Miércoles, 22 de Enero del 2025

Salmos 28:7

Día 22

Devocional escrito por Rina Ledesma

Salmos 28:7  Jehová es mi fortaleza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado…


Como el rey David, nosotros también hemos pasado por situaciones difíciles.


En nuestro cuarto, en intimidad con Dios, aprendemos a tener esas charlas únicas con El Señor… abrimos nuestro corazón donde hay dudas, miedos, inseguridades, etc.…

Es allí que Él va sanando e instruyéndonos a través de Su Palabra.


Como el Salmista declaramos Una expresión de confianza, porque vivimos duros momentos, y en ellos “vimos” La Poderosa Mano de Dios, obrando a nuestro favor.


A través de lo vivido El Señor va forjando hombres y mujeres fuertes y valientes, crecemos en la fe y de a poco vamos madurando.


 Jehová es mi fortaleza y mi escudo

Por más fuertes que nos creamos, somos débiles…

2 Corintios 12:9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

La Gracia de Dios nos alcanza en todas las situaciones que atravesamos. 



Cuando habla que es nuestro escudo, se refiere a la fe, que obra como una protección contra los ataques del enemigo.


Efesios 6:16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.


Cuando nuestro corazón está convencido que Dios es nuestra fortaleza y nuestro escudo, que es “Él” en nosotros, es ahí que confiamos plenamente. 


Salmos 84:5-7 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. 6  Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. 7 Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.


¡Aleluya!

Amados Hermanos confiemos en El Señor, Él siempre está dispuesto a ayudarnos.

Que nuestro corazón se derrame íntegramente ante Dios, porque enviará Su Oportuno Socorro a aquellos que en Él confían.

Hebreos 4:16  Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

 

¡QUE EL SEÑOR SIGA BENDICIENDO SUS VIDAS!