Salmos 34:14
Día 30
Devocional escrito por Cristina
Remus de Medina Celis.
Salmos 34:14 Apártate del
mal y haz el bien; busca la paz. Y síguela
Todos queremos vivir en paz, pero
de alguna manera pensamos que la paz debe llegar a nuestras vidas sin esfuerzo.
Sin embargo, nuestro texto comienza diciendo:
Apártate del mal...
Esto es un llamado a la acción, y a
vivir en rectitud.
Nos exhorta a abandonar conductas
pecaminosas que Dios condena.
Es un llamado de arrepentimiento y
a un cambio de vida que implica evitar prácticas que dañan al prójimo y a
cuidar nuestras palabras para vivir rectamente.
La segunda parte dice:
…Y haz el bien...
Esto no es un acto de bondad, sino
una decisión activa de imitar el carácter de Dios: es decir.
1.
Actuar con justicia,
integridad y generosidad, buscando el beneficio del prójimo sin esperar nada a
cambio.
2.
Es una acción práctica,
porque no se trata solo de tener buenos sentimientos, sino de ponerlos por obra
(consolar al que está triste, demostrar amor a los enemigos, perdonar a los que
nos ofenden...).
3.
Es una respuesta a la maldad: La Biblia nos
enseña en
Romanos 12:21 No seas
vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.
El perdón puede romper un ciclo de
venganzas y guiar a una mutua reconciliación.
Gálatas 6:9 No nos cansemos,
pues, de hacer el bien; porque a su tiempo cegaremos, sino desmayamos.
Claro, que a veces nos desalienta
hacer continuamente el bien y no recibir una palabra de agradecimiento o ver
resultados.
El Apóstol Pablo desafió a los Gálatas,
y nos desafía a nosotros a seguir haciendo lo bueno y confiarle a Dios los
resultados.
A su tiempo cosecharemos
bendiciones.
1 Pedro 3:11 Apártese del
mal y haga el bien; busque la paz y síguela.
Pedro refuerza que hacer el bien es
el camino para encontrar la paz.
El tercer llamado de nuestro
devocional es:
… Busca la paz. Y síguela.
Dios quiere que seamos
intencionales en esto.
La palabra “BUSCA” indica que la paz no siempre llega sola, por lo general hay que decidirla y trabajar en pos de ella.
Nos dice “SIGUELA” (o “PERSIGUELA”), estas palabras nos indican una acción continua y apasionada por mantener ese estado de bienestar.
La Biblia nos deja testimonio de personas
que buscaron la paz de manera activa en medio de conflictos inminentes, en 1° Samuel 25 “El conflicto de
David contra Nabal”.
Nabal, era un hombre rico, pero
“Necio y de mala conducta”, insultó y rechazó a
los mensajeros de David, quien había pedido provisiones
después de haber protegido a sus pastores.
Ofendido, David se armó con cuatrocientos
hombres decidido a destruir a toda la familia de Nabal antes del amanecer.
Pero cuando Abigail, la esposa de Nabal se enteró del peligro, no se quedó pasiva, actuó con rapidez y diligencia.
Implica el mandato de seguir la paz: sin consultar con su esposo (quien era difícil de razonar) preparó rápidamente un gran cargamento de comida y provisiones para David y sus hermanos.
Al encontrarse con David, se postró
ante él y asumió la culpa que no era suya para calmar al futuro rey.
Le recordó a David que actuar por
venganza propia mancharía su futuro reinado con “Sangre derramada sin causa”,
apelando a su integridad y confianza en Dios.
Como resultado, David pacificado
por las palabras y acciones de Abigail, reconoció que Dios la había enviado
para evitar que él cometiera un error fatal.
Su intervención no solo salvó
vidas, sino que restauró la armonía y protegió el Propósito Divino de David.
Otros ejemplos de buscadores de
paz:
Abraham: cediendo a su sobrino Lot
la mejor tierra para evitar conflictos entre sus pastores. (Génesis 13)
Isaac: cediendo pozos de agua y moviéndose
a otro lugar cada vez que los filisteos le generaban una disputa, hasta que finalmente
halló reposo. (Génesis 26)
Para concluir, el versículo
completo dice:
Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela.
Este versículo encierra tres pasos
fundamentales para quienes deseamos vida y muchos días para ver el bien. (Salmos 34:12)
Paso 1 - LA RENUNCIA.
“Apártate del mal…”
La paz es imposible si mantenemos hábitos
o relaciones que generan caos moral o emocional.
El primer paso es una RUPTURA CLARA
con lo que daña.
Paso 2 - LA ACCIÓN.
“…Y haz el bien…”
No basta con ser NEUTRAL o no hacer
daño.
La paz se construye sustituyendo lo
malo por acciones positivas y constructivas que honren a Dios y Su Palabra.
Paso 3 - LA PERSISTENCIA.
“…Busca la paz y síguela.”
Esto es la conclusión definitiva del
versículo.
La palabra “síguela”
en hebreo es RADOP, significa PERSEGUIR CON INTENSIDAD, como un cazador
tras su presa.
Esto nos enseña que la paz es tan
valiosa que, cuando parece escaparse, debemos correr tras ella para
recuperarla.
El Salmista concluye que la paz es
una responsabilidad personal.
No podemos controlar lo que otros
hacen, pero si tenemos el Mandato de Dios de ser buscadores y arquitectos de la
armonía en nuestro entorno.
Que este llamado nos inspire a ser
faros para muchos en medio de un mundo lleno de violencia y oscuridad.
Filipenses 4:7 Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
AMÈN.