Salmos 23:5 Parte 1
Día 1
Devocional escrito por Pastor Osvaldo
Alfieri
Salmos 23:5 … Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Parte 1
Podemos
leer y releer el Salmo 23, y una y mil veces se conmoverá nuestra
alma.
Cuando el Señor es tu Pastor, puedes decir lo que dice David en el versículo 1:
Ø Nada me
faltará.
Ø En Él tenemos Todo lo que necesitamos.
El Señor es mi pastor, nada me faltará
Así es, El Señor satisface TODAS nuestras necesidades.
El Señor es nuestro Pastor:
·
Él nos da descanso.
Salmos 23:2 En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará.
·
Él nos restaura, confortando nuestro corazón.
Salmos 23: 3a Confortará mi alma…
· Él nos da caminos rectos, derechos, justos.
Salmos 23:3b … Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
En
las dificultades podemos confiar en Dios.
·
Él nos invita a no temer, pues siempre está con nosotros dándonos
aliento.
Salmos 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
El devocional de hoy nos toma versículo 5, donde aprendemos que:
·
No nos faltará provisión.
Salmos 23:5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
La traducción de La Biblia de las Américas dice:
Tú
preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando
Fíjense cuando se refiere
a “preparar”.
Dios nos está haciendo:
Él, Dios,
es Quien prepara esta mesa, aunque mis enemigos me enfrenten;
Y unge mi
cabeza con aceite, Su Unción, llenando mi vida hasta que rebalsa.
Resulta interesante que esta figura
surge de la situación histórica acerca de la cual escribió David, cuando el
Salmista fue llevado al desierto por la rebeldía de su hijo, se encontró allí
hambriento y cansado con su ejército en desorden.
Tal como dice en 2 Samuel 17,
tres hombres que ni siquiera eran israelitas, Sobi, Maquir y Barzilai, trajeron
camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas,
lentejas, garbanzos tostados, miel, manteca, ovejas y quesos de vaca, para que
comieran; porque decían que el Pueblo estaba hambriento, cansado y sediento en
el desierto.
Ø David vio en esto que
Dios, como un anfitrión benévolo, estaba preparando una mesa ante él en
presencia de sus enemigos.
2 Samuel 17: 27-29 Luego
que David llegó a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas, de Rabá de los hijos de Amón,
Maquir hijo de Amiel, de Lodebar, y Barzilai galaadita de Rogelim, 28 trajeron a David y al pueblo que estaba con él,
camas, tazas, vasijas de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas,
lentejas, garbanzos tostados, 29 miel, manteca, ovejas, y
quesos de vaca, para que comiesen; porque decían: El pueblo está hambriento y cansado
y sediento en el desierto.
En el Nuevo Testamento tenemos otra
expresión significativa:
Ø El Apóstol Pablo lo
dijo de la siguiente manera:
Filipenses 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
Ø El sabio Salomón
escribió:
Cantar de los Cantares 2:4 Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.
Dios me lleva a la mesa
del banquete, y su bandera sobre mí es amor.
Dios nos trae a Su
Presencia, en Su Casa hay un banquete, cubierto de Amor.
Este hermoso versículo habla sobre dejar que sea Él Quien nos tome de la mano y nos conduzca al destino de la Provisión Divina, esto depende de nuestra aceptación a la invitación de morar en nuestro corazón y luego de nuestra relación con Dios.
Ø Cuando Él nos lleva a
Su Casa, a Su Presencia y nos ofrece el banquete que ya tiene preparado en Su
Mesa: Es la
bendición que estamos necesitando.
Ahora
hay tres imágenes de Su Bondad en la Provisión de Dios en el versículo
5.
El desafío en predicar este texto, es que creo que aquí tenemos que comprender poesía hebrea.
Entonces, cuando David dice:
1. Preparas una
mesa delante de mí en presencia de mis enemigos.
2. Unges mi
cabeza con aceite.
3. Mi copa
rebosa.
En
poesía hebrea, está diciendo lo mismo de tres maneras diferentes.
Podemos pensar: "Bueno, ¿Qué es lo que está diciendo
en común?"
Está diciendo:
ü Dios eres Bueno, me has
bendecido.
ü Dios eres Asombroso,
has provisto todo lo que necesito.
ü Me has dado vida y
salud mi comida, mi ropa, mi techo, TODO.
ü Me bendices delante de
mis enemigos, avergonzándolos.
ü Y no alcanzas solo el
plano físico Señor, pues también me salvas.
ü Me llenas de tu Poderoso
Espíritu Santo, con Tu Presencia estoy lleno, tanto, que con Tu Bendición puedo
“salpicar” a otros.
ü DIOS ERES TODO LO QUE
NECESITO EN ESTA VIDA Y PARA LA ETERNIDAD.
¿Puede
Usted identificarse con la declaración del Salmista?
¿Cree que esto es lo que Dios tiene para nosotros, como Sus Hijos, para este tiempo?
Aderezas mesa
delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
·
Podría ser que la mesa preparada simbolice la Salvación.
·
La cabeza ungida con aceite simboliza la Santificación.
·
Y la copa que rebosa simboliza nuestro servicio, pues como Dios nos bendice, somos llamados a compartir
Su Bendición.
· Las Bendiciones de Dios se comparten, se derraman sobre los demás.
Así que Él nos salva, nos santifica y nos permite servirle.