Domingo, 15 de Septiembre del 2024

Salmos 18:32

Día 15

Devocional escrito por Santiago Medina Celis

Salmos 18:32 Dios es el que me ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino.

 

Este es uno de los Salmos más largos que podemos leer escritos por el Rey David.

Es más hace una breve instrucción que él se lo cantaba a su amado Dios.

Declaraba Su Victoria al librarlo de la mano de sus enemigos.

Por lo tanto es considerado un SALMO DE VICTORIA Y TRIUNFO.

Desde el verso 1, podemos ver el amor y el agradecimiento de David a su Señor:

Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. 

Qué tremendo cuando nuestros corazones pueden expresar esto a nuestro Dios, ¿Verdad?

¿Amas a Dios?... Creo que tenemos motivos para poder responder que sí.

Él nos ha salvado… David a lo largo de este Salmo expresa que tuvo momentos difíciles: de angustia, opresión, fue perseguido, rodeado de tinieblas, sintió que las aguas tapaban su vida…

  • Pero siempre invocó el nombre de su Redentor, de Aquel que lo fortalecía.

Cuántas veces estuvimos así, en lugares de profundo dolor,  viendo como el hombre fuerte nos destruía, nos amedrentaba, porque lo veíamos como poderoso gigante.

A veces sentimos que ese poderoso nos destruye.

¡No valoramos, o no comprendemos que el Único Poderoso es Dios y está en nosotros!

 

Hoy la búsqueda de poder lo vemos en todos lados. En la política, en potencias mundiales, en un simple partido de fútbol, en una simple opinión.

 

¿Qué es algo poderoso? Es muy amplio el abanico para definirlo, habla de un ser que es súper dotado en conocimientos, en aquel que explota sus potenciales, aquel que usa las debilidades de su persona y las transforma para bien, hasta una persona millonaria, que puede ejercer autoridad sobre otros.

¿Podrías identificarte con alguno de estos ejemplos? Tal vez si, tal vez no, te sientas incapaz o una persona sin recursos, sin posibilidades.

Pero Dios nos mira de otra manera:

2 Corintios 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

 

Creo que a esto se refería David: Dios es el que me ciñe de poder…

David conocía por experiencia el Poder de Dios que le fue dado, y también la habilidad para usar tal Poder.

Este Poder era como la habilidad que tienen las ciervas, que pueden correr sin esfuerzo por los lugares altos.


David cantó sobre la forma en que Dios lo ayudó a hacer la guerra:

 2 Samuel 8:1- Después de esto, aconteció que David derrotó a los filisteos y los sometió, y tomó David a Meteg-ama de mano de los filisteos 2 Derrotó también a los de Moab, y los midió con cordel, haciéndolos tender por tierra; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.  3 Asimismo derrotó David a Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir este a recuperar su territorio al río Éufrates.  4  Y tomó David de ellos mil setecientos hombres de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, pero dejó suficientes para cien carros.  5  Y vinieron los sirios de Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hirió de los sirios a veintidós mil hombres.  6  Puso luego David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.  7  Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén.  8  Asimismo de Beta y de Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce. 9 Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David había derrotado a todo el ejército de Hadad- ezer,  10  envió Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacíficamente y para bendecirle, porque había peleado con Hadad-ezer y lo había vencido; porque Toi era enemigo de Hadad-ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de oro y de bronce;  11  los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había dedicado de todas las naciones que había sometido;  12  de los sirios, de los moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botín de Hadad-ezer hijo de Rehob, rey de Soba. 13  Así ganó David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destrozó a dieciocho mil edomitas en el Valle de la Sal.  14  Y puso guarnición en Edom; por todo Edom puso guarnición, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehová dio la victoria a David por dondequiera que fue.

 

Dios le dio Poder, lo ayudó a correr rápido y por un camino seguro (hace perfecto mí camino… hace mis pies como de ciervas), lo hizo lo suficientemente fuerte como para entesar… el arco de bronce y le dio el escudo de tu salvación.

 

  • Como guerrero, David conocía a Dios como alguien que lo ayudaba a hacer la guerra y siempre le daría VICTORIA. 

 

Así como Dios le dio a David lo que necesitaba (fuerza física y habilidad), Dios también nos dará lo que necesitamos.

 

Nosotros en Dios somos poderosos, no por nuestras capacidades, ni por ser eufóricos, ni valientes, somos poderosos cuando reconocemos que tenemos al Poderoso en nosotros.

  • Ello nos llevará a confiar en los momentos duros, a saber que el Poder de Dios estará en cada momento en mí.


Y Él hará perfecto mi camino.

Ø Entendiendo que Él Obra, nos Restaura, nos Ayuda a cumplir Su Voluntad, nuestro camino allí, se hace Perfecto.

Ø No simple, no fácil, pero Perfecto.

Ø ¡Porque al que está haciendo las cosas que Dios quiere, Su Mano lo sostiene!


Señor ayúdanos día a día. Tú eres Rey de mi corazón.

¡Tú eres Perfecto en Poder, Quien me garantiza un Camino al Cielo Eterno, en VICTORIA!  ¡AMÈN!