Miércoles, 28 de Junio del 2023

Salmos 27:1

                                                                                                                            Día 28

Salmos 27:1 Jehová es mi luz y mi salvación: ¿de quién temeré?

El Salmo 27 fue escrito por David, el rey más famoso de Israel.

David afrontó varios peligros antes de llegar a ser rey.

Sufrió distintos intentos de asesinato, por momentos vivió como forajido, escapando, también  le persiguieron ejércitos y luchó en muchas batallas.

Su vida estaba en constante amenaza, pero David se sentía seguro.

David confiaba en Dios. Sabía que Dios estaba con él y lo protegía en todo momento.

Describe sus experiencias en el Salmo 27.

David enfrentó peligros muy significativos que serían difíciles de superar para cualquier otra persona.

Pero, él sabía que Dios es mucho más grande que cualquier amenaza.

En los primeros versículos de este Salmo podemos observar la confianza plena que David tenía en Dios, Su Obrar se había manifestado en muchos momentos de su vida.

Él había experimentado el Poder salvador de Dios, Su Ayuda y Cuidado en momentos de gran peligro. Había vivido grandes momentos con Dios por lo que su confianza en Él era completa.

Sabía que Dios lo ayudaría en medio de cualquier adversidad.

Asimismo nosotros en  muchas ocasiones podemos sentir que los problemas que enfrentamos son imposibles de solucionar, que todo parece estar en contra nuestra. Pero no debemos olvidar que en esas duras circunstancias nuestra fe será probada, y saldremos adelante cuando confiamos plenamente en Su Dirección y en Su Auxilio.

Recordemos que contamos con Dios, Su Presencia, Su Ayuda, por eso no debemos temer a nada. Todo es posible para Dios.

Cuando Dios está con nosotros podemos enfrentar cada situación, sabiendo que siempre seremos asistidos  por la Mano Poderosa del Señor.

Salmo 27:1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

Imagínese a David cantando en medio de los problemas, repitiendo estas estrofas cuando estaba en plena batalla, con la espada en su mano…

Este varón experto en alentar a su alma, tomaba estas expresiones, una y otra vez para animar a su corazón a seguir creyendo, y Dios respondía a su fe, con sendas victorias.

Es casi seguro que la mayoría de los creyentes no hace esto en medio de la problemática de la vida, en medio de las  congojas por la adversidad,  pero debería ser nuestra primera opción: declarar nuestra confianza en Dios.

Es verdad que hay situaciones que desearíamos no pasar, circunstancias que no querríamos afrontar, pero, nuestro Buen Dios sabe que es necesario… y es allí que el creyente se debe convertir  en el mejor adorador, donde desde su corazón brote la mejor alabanza… Dios nos anima a que hagamos la prueba, le aseguro que comprobará que siempre nuestro Señor lo llevará a la victoria.

Miremos con atención el versículo, tanto la primera como la segunda línea se enfocan en el Señor.

Jehová es mi luz y mi salvación

Jehová es la fortaleza de mi vida

En la primera línea, David describe al Señor como su luz y salvación.

En la segunda línea, David describe al Señor como su fortaleza o refugio.

Ambas líneas terminan con la misma pregunta formulada de una manera ligeramente diferente.

¿de quién temeré?

¿de quién he de atemorizarme?

Este paralelismo permite una comprensión más completa de la primera línea al observar el contexto inmediato de la segunda, y viceversa.

La pregunta ¿de quién temeré? es una expresión de confianza en Dios, el salmista declara que no tiene miedo de nada ni de nadie porque confía en Dios.

La pregunta ¿de quién he de atemorizarme? es una expresión de confianza en Dios como protector y fortaleza, el salmista declara que no tiene miedo, cuenta con  Dios.


Cuando llegaba la hora de dificultad David se refugiaba en la Presencia de Dios.

Una fortaleza es un lugar protegido con murallas o fuertes construcciones de defensa para protegerse del enemigo.

Es un lugar fortificado, organizado para la defensa de una nación, plaza, región, entre otros

Se conoce como fortaleza a la fuerza, vigor, firmeza, resistencia. 

En la fe cristiana, fortaleza es la virtud que trata de vencer el temor y eludir la temeridad.

Quienes la poseen demuestran firmeza en las dificultades que se van presentando a lo largo de la vida y constancia por buscar el bien.

Asimismo, son capaces de afrontar los problemas con valentía sin dejar a un lado la razón, que le permite obrar bajo ciertos principios.

Como tal, la fortaleza es una fuerza física y moral que permite al individuo ser fuerte, perseverante y vencer el temor que siente en determinadas situaciones.

·        La fortaleza de David era Dios

·        David encontraba fortaleza sólo en Dios 

Salmo 18:1-2 Te amo, oh Jehová, fortaleza mía. 2 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

 

Éxodo 15:2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré.

 

Isaías 25:4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro.

Muchas ciudades también tenían una torre fuerte, que habría sido una capa adicional de defensa.

En la antigüedad las ciudades se cercaban para protegerla de sus enemigos.

Se construían grandes murallas de piedras  y junto a ellas se construían además grandes torres, de forma cilíndrica o poligonal, de gran altura.
Las ciudades orientales tenían dos tipos de torres.
1. Estaba la torre construida como parte de la muralla de la ciudad en este punto, la torre se construía más alta y servía como un fortín. Desde allí era posible observar cuando el enemigo se acercaba y desde allí se podían arrojar las armas y proyectiles sobre los hombres que atentaban contra la ciudad. Casi cada puerta de importancia tenía sobre ella una torre.
2. El otro tipo se construía aparte del muro una ciudadela o fortín y en un terreno más alto que el resto de la ciudad, el cual servía para defenderla.
Ahora bien, en La Biblia encontramos una analogía de estas construcciones referida a Dios mismo:

Proverbios 18:10 Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.

Torre Fuerte es
Esas palabras nos refieren a una condición, a una naturaleza, y entendemos esto de acuerdo a su definición como un “Conjunto de características propias y definitorias de un ser o una cosa”, es decir que ser una torre fuerte es una característica que define a Dios, a Su Carácter, a Su Esencia.

En los tiempos bíblicos una torre era una construcción sólida que afirmaba las paredes que protegían las ciudades.
Por lo que la analogía que se le atribuye a Dios tiene que ver con Seguridad, Protección, Poder.

El proverbista dice que el Nombre de Jehová es Torre Fuerte.

Y también debemos hablar de la expresión Nombre, puesto que esta expresión en el lenguaje bíblico representa a toda la persona, el nombre de Dios es Dios y todo lo que El representa.
Esta expresión Torre Fuerte debemos unirla al otro nombre de Dios usado por el escritor bíblico: Jehová, que significa El que es, el que tiene existencia por sí mismo, por lo que podemos decir que El que es, siempre será una Torre Fuerte.

La protección que tenía en Dios es la razón por la que David puede decir

¿de quién temeré?

¿de quién he de atemorizarme?

Para David Dios es una fortaleza, y también es su Luz y su Salvación.

·        La Luz es necesaria para ver y ser consciente de los peligros que pueda haber a nuestro  alrededor.

·        La Luz disipa la oscuridad, trayendo seguridad.

·        La idea de Luz se usa a menudo en las Escrituras como una metáfora de la liberación,  de salvación.

·        Cuando Jesús declara: Yo soy la luz del mundo. Juan 8:12, está afirmando que la liberación de las tinieblas viene a través de Él.

·        La salvación, como se ve en el Salmo 27:1, también se puede considerar como liberación.

·        David utiliza tres términos para describir a Dios como su Libertador: Luz, Salvación y Fortaleza.  Teniendo a Dios como Libertador, ¿a quién temer?

Salmo 27:1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

Es una afirmación de fe en Dios como nuestra Luz y Salvación, y como la Fortaleza de nuestra vida.

Es una promesa de que Dios estará con nosotros y nos protegerá, nos guiará y nos dará la fuerza y el coraje necesario para enfrentar las dificultades y problemas de la vida.

Es una invitación a confiar en Dios y a no temer a nada ni nadie.

Estar ante Dios da paz y alivio en los momentos más difíciles de la vida.

No hay nadie, ni ninguna otra cosa que nos pueda dar esa confianza que trae paz. Cuando nos cuesta enfrentarnos al mundo y sus retos, podemos correr a Dios y encontrar la fuerza que necesitamos para superar todos los problemas.