Lunes, 8 de Abril del 2024

Salmos 27:11

Día 8

Devocional escrito por Roxana Astudillo de Díaz

Salmos 27:11 Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud...

 

Dios inspiró a través de Su Espíritu al Salmista David a escribir estas palabras. Recordemos que David fue llamado desde su juventud, cuando era un pastor de ovejas.

Dios tenía una meta y un propósito con David.

Fue siervo, un guerrero, líder y hasta llego a ser Rey de Israel; y como siempre no podía faltar la oposición.

Cuántos enemigos obtuvo David a lo largo de su vida, cuántos le quisieron pinchar el globo y desanimarlo para que no llegue a su meta y a su propósito.

 

¿Te pasó alguna vez que hiciste o proyectaste algo, y no falto el que te quiso desanimar? Yo creo que sí, de una manera u otra todos hemos pasado por esta situación.

Nos han dicho: “No vas a poder, no es lo tuyo, deja de gastar tu tiempo...” 


·        Pero no hay nada mejor para un cristiano que fortalecerse en Dios. 


David tenía experiencia en esto.

Como dije en un principio, él era un guerrero, y en una de las tantas batallas que tuvo, su familia y las familias del Pueblo fueron llevados cautivos.

Hasta el mismo Pueblo se le puso en contra, le invito a leer  esta historia, se encuentra en 1Samuel 30:1- 31

Pero en el versículo 6 dice:

…Más David se fortaleció en su Dios.

 

David también tenía espíritu de líder

1Samuel 22: 1- 2 Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. 2Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo lo que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

 

·        Aún de grande necesitaba ser enseñado y guiado.

Lo mismo nos pasa a nosotros, cada uno con diferentes virtudes, algunos con muchas y otros con no tantas, pero en fin, todos tenemos de ellas.

También tenemos nuestras fallas, nos hemos equivocado y hemos errado en varias oportunidades con cosas que hemos hecho, con decisiones que hemos tomado.

 

Ø Pero lo más importante y lo más necesario es reconocer cuando metemos la pata, debemos buscar una solución y no volver a cometer el mismo error.

 

David tuvo muchos enemigos pero aprendió que él mismo podía ser uno de ellos, esto nos lleva a reflexionar que a veces uno mismo, nuestra humanidad y carnalidad, es nuestro propio enemigo.

 

No queremos ser enseñados porque creemos que ya sabemos bastante y en el caminar con Dios, día tras día aprendemos que Su Camino es Perfecto.

Salmos 27:11 Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por sendas de rectitud.

 

Senda de rectitud:

·        Ser dependientes de Él y Su Palabra.

·        Ser íntegros

·        Pelear con la fuerza y con la Sabiduría de Dios, aun amando a aquellos que consideramos nuestros enemigos; no es fácil, pero con el Amor de Dios se puede, aprendemos que la lucha que tenemos no es carnal, sino espiritual.

·        Aprendamos a hacer el bien.

·        Aprendamos a reconocernos.

SIN EL SEÑOR EN NUESTRAS VIDAS, NO SOMOS NADA!!!

MUCHAS BENDICIONES...