Salmos 34:10
Día 24 Devocional escrito por Celia Vega Salmos 34:10 …Los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. Los Salmos 17, 35, 57, 63 y 142, narran la angustia y desesperación del rey David, cuando fue perseguido por Saúl. El Salmos 34 lleva por título “LA FELICIDAD DE AQUELLOS QUE CONFÍAN EN DIOS” Cuenta cuando se mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó y se fue. Esta historia transcurre en el libro de 1 Samuel 21:10-15 David se había enterado por su amigo Jonathan que Saúl, su padre, quería asesinarlo, él huyó a tierra filistea, pasó por la villa de Nob donde vivía el sacerdote Abimelec, quien le entregó la espada con que había cortado la cabeza a Goliat; con la misma huyó y fingiendo demencia (escribía garabatos y dejaba caer saliva de su boca) pudo liberarse y escapar, y al llegar a la cueva de Adulam se escondió. Este Salmo fue escrito poéticamente durante este tiempo de huida. El texto completo de nuestro devocional dice: Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. David conocía que estos animales que eran fuertes y feroces podían pasar hambre y necesidad, y los comparó con el ser humano. Aunque Usted esté fuerte en la vida y haya ganado muchas batallas, no le asegura ningún éxito, pero los que buscan a Dios hallaran la verdadera victoria. Dos palabras claves “buscar” y “bien”, veamos que representan: Buscar: búsqueda intensa, diligente y continua; Es hacer lo necesario para hallar a alguien o algo. Bien: es algo útil y beneficioso. David estaba convencido a quien debía ir y por ello no tendría falta de nada, su confianza y seguridad estaba en encontrar a Aquel que jamás lo abandonaría, Quien lo libraría de todas sus necesidades. Salmos 84:11 …No quitará el bien a los que andan en integridad. Persecución, dolor, soledad, tristeza, traición, desesperación, debilidad, inseguridades, engaños, miedo, hambre, enfermedades, muerte, desánimo, escasez, etc. ¿Cuántos de nosotros transitamos algunas de estas necesidades? Este capítulo no solo fue un cántico de gratitud y alabanza, David animaba a aquellos que se encontraban de igual forma a que buscaran a Dios, el cual protege a los que los buscan y le temen, y así experimentar la Bondad Divina. Él fue quien animó a los cuatrocientos hombres que estaban escondidos en la cueva, eran angustiados, endeudados, con amargura de espíritu, estaban desesperados, pero de entre de ellos surgió un gran líder que, aunque estaba siendo perseguido y peligraba su vida, fue él quien ayudó a que esos indeseables sean transformados en unos de los guerreros más conocidos de la historia “LOS VALIENTES DE DAVID”. Nunca demos por perdido nada, porque mientras clamemos a Él, nuestra respuesta está en camino, y aunque nos cueste, no te quejes, no critiques, no cuestiones, solo busca a Quien puede librarte de todas las aflicciones, ese Dios. Salmos 9:10 En ti confiarán los que conocen tu nombre, por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron. Salmos 34: 4-7 Busqué a Jehová, y él me oyó, y me libró de todos mis temores. 5 Los que miraron a él fueron alumbrados y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas las angustias. 7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que les temen, y los defiende. Hemos dicho que la clave para recibir Sus beneficios es: BUSCAR: Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de los cielos y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Este proceso es difícil, para David hubo momentos muy tristes, angustiantes y dolorosos, y seguro en algún instante quiso rendirse, pero allí en medio de ese desierto halló todo lo que necesitaba y conoció a Quien está siempre, Dios, un Padre Protector, Sustentador, que nos ama y que conoce nuestras necesidades. Y, ¿Qué puede producir este desierto? Mayor confianza y dependencia, seguridad y valor, gratitud y alabanza, un carácter firme y constante y sobre todo un corazón que aprende a sintonizarse con Quien dirige la orquesta. Salmos 34.8 Gustad y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová los santos, pues nada falta a los que le temen. Como David podemos testificar que DIOS ES BUENO, que es feliz el hombre que confía en Él y le teme, porque no le faltará nada. ¡Qué hermoso capitulo! ¡Al escribirlo me llena el alma, me da paz y seguridad! Te invito a que Lo busques, y aunque te encuentres en la absoluta oscuridad, en la profunda cárcel y en el último aliento, no morirás, sino que vivirás para contar las Obras del Señor y del Bien que hemos recibido de Su Mano. Que seas bendecido grandemente.