Salmos 34:14
Día 10
Devocional escrito por Samuel Alfieri
Salmos
34:14 Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.
Para
que podamos desarrollar y comprender este precioso texto del devocional del día
de hoy, es bueno saber que la paz
significa: relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni
conflictos.
Entonces, vemos que es hermosa la paz, ¿no? Creo que todos nosotros queremos o deseamos vivir de esa manera y en paz.
¿A
quién no le gusta vivir en paz? Ese es el estado ideal que todos deseamos.
Pero
la paz tiene un precio.
Ø No viene sola, hay que buscarla, no se estaciona, hay que
seguirla.
Este versículo nos
llama a buscar la paz, nos anima a ser pacificadores, a procurar no solo tu
bien, sino también el de los demás.
Ø Buscar la paz siendo también un mediador en los
conflictos, para facilitar, y procurar resolver aquellas cosas que separan a
las personas.
La
paz para algunos es “que no se metan
conmigo”. “no hacerle daño a nadie”,
Para otros “que no me llenen de problemas ajenos”, “no meterse en lo que no le importa”, “vivir y dejar vivir”.
Ø En fin, para la mayoría la paz es la ausencia de conflicto.
Por eso el pacificador a pesar de estar metido en el peligro, no se enfoca en los problemas o en los defectos de los demás, sino en buscar y ofrecer soluciones de paz.
Un pacificador siempre ve posibilidades y alternativas, está dispuesto a escuchar, sin prejuicios y sin dejarse influenciar.
Ø Vos y yo, como Embajadores del Reino, tenemos una misión:
ser un Agente de Paz.
La paz no se trata de
tener lo que nos gusta, o de disponer todo aquello que nos hace bien, y mucho
menos tiene que ver sólo con nuestra comodidad.
La paz se esconde
tras los conflictos, y por lo general está rodeada de problemas, pero a pesar
todas estas cosas,
busca la paz y
síguela.
Ø La paz no se compra, aunque tiene un precio; ni se vende,
aunque todos la desean.
Ø Para encontrar la paz, hay que buscarla. No escarbando en
un lugar, sino apartándose del mal, para que no nos dañe.
Ø Cuando te apartas de maldades, la estás buscando.
Ø Cuando decides actuar bien, la estás siguiendo.
Ø La ausencia de paz produce afán, pero contar con Su Presencia hace huir la preocupación, angustia
El Salmo
34:14 es
un llamado a la acción y a la transformación personal.
Ø El versículo no solo nos invita a alejarnos del mal, sino
que nos impulsa a hacer el bien continuamente.
Esto no solo se aplica para momentos específicos, sino que debe ser moneda corriente en nuestra vida.
Alejarse
del mal implica un esfuerzo consciente y constante de rechazar todo lo que nos
separa de Dios y de las personas.
Romanos 12:21No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
Pablo, en su Carta a los Romanos, refuerza la enseñanza del Salmo 34:14 al recordarnos que el bien tiene un poder transformador.
Ø No solo debemos resistir el mal, sino que debemos
superarlo haciendo el bien.
Esta es una tarea desafiante, especialmente en un mundo donde el mal puede ser tan evidente.
Sin embargo, la bondad tiene
la capacidad de cambiar corazones, empezando por el nuestro.
Proverbios
4:24 Aparta la perversidad de tu boca, y aleja de ti la iniquidad de tus labios.
Parte
de apartarnos del mal incluye controlar nuestras palabras.
La
manera en que hablamos refleja lo que hay en nuestro corazón.
Si
nos apartamos del mal en nuestras palabras, también lo haremos en nuestras
acciones.
Buscar
la paz y seguirla empieza por mantener la pureza en nuestro vocabulario y
actitudes diarias.
Mateo 5:9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
En el Sermón del Monte, Jesús declara que los pacificadores son bienaventurados, es decir, bendecidos y felices.
Buscar
la paz, como dice el Salmo 34:14, es un Mandato Divino que trae consigo
una Promesa.
Aquellos
que promueven la paz y buscan reconciliar a los demás con Dios y entre sí,
reflejan el carácter de Dios y son reconocidos como Sus Hijos.
Aplicar el Salmo 34:14 en nuestra vida diaria implica una toma de
decisiones constante.
·
Siempre debemos
evaluar nuestras acciones, pensamientos y palabras para asegurarnos de que no
estamos participando en el mal.
·
Luego, debemos buscar
activamente hacer el bien en todas las áreas de nuestra vida: en casa, en el
trabajo, en nuestra Iglesia.
·
Además, el Mandato de “buscar la paz y seguirla”; nos recuerda
que la paz no siempre es fácil de encontrar, y mucho menos de mantener.
Sin
embargo, como seguidores de Cristo, estamos llamados a ser agentes de paz en un
mundo lleno de conflictos.
Esto
puede significar reconciliarse con un amigo, mediar en un conflicto familiar, o
simplemente promover un ambiente de respeto y amor en nuestros círculos.
Señor, ayúdame a
apartarme del mal y a buscar el bien en todas mis acciones.
Dame la fuerza para ser un pacificador , alguien que busca y sigue la paz en cada situación.
Que mi vida refleje Tu Amor y Bondad, y que otros puedan ver en mí un ejemplo de Tu Paz transformadora. Amén.
Ø El Salmo 34:14 nos llama a una vida de santidad activa.
Ø No basta con evitar el mal; debemos perseguir el bien con
toda nuestra fuerza y hacer de la paz nuestro objetivo diario.
Ø Este versículo nos desafía a ser mejores cada día,
recordándonos que nuestras acciones tienen un impacto duradero en nosotros y en
aquellos que nos rodean.
Dios les bendiga.