Sábado, 14 de Junio del 2025

Salmos 30:2

Día 14

Devocional escrito por Graciela Alarcón de Chaves

Salmos 30:2 Jehová Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.


Este Salmo fue escrito por el Rey David, el mismo comienza alabando a Dios por la liberación, y reconocimiento de cómo Dios lo ha sacado de las profundidades y librado de sus enemigos.


En nuestro devocional podemos observar como David tenía una relación profunda e íntima con Dios, que fue cultivada desde su niñez.

Él sabía que si clamaba y suplicaba por la Intervención Divina, SU DIOS respondería a su clamor.

Salmos 145:18-19 Cercano está Jehová a todos los que le invocan, A todos

los que le invocan de veras. 19  Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá

asimismo el clamor de ellos, y los salvará.


Aquí podemos observar que su clamor era por una sanidad, pudiera ser física o por qué no, espiritual.

David conocía a Dios en todas las etapas, pero nos centramos en Dios Sanador:

Éxodo 15:26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.


Así como en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento por medio de Nuestro Señor Jesucristo realizó milagros de sanidad y liberación.

Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.


Salmos 103:3-4 Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; 4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;


Si abrimos La Biblia, donde sea, podemos afirmar que tenemos como David, un Dios Todopoderoso que está sobre toda enfermedad, dolencia y todo mal que quiera venir sobre nuestras vidas. 


Nunca debemos de olvidar que todo lo que nos acontece en nuestro caminar con El Señor, es permitido por Su Soberana Voluntad.

Él desea glorificarse en medio de las pruebas, aflicciones, adversidades para probar nuestra fe. 

1 Pedro 1:6-9 En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas,  7  para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,  8  a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso;  

9  obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.


El Señor nos dijo que en el mundo tendríamos aflicción. 

Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.


David tenía seguridad, CONFIÓ SIEMPRE que Su Oído estaba atento a su clamor, esperaba en la Presencia Protectora de Dios. 


Nosotros, como David, el Salmista, debemos tener una profunda comunión con nuestro Dios. 

Salmos 34:17 Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.


Isaías 59.1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;


En conclusión este Salmo habla de la profunda experiencia de la Sanidad Divina que también abarca la restauración física, emocional, espiritual, que Dios nos otorga por pura Misericordia.

Nos enseña que una Palabra, es una Fuente de Esperanza y Aliento, recordándonos que si nos volvemos a Dios en clamor y oración, Él contestara nuestro clamor.


David proclamó que obtener la Sanidad Divina produce un cambio profundo: el lamento se transforma en gozo. 

¡Fue una experiencia que lo mantuvo firme y fuerte en sus convicciones! 

¡Cuánto debemos aprender de este siervo!


Por eso Amiga/o si en este tiempo, 

estás atravesando una enfermedad,

tristeza del alma, alguna dolencia… 

Te aliento como yo lo hice: Clamar a Dios

AL DIOS TODO PODEROSO, AL DIOS DE LO IMPOSIBLE, 

AL DIOS QUE HOY TE RECUERDA QUE SI CREES, 

VERÀS  SU GLORIA EN TU VIDA. 

Juan 11:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

¡Dios NOS BENDICE!