Salmos 28:8
Día 29
Devocional escrito por Juan Díaz
Salmos 28:8 Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador
de su ungido.
En este Salmo se puede apreciar como el Rey David, a pesar de estar pasando un momento difícil y angustiante de su vida, pone su absoluta confianza en Jehová.
Del versículo 1 al 5 se puede ver un fuerte clamor y un grito casi desesperado de auxilio y ayuda de parte de David hacia Dios.
Salmos 28:2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
En
cambio, desde el versículo 6 en adelante
comienza a bendecir y a alabar a Jehová.
Salmos 28:6 Bendito sea Jehová, que oyó la voz de mis ruegos.
En el versículo 8 cuando David escribe:
Jehová es la
fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido.
Está
haciendo una declaración espiritual poderosa.
1. “Fortaleza de su Pueblo”
David
reconoce que, aunque él es el rey, el bienestar y cuidado del Pueblo no dependen
de sus estrategias y sus decisiones, sino de la Protección Divina de Jehová.
2. “Refugio de su
ungido”
David
recordaba que Dios lo había elegido a él.
Es
un recordatorio de que el Llamado de Dios es más fuerte que las
circunstancias
que puedan llegar a presentarse.
El versículo 8 es el punto de quiebre en donde David deja de mirar el tamaño de su problema y comienza a declarar el tamaño de Su Dios.
El Salmo 28 es, claramente, un Llamado de Dios hacia nosotros, de que en cada adversidad y obstáculo que se presente en nuestra vida, clamemos con fervor hacia Él, y no solo eso, sino también bendigamos y alabemos Su Nombre.
Dios nos ofrece muchísimas Promesas mediante Su Palabra, Promesas que Él Cumplirá, si permanecemos y confiamos plenamente en Él.
Así que cuando estés transitando momentos de angustia, dolor, enfermedad o cualquier tipo de problema, no mires el tamaño de ese problema, sino hagamos como hizo David.
Recordemos
siempre que Somos Escogidos y que el Llamado y Propósito que Él tiene es
muchísimo Más Grande que cualquier circunstancia.
¡Adelante
Hermanos, Dios les bendiga!