Salmos 25:2
Día 17 Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani Salmos 25:2 … Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado… En este Salmo podemos ver claramente como David expresa su confianza en Dios, y su oración de no ser avergonzado por sus enemigos. Este precioso versículo nos recuerda que la fe y confianza en Dios son fundamentales en nuestra vida diaria porque nos da la fuerza para enfrentar los desafíos que se presentan. ¿Por qué nos conviene confiar en Dios? ¿Por qué es fundamental hacerlo? La confianza en Él nos ayuda a mantener la paz y la tranquilidad, incluso en medio de las circunstancias más difíciles. Es allí donde la fe está puesta por obra. Su Misericordia es Infinita... cuando ponemos la confianza en Él podemos sentir que abrazamos el Valor y la Fortaleza para seguir ante cualquier batalla. Juan 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Este versículo nos da la oportunidad de reflexionar sobre nuestra relación personal con Dios. ¿Le doy mi confianza? ¿Tengo la suficiente fe? Si nuestros “enemigos” se burlan de nosotros, podemos enfrentarlos con la cabeza bien alta, con la seguridad de que Dios es Quien pelea esa batalla por nosotros. Oremos buscando La Sabiduría de Dios en cada momento, Su Guía para tomar decisiones correctas, necesarias que se alineen a Su Voluntad y Planes Divinos, los cuales son Perfectos. Debemos comprender que los “enemigos” no siempre son personas, sino también pensamientos, actitudes, o debilidades. Al confiar en Dios podremos enfrentarlos con Sabiduría y Fortaleza. En conclusión: En lugar de pelear con nuestras propias fuerzas y querer resolver los problemas nosotros mismos dejemos que Dios lo haga. Recordemos este versículo en esos momentos más difíciles. … Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado… Que nos aliente a ser valientes y confiar en Dios sin importar que esté sucediendo… ¡David no se dejó vencer por el miedo ni amedrentar por el gigante! Dios no solo que nos sostiene, sino que nos transforma en guerreros, así como a David de pastor a Rey y no un rey cualquiera, un guerrero...porque el guerrero estaba en él … ¡David siempre supo que era Dios, no él, por eso su confianza estaba puesta en Dios! Siempre hay esperanzas en Sus Promesas... 1 Pedro 5:7 Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.