Salmos 27:13
Día 15 Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri Salmos 27:13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. En la vida cristiana ante diferentes circunstancias, enfrentamos momentos de dolor, confusión, de espera… En esos momentos, nuestras fuerzas parecen menguar, nuestras oraciones se tornan en suspiros, y nuestra fe es probada... Podemos fortalecerla, renovando nuestro ánimo y esperanza o permitir que el torbellino de emociones que nos afectan, invadan los pensamientos y ataquen la fe para que mengue. El salmista David, un hombre conforme al corazón de Dios, no estuvo exento de estos sentimientos. En el Salmo 27, tras hablar con seguridad de su confianza en Dios, llega a una declaración profundamente humana: Hubiera yo desmayado… David admite que, de no haber tenido fe, hubiera desmayado. Esta palabra, “desmayar", no se refiere solo al cansancio físico, sino a una crisis interna de fe, ánimo y esperanza. Todos los creyentes estamos expuestos a este tipo de agotamiento espiritual. El desmayo espiritual se manifiesta: Cuando las pruebas prolongadas parecen no tener fin, Cuando las oraciones tardan en recibir respuesta, Cuando la maldad parece prosperar. Otros Siervos de Dios experimentaron momentos similares: Elías huyendo al desierto, Job maldiciendo el día de su nacimiento, Jeremías deseando no haber nacido. Todos ellos llegaron a puntos de quiebre. Reconocer que el desmayo es posible no es falta de fe, es un acto de humildad y honestidad ante Dios. …Si no creyeses que veré la bondad de Jehová… Aquí está el punto clave: Lo que lo sostuvo no fue la ausencia de problemas, sino una esperanza firme en que vería la Bondad de Dios en medio de esas circunstancias. Pues la fe, no se trata de “optimismo”, sino de convicción, la fe fe nos da la esperanza suficiente para ampararnos bajo La Palabra de Dios. Sus Promesas son Fieles y Verdaderas. Creer en la Bondad de Dios significa confiar en que Él es Bueno, aunque todo esté mal, vivamos rodeados de maldad, aunque el enemigo de nuestra alma conspira constantemente, nada sucederá que Dios no permita. Dios es Soberano, Su Voluntad es Agradable y Perfecta, incluso aunque no comprendamos, creer en Su Bondad, nos llevará a confiar que Sus Pensamientos para Sus Hijos son de Bien y Su Planes son más Altos, de lo que podamos imaginar. La fe no responde a nuestras emociones o circunstancia, descansa en depender de la Fidelidad de Dios. …En tierra de los vivientes. David no declara que verá la Bondad de Dios después de morir, esto indica una fe que espera ver respuestas, restauración y milagros en esta vida. La esperanza de todo creyente no es solamente llegar al Cielo, también involucra ver la Mano de Dios Obrando a nuestro beneficio, hoy, aquí, ahora. Nuestro Dios Eterno obra en el tiempo, lo hizo, lo hace en nuestro presente y lo hará en el futuro. Debemos aprender a “ver” la Bondad de Dios, ahora. Aunque la esperanza no siempre manifiesta lo que esperamos, aprendemos que la Bondad de Dios se revela en medio de los conflictos y el dolor, dándonos fortaleza y consuelo. Pero también muchas veces de maneras inesperadas, abriendo puertas insospechadas, manos que se extienden que jamás esperaríamos, el acompañamiento de personas que nunca imaginamos, y escuchando Palabras de Aliento, que nos brindan paz. Allí “vemos” la Bondad de Dios en lo que estamos atravesando, Él tiene diversas maneras de manifestarse, y creámoslo, lo hace. El desafío de todo creyente es perseverar en la fe: Los que perseveran en la fe son testimonio vivo del Poder de Dios. Cada vez que decidimos no desmayar, nuestra vida y testimonio predican más fuerte que mil sermones. Nuestra perseverancia se convierte en una carta abierta que otros leen. El Apóstol Pablo nos recuerda: 2 Corintios 4:8-9 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos. Esa es la vida del que cree, no se trata de no tener problemas y caer… sino de levantarse cada vez que estemos en medio de una dificultad, cuando nuestro ánimo decaiga y pretenda afectar nuestra fe. David pudo haber desmayado, pero no lo hizo porque cultivó una vida espiritual sólida, una comunión íntima y constante con Dios. Él menciona el deseo de habitar en la Casa de Jehová. Salmos 27:4 Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. La clave para no desmayar es tener una vida conectada al Espíritu Santo, la oración, el ayuno, la adoración íntima, la congregación. No podemos tener una vida victoriosa sin permanecer unidos con Aquel que nos da Vida, nos Nutre, hace que crezca nuestra fe, y que ésta produzca Frutos. Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. Hubiera yo desmayado… es una declaración sincera, pero incompleta. Lo que la completa es …Si no creyese que veré la bondad de Dios en la tierra de los vivientes. Esta es la Promesa que nos mantiene en pie. Amada Iglesia no desmayes, La Bondad de Dios está en camino. La fe que sostiene, la esperanza que alimenta y la Presencia de Dios que nos renueva, son suficientes para permanecer firmes Cuando nuestras fuerzas fallan, las emociones nos traicionan, las circunstancias nos abruman… Aunque muchas veces hemos estado al borde del desmayo… Gracias Dios porque Tu Palabra nos sostiene, sostiene nuestro corazón en los momentos más difíciles… Amados Hermanos, Usted querido Amigo que hoy lee este devocional, tome la decisión de creer. Creer que veremos la Bondad de Dios, en medio de las dificultades, de la luchas que se levantan, en cada batalla personal que enfrentamos… Pidamos a Dios que fortalezca nuestro corazón, nos dé el fruto de la Paciencia, para saber esperar, la fe para perseverar, y que llene nuestra alma de esperanza, pues nuestra esperanza no será avergonzada, conforme Él nos promete. Joel 2:27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro;y mi pueblo nunca jamás será avergonzado. Espíritu Santo úngenos con Tu Aceite Fresco, aumenta nuestras fuerzas como las del búfalo, no queremos desmayar, sino permanecer en Ti y avanzar conforme el Propósito que tienes con cada una de nuestras vidas. Tú no abandonas a tu Heredad en el desierto. Salmos 68:9-10 Abundante lluvia esparciste, oh Dios; A tu heredad exhausta tú la reanimaste. 10 Los que son de tu grey han morado en ella; Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre. Tú no abandonas la Obra de Tus Manos. Salmos 138:8 Jehová cumplirá su propósito en mí; Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; No desampares la obra de tus manos. Tú perfeccionaras Tu Obra, en aquellos que has llamado. Filipenses 11:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo; Por Jesucristo nuestro Salvador y Señor, creemos. ¡Por lo cual declaramos, que en Él, somos más que vencedores! Romanos 8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Esta Palabra ha sido una “segura y firme ancla en mi alma” en tantos procesos atravesados y en los que estoy atravesando. Le animo a creer, a esperar, aun en medio del desgarro de su alma… pues el tiempo del cumplimiento de Su Promesa llegará. Solo aguardemos con confianza, Él hará lo mejor para nuestras vidas. Hebreos 6:13-20 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. 15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa. 16 Porque los hombres ciertamente juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación. 17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; 18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, 20 donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Les invito a escuchar una alabanza que ha bendecido mi vida, que Dios abrace su corazón Amados. Tu Bondad. New Wine.