Salmos 25:4
Día 22
Salmos 25:4 Muéstrame,
oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.
Aquí el Salmista hace la oración que es necesaria para obtener la dirección correcta. Necesaria, porque solamente los caminos de Dios son Perfectos y, por eso, tan sólo Su Camino es un camino de bendición para nuestras vidas.
Generalmente cuando el hombre decide por dónde
ir, es seguro que equivoca el camino.
Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de
muerte.
Es que entre los caminos de Dios y nuestros
caminos existe un profundo abismo.
Al igual que Moisés, el Salmista anhelaba con
vehemencia conocer los Caminos de Dios.
Éxodo 33:13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te
ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en
tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.
Los principios para conocer los caminos de Dios, según este salmo, son :
· Tener un sincero deseo de ser guiado a los rectos caminos de Dios.
Salmos 25:4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.
·
Ser
encaminados en Su Verdad, enseñados en Su Palabra.
Salmos 25:5 a Encamíname en tu verdad, y
enséñame…
·
Permanecer con expectación, esperando en Dios todo
el día.
Salmos 25:5b… Porque tú eres el Dios de mi
salvación; En ti he esperado todo el día.
·
Los creyentes debemos someternos humildemente a
Dios.
Salmos 25:9 Encaminará a los humildes por el
juicio, Y enseñará a los mansos su carrera.
·
Forjar un
carácter misericordioso.
Salmos 25:10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
·
Y temer al Señor
Salmos 25:12-14 ¿Quién es el hombre que teme a
Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger.13 Gozará él de bienestar, Y su descendencia heredará
la tierra. 14 La
comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a ellos hará conocer su
pacto.
- Como el pecado es un obstáculo para conocer a Dios y Sus Caminos, se le debe abandonar y ser limpiado y perdonado.
Salmos 25:6-7 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, Que son perpetuas. 7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.
Es imposible estar en los caminos de pecado y transitar los caminos del Señor.
Salmos 66:18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado
1 Juan 2:1-6 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no
pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a
Jesucristo el justo. 2 Y él es la propiciación por
nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo
el mundo. 3 Y en esto sabemos que nosotros le
conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice: Yo le conozco, y no
guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su
palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto
sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él,
debe andar como él anduvo.
Debemos saber aun en el Camino del Señor, sufriremos adversidades en nuestras vidas, pero esto no
es una señal de desaprobación de Dios, allí veremos Su Obrar ayudándonos.
Salmos 34:19 Muchas son las aflicciones del
justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.
El conocimiento de Dios y Sus Caminos pudieran
llevar a los creyentes a tribulaciones y al sufrimiento.
Hechos 14:22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
Hechos 20:22-23 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a
Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; 23 salvo que el
Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan
prisiones y tribulaciones.
El Supremo Ejemplo de esa Verdad es Jesucristo
mismo, quien siguió perfectamente la Voluntad de Dios, y sufrió el dolor, la
traición y la cruz.
El creyente que permanece en la Voluntad de Dios
debe esperar lo mismo.
Mateo 10:24 El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor.
El mejor lugar en el que el creyente puede
estar es en el Centro de la Voluntad de Dios, esto le dará seguridad y
alegría.
Así como nuestro Señor Jesucristo hizo de la Voluntad
del Padre Su Alimento, de la misma manera los creyentes encontraremos plenitud
agradando a Dios.
Salmos 40:8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,
Y tu ley está en medio de mi corazón.
Debemos confiar plenamente, pues El Camino de Dios es
Perfecto
Salmos 18:30 En cuanto a Dios, perfecto es su camino…
La palabra que se utiliza en las Escrituras
como perfecto hace referencia a que
es completo, como cuando se acaba un
trabajo y que no le falta nada.
Por lo que los Caminos de Dios para Sus Hijos
son completos, cada detalle de ellos es relevante para nuestro Señor.
Dios deposita en los creyentes Su Espíritu Santo con el propósito de ayudarnos a andar por Sus Caminos y así transformarnos cada día, para ser semejantes a Cristo.
Esto implica que en muchas ocasiones el
Espíritu Santo nos guiará por caminos que para nosotros puedan ser impensados,
inesperados o inciertos, pero sin importar lo que nosotros podamos pensar,
confiando en Su Voluntad, deberemos de experimentar que esos Caminos son los
más seguros, pues Dios mismo se dio a la tarea de escogerlos para completar Su Propósito
en nosotros, Sus Hijos.
Debemos orar cada día a nuestro Dios, para no equivocarnos, Su Espíritu
Santo, nos guiará siempre a la Voluntad de nuestro Padre Dios.
Salmos 25:4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.
Podemos
estar seguros de que ningún hombre o mujer a quien Dios le ha mostrado Su Camino,
o instruido en Sus Sendas, o guiado en Su verdad, haya sido inducido al pecado, a la desgracia o
a la deshonra pública, por el contrario, el Camino de Dios
es el Único Camino del Bien.
Jesucristo, es el Camino al Padre, el Unigénito Hijo de Dios, quien nos ha
redimido, es nuestro referente que guía nuestros pasos.
Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie
viene al Padre, sino por mí.
Escojamos cada día agradar a Dios y andar por El camino perfecto que Él ha escogido para nosotros.