Salmos 34:6
Día 23 Devocional escrito por Carolina Stein de Alfieri Salmos 34:6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, y lo libró de todas sus angustias, En la vida de un creyente hay muchas situaciones que lo pueden llenar de temor. En el día a día pueden surgir dificultades, problemas, y conflictos diferentes que nos pueden llegar a aterrar. La Biblia nos cuenta que estando él huyendo de Saúl fue a refugiarse en Gat tierra de los filisteos, y oyendo que le habían dicho a Aquis rey de Gat acerca de su presencia en aquel lugar, tuvo miedo y comenzó a fingirse loco. Porque ante la incertidumbre, el corazón del hombre se estremece al mirar su impotencia para salir de la situación que lo acongoja. Pero el miedo no lo paralizó, sino que lo hizo correr a Aquel Quien era Poderoso para librarlo de la muerte. Salmos 34:15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos. El Salmista conocía el Amparo, la Protección, el Abrigo que es Jehová el Dios Poderoso de Israel. El entendía que este Dios no se duerme ni se adormece, él estaba seguro que Los Ojos de Jehová están sobre los justos, y sus oídos están atentos al clamor de ellos. Cuando entendemos que Sus Ojos nos miran, podemos sentir la Dulce Mirada de nuestro Señor, cuando conocemos que Sus Oídos nos oyen podemos entonces refugiarnos en ese Castillo Fuerte que es nuestro Dios. Es maravilloso saber que podemos clamar a Él y Él nos oye, y no solo nos oye, sino que también se apresurará a socorrernos para librarnos de nuestra aflicción. David, nos exhorta a confiar en Dios, a probar Su Bondad, Su Fidelidad, Su Poder en medio de cualquier aflicción por la que podamos estar pasando. Salmos 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová. Muchas veces, cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles, tratamos de resolverlas por nuestra cuenta. Nos apoyamos en nuestra propia fuerza e inteligencia, y a menudo nos olvidamos de buscar la Ayuda de Dios. En medio de nuestras luchas y angustias, a veces olvidamos que hay un Refugio en el que siempre podemos hallar consuelo. Esta Hermosa Verdad nos invita a recordar que nuestras lágrimas, no pasan desapercibidas para Dios. Él está siempre atento, esperando que levantemos nuestras manos en busca de ayuda. Puede ser que hoy te encuentres frente a un callejón sin salida y tengas miedo. Puede ser que estés frente a alguna amenaza, o frente a un diagnóstico médico que te oprime el corazón y te asusta. ¡No temas! Recuerda: tu clamor Él oirá. DIOS TE BENDIGA.