamientos, sentimientos, sus afectos de lealtad o fidelidad, todo lo que el ser humano es en lo interior.

En este caso que ha sido dañado.

Quebrantado del hebreo Shabar, que significa dañado, derribado, desecho, roto, o humillado.


Heridas:

Dios venda heridas del hebreo Atstsebet , que es sujetar con alguna compresa o telas entrelazadas con mucho cuidado.

Ø Esta palabra se refiere al aspecto físico y emocional que son dolores, tristezas, preocupaciones, pero también estas heridas pueden tener un propósito en nosotros.

Ø Son hechas para ser talladas o moldeadas como un alfarero que trabaja constantemente en una vasija.

Jeremías 18:4 Y la vasija de barro que el hacía se echó a perder en sus manos; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.

 

Le da forma a base de martillo y cincel.

Estas herramientas hacen sufrir a la masa pero son necesarias para darle forma y transformación, entonces podemos ver cómo Dios Obra en Sus Hijos cuando pasan por aflicciones en esta vida.

 

Ø Dios tiene tal cuidado de nosotros, como un medico experimentado, en cuidar el alma y el corazón de Sus Hijos, sabe lo que hace y cómo lo hace, conoce también nuestro corazón, tanto que no necesita radiografías.

Ø Él tiene el Poder para sanar y para restaurar nuestros pensamientos, emociones, afectos, deseos e inclinarnos a Su Voluntad,  transformando enteramente  la persona para ser un Hijo de Dios.

 

Como dijo alguien “El que te hizo te puede componer”.

Dios tiene Absoluta Soberanía sobre nuestras heridas, sabe cómo tratarlas, porque el propósito de ellas es ayudarnos a contemplar Su Cuidado, Su Amor y Su Control.

 

La imagen de una herramienta que moldea una vasija, nos enseña que son necesarias para formar el carácter y la fe personal de los que creemos en Jesús.

Ø El usa Heridas como un cincel que da forma a Cristo en nosotros.

Dios no desaprovecha nuestro dolor, sino que lo usa y sirve de puente para amarle, adorarle, confiar y depender de Él.