Domingo, 3 de Mayo del 2026

Salmos 27: 5

Día 3

Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera

Salmos 27: 5…Me ocultará en lo reservado de su morada…

 

El Libro de los Salmos es uno de los más bellos de toda La Escritura.

En ellos encontramos consejo, dirección, aliento, enseñanza y por qué no también, llamado de atención y corrección para el Pueblo de Dios.

 

El Salmo 27 específicamente, es un himno de confianza, valentía y súplica.

Destacando a Dios como Luz, Salvación y Fortaleza ante el temor.

 

El Salmista declara (entre otras cosas), que, aunque suceda lo peor de lo peor, como por ejemplo tener a todo un ejército acampando en contra nuestro, su corazón no sentirá temor porque confía plenamente en la Protección Divina y busca habitar en la Presencia de Dios, finalizando con un llamado a la paciencia y la esperanza puesta en El Señor. 

El versículo 5 nos declara:

 

Porque Él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;

Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto.

 

Podemos ver que se destaca la Protección Divina, la Seguridad y el Refugio Inquebrantable que Dios brinda en los momentos de angustia o peligro.

 

Analicemos los puntos clave de este versículo.

·        Refugio en el día del mal:

Promete Protección Divina durante tiempos difíciles o de aflicción.

 

·        Lo reservado de su morada…

Simboliza la intimidad y la seguridad absoluta en la presencia de Dios.

 

·        Sobre una roca me pondrá en alto.

Representa firmeza, estabilidad y una posición superior sobre los enemigos o los problemas que nos asedien.

 

·        Confianza total:

Muestra la convicción de David de que Dios es su fortaleza y protección, incluso cuando esté rodeado de enemigos.

 

Ahora bien, todos los seres humanos (y especialmente los Hijos de Dios) hemos sufrido en algún momento de nuestra vida ataques, luchas, pruebas, enfermedades, angustia, tristeza, etc.

Pero sólo los Hijos de Dios tenemos la plena confianza de que no tenemos por qué transitar todo eso solos, tenemos a Cristo de nuestro lado, y con Él todo se supera de la mejor manera.

 

El Salmos 27:5 que hoy nos regala el Señor, es una bocanada de aire fresco, una palmada de aliento en la espalda.

Dios nos asegura que “todo va a estar bien”.

Él nos levanta en un lugar alto y seguro; nos esconderá y refugiará nada menos que “en lo reservado de su morada”.

 

Seguramente, muchos hemos visto en películas o dibujos animados cuando a alguien lo persigue una bestia feroz: un tigre, un león, etc.

Lo primero que hace esa persona es correr, buscar un árbol bien alto y treparse lo más rápido posible, tratando de esconderse entre las ramas más altas de ese árbol.

Bueno, lo mismo nos ocurre a los Hijos de Dios: cuando nos sentimos amenazados, asediados o perseguidos, lo primero que debemos hacer es correr en busca de esos Brazos Amorosos del Señor, para que nos den ese cobijo y tranquilidad que tanto estamos necesitando.

¡Y sabemos por Su Palabra que así será!

 

Constantemente, y a lo largo de toda la Palabra de Dios, vemos estas Promesas del Señor para con Sus Hijos:

Salmo 31:20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; los pondrás en un Tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

 

Salmo 40:1-2 Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

 

Salmo 69:14-15 Sácame del lodo, y no sea yo sumergido; Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. 15 No me anegue la corriente de las aguas, Ni me trague el abismo, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.

 

Salmo 91:1-6 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. 3 Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. 4 Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. 5 No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6 Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

Como podemos ver, El Señor está muy pendiente de Sus Hijos y de lo que viven día a día.

 

En lo personal, he pasado (y aún sigo pasando) infinidad de problemas, ataques, luchas, pruebas….

Puedo decir con absoluta seguridad que El Señor me ha respondido siempre.

Me ha sostenido, me ha abrazado, me ha resguardado… ¡¡¡Y lo sigue haciendo!!!

No sólo me sostiene a través de Su Palabra, sino que puedo ver y sentir Su mano en mi vida a través de mis Hermanos y Pastores.

 

Por eso, si estás pasando un tiempo de dificultad, no dudes en acudir al Señor, buscando Su Refugio; pero también, no te olvides de buscar en la Familia de la Fe la contención y el amparo que Dios materializa a través de ellos.

¡¡¡Gracias Señor, por Tu Palabra de hoy para mi vida!!!

 

¡Hermanos, sigamos confiando en el Señor! ¡No desmayemos, no claudiquemos!

Y no dudemos de buscar ayuda en la Familia Espiritual que Él nos regaló.

¡Dios les bendiga!