Salmos 34:13
Día 29
Salmos
34:13 Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño.
La Palabra de Dios nos habla
claramente sobre el peligro de la lengua.
En las muchas palabras no hay
ausencia de pecado.
Es muy importante para los Hijos
de Dios que oremos pidiendo que sea el Espíritu del Señor que tome el control de nuestra lengua ya que,
con ella tenemos el poder de edificar o de hacer daño.
Todo lo que salga de nuestros labios debe ser
para edificación de los oyentes, una persona que es gobernada por su lengua, es
decir, que es incapaz de controlar ese miembro, puede llegar a padecer muchos
problemas debido a su falta de control.
La lengua es un miembro pequeño
pero capaz de encender un gran y devastador fuego, es inflamada por el mismo
infierno y es el miembro del cuerpo con el que más daño se puede hacer, no el
físico, que es muy doloroso, sino el daño de los sentimientos, aún más
doloroso y más difícil de sanar.
La lengua
Santiago 3:1-12 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. 2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. 3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. 7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; 8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.
Por ello es
importante que estemos consagrándonos cada día para Dios, reconociendo
si tenemos problemas con la lengua.
Salmos
39:1 Yo dije: Atenderé a mis
caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que
el impío esté delante de mí.
Sabemos que debemos poner todas las áreas de nuestra vida a los Pies del Señor dejándole el control de toda situación que hayamos querido controlar por nosotros mismos.
Como
Hijos de Dios debemos desear y anhelar servir al Señor con obediencia y
santidad, no sólo llevando los pensamientos cautivos a la obediencia al Señor
sino presentando todos nuestros miembros delante de Él para que los santifique
y sean para glorificarle a Él.
Romanos
6:13 ni tampoco
presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino
presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros
miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Una persona que no controla su lengua está expuesta a decir cosas que podrían
contristar al Espíritu Santo, y si el Espíritu de Dios se apaga en la vida del
creyente, también se apaga el gozo, se pierde la paciencia, y los demás frutos,
quedando esa persona expuesta al peligro del enfriamiento espiritual y a su
fracaso en la carrera de la fe.
Proverbios 18:21
La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus
frutos.
Pero Dios no desea que por culpa de no controlar un miembro, todo nuestro
cuerpo sufra las consecuencias, por eso Dios nos dice...
Mateo 5:29
Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti;
pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea
echado al infierno...
Dios nos dice que dejemos de intentar controlar con
nuestras fuerzas ese miembro que nos hace pecar, quiere que se lo demos a
Él, que no nos importe "perderlo", significa que "perdamos" el
control sobre ese miembro y se lo demos a Él.
Cuando se lo entreguemos a Cristo comprobaremos que Él
comienza a tomar control y la obra de transformación es evidente, veremos cómo
en Sus Manos, aquello que no podíamos controlar, en la siguiente prueba Él ya
lo ha solucionado, dándonos victoria.
Cuando le permitimos a Jesús obrar en algo, lo hace perfecto.
Podremos ver por nosotros mismos que Él ya ha solucionado el problema y en aquello que antes fallábamos usando ese miembro como instrumento de iniquidad, ahora lo usamos para Glorificar a Dios y dar un Testimonio vivo de que sólo Dios puede cambiar aquello que el hombre en sus propios esfuerzos no puede.
Salmos 35:28Y mi lengua hablará de
tu justicia y de tu alabanza todo el día.
El anhelo
de un verdadero Hijo de Dios debe ser
que los dichos de nuestra boca sean agradables para Aquel que espera
usar nuestra boca para proclamar Su Grandeza y Poder.
Salmos 19:14 Sean
gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh
Señor, roca mía, y redentor mío.
Este versículo señala la importancia de que nuestras
palabras y pensamientos sean consistentes con La Palabra y Voluntad Divinas.
El texto dice literalmente: Permite que lo que hable y lo
que mi corazón murmure sea un deleite para ti, Jehová.
Naturalmente, para que nuestras palabras sean gratas a la
vista de Dios, tienen que reflejar lo que nuestros corazones sienten y piensan.
La verdad de este texto nos urge a pronunciar siempre el
tipo de palabras que confirmen lo que creemos o pensamos en nuestros corazones
acerca de Dios, Su Amor y Su Poder.
No es aceptable a la vista de Dios que, si creemos,
contradigamos esa creencia con palabras descuidadas.
Nuestro hablar muestra lo que somos
Proverbios 16: 23-24 El corazón del sabio
hace prudente su boca, y añade gracia a sus labios. 24Panal de miel son los
dichos suaves; suavidad del alma y medicina para los huesos.
El sabio es el temeroso
de Dios, aquel que respeta al Señor, haciendo Su Voluntad.
Su Palabra que es más
dulce que la miel, debe abundar en nuestros corazones, para que pueda fluir por
nuestros labios.
Este texto revela lo que la
Sabiduría Divina, de Su Palabra, ha enseñado a nuestros corazones: verdades y promesas que deben reflejarse en
nuestra conversación, y transmitir esas enseñanzas a través de nuestros labios.
La Palabra en nuestros
corazones debe influir sobre nuestra conducta y nuestras conversaciones.
La “dulzura” y la “medicina”
que tales palabras promueven son deseables, ya sea para nuestras relaciones
humanas o para la recepción de la Gracia Divina en nuestro diario vivir.
Llevan al creyente a una vida
victoriosa a través del reconocimiento del Poder y la Fortaleza de Dios, tanto
con nuestras acciones como con nuestra manera de hablar.
Efesio 4:29 Ninguna palabra corrompida
salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a
fin de dar gracia a los oyentes.
- Que El Espíritu Santo nos de la mesura para controlar nuestros labios en prudencia.
- Hablar con sensatez, pensando
y pesando cada palabra, de modo que no debamos de lamentar lo que hemos dicho.
- Es necesario encontrar el equilibrio de saber escuchar y pensar antes de
responder.
En nuestra humanidad seguiremos equivocándonos, y para nuestra vida espiritual
es fatal, pues se traduce en pecado, por ello es necesario urgentemente pedir
auxilio a Dios, que Su Espíritu tome control,
nos ayude a no pecar con nuestra boca.
Proverbios
10:19 En las muchas palabras no
falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.
Cuán importante es que los Hijos de Dios marquemos una diferencia notable
en medio de una sociedad en que las palabras destruyen, dañan, enferman, matan…
Donde el insulto, la blasfemia, las calumnias, el comentario
malintencionado, la agresión verbal, la gritería, la maledicencia … donde abundan las
lenguas son como espadas que hieren y asesinan…
Que nuestros vecinos, compañeros de trabajo o de estudio, incluso nuestros
familiares puedan escuchar palabras de verdad, de compromiso, palabras que
alientan, que sanan, que edifican, que levantan, que fortalecen…
Que Dios use nuestras bocas para mostrar que cuando un Hijo Dios dice sí,
es amén, y que no fallará en lo que se ha comprometido, que su lengua no es
engañosa, sino veraz…
Qué siempre fluyan de nosotros palabras de esperanza, que animen, aun cuando
los situaciones se vean adversas… palabras de fe, que impulsen a seguir
adelante…
Que Dios use nuestros labios para declarar Salvación, Sanidad, Restauración,
Libertad y Vida…
Que nuestra boca se llene de Gloria y Alabanza a nuestro Dios Eterno.
El Señor nos bendice para
bendecir.