Domingo, 2 de Junio del 2024

Salmos 37:30

Día 2

Devocional  escrito por Guadalupe Infràns de Medina Celis

Salmos 37:30 La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia.

 

Qué hermoso todo este Salmo 30, te invito a que puedas leer todos sus versos, que sin duda, serán de bendición.

Pero me animo a en pocas palabras a hacer un pantallazo de lo que nos quiere decir el Salmista David.

Habla lo que les pasará a los malos, a aquellos que no tengan su corazón en Dios, pero nos hace ciertas advertencias a los cristianos, en fijar la mirada en El Señor, ya que cuando dejamos de hacerlo nuestro corazón se llena de sentimientos, frustraciones, envidias, cuestionamientos, que lo único que hacen es entristecer nuestro espíritu, y andar con nuestra cabeza gacha.


El Salmista nos anima a:

  • No impacientarnos, no ser envidiosos.
  • A confiar en Dios y hacer el bien.
  • A deleitarnos en Él.
  • A poner nuestro camino en Sus Manos.
  • A entregar nuestras quejas y a esperar en Su Justicia, que a veces no llega rápidamente como nosotros lo queremos, sino que tarda, pero sin duda, es para producir en nosotros madurez.
  • No mirar lo que el de al lado logra, porque a veces no lo alcanza verazmente.
  • Nos invita a desechar el enojo, dejar la ira!  Qué difícil es Señor!
  • Nos anima a ser mansos, para ver la paz, a lograr cosas justamente…
  • Para todas ellas, El Señor siempre va a tener un por qué.
  • Si espero en Dios, en sus bendiciones, aprenderé a deleitarme en Él verdaderamente…

 

El libro de los Salmos es conocido como uno de los libros más poéticos e inspiradores de La Biblia.

Muchos de sus versículos han sido citados a lo largo de la historia como fuente de sabiduría y consuelo.

 

Profundicemos al llegar al verso 30.

¿Qué es ser justo? En La Biblia, la palabra “justo” se refiere a aquellos que viven de acuerdo con los Mandamientos de Dios y hacen lo correcto.

En otras palabras, los justos son aquellos que buscan vivir de acuerdo con Sus Principios.

 

La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia

El habla sabia y justamente:

Por ende los que son justos no solo viven de acuerdo a lo que Dios dice, sino que también hablan con sabiduría y justicia.

Esto implica que las palabras que salen de nuestra boca son igual que nuestras acciones.

Como siempre me decía mi papa: “Una palabra lastima más que una piña”, creo que es un refrán muy clásico.

 

1-   La importancia de hablar con sabiduría:

La sabiduría significa: La capacidad de comprender lo que es verdadero o correcto en una situación determinada.

Cuando hablamos con sabiduría, nuestras palabras no solo son ciertas, sino que también son apropiadas para la situación.

Las palabras sabias pueden ser una herramienta poderosa para guiar y ayudar a aquellos que nos rodean.


Viene a mi corazón cuando el discípulo Pedro niega a Jesús cuando iba a ser apresado:

Mateo 26:69-75 Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. 71 Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También este estaba con Jesús el nazareno. 72 Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. 73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. 75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.


Qué tremenda esta historia, Pedro caminó junto al Maestro, vivió y pudo ver Sus Milagros, pero su fe no fue madura para confiar en ese momento y con sus hechos demostró lo contrario.

Si, Jesús que todo lo conoce y todo lo sabe, vio el corazón de Pedro, y pudo ver más allá.

Porque luego él se convierte en uno de los siervos más usados.

Pero también El Señor con este acto se habrá sentido solo, si bien sabía lo que vendría después, en ese momento necesitó un acto de amor.

 

Qué cuidado que debemos de tener en lo que decimos:

Juzgamos a otro, pero no vemos nuestro corazón.

Hablamos de otro, pero no nos gusta vernos al espejo

Somos ágiles de lengua para decir: “yo haría esto en el lugar de él/ella”, y cuando viene nuestro momento, actuamos más neciamente.

Juzgamos la casa/ situación del otro; pero no podemos darnos cuenta de lo que pasa en la nuestra.

Es como esa frase, tan burda, pero tan real: “No escupas para arriba porque te puede caer…”

Nuestras palabras nos condenan para bien o para mal, al igual que nuestras acciones.

Una vez el Pastor dijo en una prédica: “Hablas tan fuerte, que no puedo ver lo que dices…”

 

2. La justicia en nuestras palabras.

Hablar con justicia significa hablar con franqueza y honestidad.

Cuando hablamos con justicia, estamos hablando de forma clara y directa, sin ocultar nada.

Esto puede ser difícil a veces, especialmente cuando nuestras palabras pueden ser dolorosas para otros.

Pero la justicia es importante porque muestra que somos sinceros y transparentes en nuestras relaciones con los demás.

 

Podríamos ejemplificar con la vida de un niño: él va a creer lo que le digamos, se va a mover y va a crecer con eso que un momento se marcó, se le enseño, un niño es una esponja que absorbe todo lo que le podamos enseñar.

 

Como cristianos, debemos esforzarnos no solo por vivir de acuerdo con las Leyes Divinas, sino también por hablar con Sabiduría y Justicia en todas nuestras acciones.

Al hacerlo, podemos ayudar, porque no, TAMBIEN, guiar a otros hacia la verdad y crear relaciones sanas y sinceras en nuestras vidas diarias, en nuestros trabajos, en nuestras Iglesias, en relaciones personales, que tantas veces son creadas con palabras y no con hechos, y que importante que tanto una como la otra, vayan de la mano.

Te animo a través de SU PALABRA, que demostremos

cambios en donde estemos.

Si amamos, amemos con hechos, en verdad y sin duda

se cumplirán las Promesas que reúne este Salmo:

Tendremos paz, veremos a nuestro adversario caído, nunca nos faltará  nada,

y El Señor siempre nos ayudará y nos sostendrá !

 

BENDICIONES DEL CIELO!