Salmos 150: 6
Día 2
Devocional escrito por Roxana Astudillo de Díaz
Salmos 150: 6 Todo lo que
respira alabe a JAH. Aleluya.
El respirar es fundamental para una
vida vital.
Al despertar cada mañana y dormir cada noche, es señal de que estamos vivos y la vida nos la dio Dios, así que ya tenemos un gran motivo para agradecer.
Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
Al leer y escribir esto, Su
Espíritu Santo produce gozo en mi corazón, podemos ver cuán Grande y Maravilloso
es el Amor de Dios que Todo lo hizo Perfecto.
Toda la Creación alaba a Dios, los Cielos,
la tierra, los montes, los mares, las aves, los animales, los árboles y plantas
dan Alabanzas y Gloria a su Creador.
Salmos 19:1 Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Alabar es elogiar, celebrar, resaltar las cualidades, méritos o bondades de alguien o algo, ya sea con palabras o adoración, generalmente elevando su valor.
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Es hablar bien, es
poner en alto.
No ignoremos esto porque es una bendición tener la oportunidad de alabar a JAH = Jehová Dios, nuestro Dios.
Hoy, el sistema de este mundo te invade con quejas, protestas, influencias que para nada sirven, sino para llevarnos a vivir en una corriente de maldición.
Los problemas y las malas situaciones que nos tocan vivir, el dolor, la amargura, la tristeza, depresión, enfermedad, la economía, Etc. más de una vez te quitan y alejan de alabar a Dios, pero aun en el medio de la dificultad el Señor nos insta e impulsa a darle Gloria a Dios y lo hace a través de Su Espíritu.
Un gran ejemplo que tenemos en La
Biblia, es Job, un hombre que lo tenía todo: riquezas, salud, una hermosa
familia y de repente lo perdió todo, quedo solo en la miseria, sin su Familia.
¡Qué terrible! Sin embargo, en
medio de tanto dolor él dijo:
Job 1:21-22 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. 22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.
Después de haber perdido sus bienes materiales, su fuente de trabajo a sus propios hijos, también le tocó enfermarse y no solamente esto, sino el desprecio de su esposa quien era la que debía cuidarlo y acompañarlo en esta horrible situación, sin embargo, ella maldice a su esposo.
¡Que El Señor nos libre de esto!
Cuidar de un enfermo no es una
tarea sencilla, pero tampoco es imposible, el Amor de Dios te da la fuerza y la
Gracia para hacerlo, Él nos capacita.
El que está casado debe recordar el pacto que hizo, estar juntos en la riqueza y en la escasez, en la salud como en la enfermedad hasta que la muerte los separe.
Job dijo:
Job 2:10 Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.
Qué gran ejemplo encontramos en este varón, hoy es testimonio para nosotros, no tengo dudas que en el caminar de esta vida hay otras personas que nos fueron de ejemplo.
Recuerdo en mi infancia, mi Papá enfermó muy gravemente, mi Madre tenía que trabajar porque era ella el sostén de nuestra casa.
Con mis Hermanas éramos menores de
edad y estábamos en tiempo escolar, y mi Papá un tiempo estaba internado y otro
tiempo en casa; con la ayuda de mi Abuela mi mamá iba y venía.
Teníamos que pagar el alquiler, mi Mamá estuvo hasta lo último dando lo mejor de sí para su Esposo y su Familia.
Por siempre la admiré y respeté
tanto a Ella como a mi Abuela, eran dos mujeres de hierro.
Ya siendo adulta me tocó despedir a mi mamá y Dios me dio la fuerza para estar con ella hasta el último suspiro.
Siempre voy a estar agradecida
porque me permitió honrarla hasta lo último.
Luego El Señor me colmó de paz.
El cuidar a tus Padres, a tus Hijos, a tu Esposo o Esposa es alabar a Dios, no solo de labios sino con hechos.
Si estas desfalleciendo, recuerda que Dios es Aquel que renueva tus fuerzas, busca Su Presencia para que te llene de Su Espíritu.
También podemos alabar a Dios con nuestras ofrendas, siempre dadas con un corazón agradecido, nunca obligado.
2 Corintios 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
David, siervo de Dios, rey de Israel le había nacido en su corazón hacer un Templo para Dios, pero como él no podía hacerlo preparó lo mejor de los materiales que tenía.
1 Crónicas 29: 2-3 Yo con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, y madera para las de madera; y piedras de ónice, piedras preciosas, piedras negras, piedras de diversos colores, y toda clase de piedras preciosas, y piedras de mármol en abundancia. 3 Además de esto, por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, además de todas las cosas que he preparado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi Dios.
Qué corazón el de David, estaba tan agradecido, reconoció que todo lo que tenía era porque Dios se lo había dado, no midió los gastos, no había mezquindad en él.
A David se lo conoce como el dulce
cantor de Israel, era un poeta, su instrumento era el arpa, alababa a Dios con
todo su ser, porque el ofrendar también es alabar a Dios.
Amados que no haya mezquindad en
nosotros, que podamos dar siempre lo mejor, seamos agradecidos porque el
sustento y el trabajo proviene de Él.
Para concluir este devocional, debemos alabar a Dios con nuestros dones, que son regalos que El Señor nos da.
El Salmos 150 lleva como título: “Exhortación a alabar a Dios con instrumentos de música”
Tocar la guitarra, el teclado, la
batería, cantar, danzar para Dios, es lo más hermoso.
Cuando vayamos a La Casa de Dios, vayamos dispuestos a exaltar Su Nombre, abramos nuestra boca para anunciar Su Grandeza.
Uno observa en las hinchadas de los
equipos de futbol como cantan, con fuerza alientan a su club.
También en los recitales, cómo se
escuchan cuando cantan a una sola voz.
¿Qué nos queda a los Hijos de Dios?
¡Por Él estamos vivos, alabemos Su Nombre
con júbilo!
Les dejo esta hermosa alabanza de
Marcos Witt: Alabemos.
¡Muchas bendiciones!