Salmos 37:37
Día 29
Devocional escrito
por Roxana Astudillo de Díaz.
Salmos 37:37…
Hay un final dichoso para el hombre de paz.
Qué
maravillosa expresión y también tan necesaria.
Agradezco
a Dios por permitirme leerla y desarrollarla.
Quiero invitarte, que en el momento que puedas, que leas todo el capítulo 37, que lleva por nombre: “El camino de los malos.”
A
través de este pasaje nos enseña de qué manera debemos de andar y actuar, al vivir, convivir o al enfrentarnos con
personas que nos hacen el mal y quieren dañarnos.
En este versículo El Señor nos dice que hay un final dichoso, o sea un FINAL FELIZ, de júbilo y de regocijo para todos aquellos que hagamos lo que Él nos manda.
Dios
nos enseña a ser personas de PAZ.
Ser un hombre de Paz
nos implica:
• No dejarnos llevar
por nuestros impulsos.
• No dejarnos
desanimar por la bronca y el enojo.
• No querer venganza.
Mateo 5: 5-
9 Bienaventurados los mansos, porque ellos
recibirán la tierra por heredad. 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de
justicia, porque ellos serán saciados. 7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos
alcanzarán misericordia. 8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque
ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos
serán llamados hijos de Dios.
La mala persona siempre va a buscar su interés propio, no tiene consideración, no le interesa y no le importa la situación del otro, es fría y egoísta.
Ø Dios, que es un Dios de paz, nos enseña a ser como Él.
Muchas
veces se nos hace difícil porque ante una actitud mala de otra persona,
queremos reaccionar.
·
Lamentablemente
vivimos en un mundo de violencia, agresividad, maldad etc.
Pero... ¿Qué actitud tenemos ante esto? ¿Cuál debe ser nuestra reacción?
·
Debemos darle lugar a
Dios.
Romanos 12: 17- 19 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. 19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
Es indispensable poner nuestra confianza en El Señor y creer que en Su tiempo, Él va a hacer lo que tenga que hacer.
Buscar
cada día de Su Espíritu Santo, para que gobierne en nuestra mente y corazón.
Nos
dé dominio propio y nos revista de su autoridad, porque también aprendemos que
no tenemos lucha contra las personas, sino contra el diablo y sus huestes de
maldad.
Hace
poco un Hermano compartió este texto en uno de los devocionales.
Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Así que, si tenemos que pelear, no lo hagamos con nuestras fuerzas, sino con el Espíritu Santo de Dios.
Muchos pueden pensar que somos tontos, pero ante nuestro Maravilloso y Justo Señor, somos sabios y esto es lo que verdaderamente importa.
ÈL NOS PROMETE UN
FINAL FELIZ, Y ASÌ SERÀ.
¡Muchas bendiciones!