Salmos 20:1
Día 26 Devocional escrito por Rina Ledezma Salmos 20:1 Jehová te oiga en el día de conflicto… Este versículo es una súplica al Señor, para que escuche la oración de Su Pueblo en donde estaban pasando días de conflicto. Qué importante es confiar en Dios en todo momento, y más en los días difíciles. Y sí, cuesta confiar, porque muchos son los sentimientos, los pensamientos, los temores que nos pueden invadir. Pero Gracias a Dios que Su Palabra nos anima, sea cual sea el momento que vivamos. Cuando el Pueblo (Congregación) se pone de acuerdo en clamor y súplica, debemos tener la seguridad de que DIOS NOS ESCUCHA. Jeremías 29: 12-13 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. ÉL ES NUESTRO REFUGIO y en la debilidad que quiere venir en esos momentos, ¡NUESTRO DIOS SE CONVIERTE EN FORTALEZA! Salmos 46:1-2 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Los problemas son inevitables, siempre llegan, por más que tratemos de que no lleguen. Son parte de la vida y del camino que cada uno transita. ¿Verdad? Enfermedades, soledad, pérdidas, inestabilidad económica, engaños, tragos amargos... parece que nos roban la esperanza… Esperanza, según el diccionario es, en su sentido más amplio, un estado anímico de optimismo y confianza, que se presenta cuando luce factible aquello que se desea con anticipación. Esperanza, según La Biblia es esa certeza y confianza que el hombre pone en la Promesa de Dios y Su Hijo. No hay espacio para la duda si los cimientos sobre los que se construye la fe, son la esperanza o la confianza: Salmo 16:9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; Eclesiastés 9:4 Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto. ¡No estamos solos! No dejemos que el enemigo anide en nuestra mente y cree en ella pensamientos que van en contra de Dios. Sino tomemos fuerzas para orar, inclusive por otros. Hay personas que necesitan de mí y tu oración. La sociedad, Hermanos de la Congregación, los gobernantes, personas desahuciadas, enfermos en hospitales, gente en situación de calle y … ¡Cuántas situaciones más! Con esto tan simple, pero tan eficaz, podemos ayudar a librar al prójimo de batallas, y cumplir con la Palabra de nuestro devocional. ¡ÉL NOS OYE! ¡Dios le bendiga!