Salmos 37:8
Día 27
Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani
Salmos 37:8 Deja la ira, y desecha el enojo...
Especialmente en este capítulo y versículo podemos encontrar un llamado a controlar la ira y no dejarnos llevar por el enojo que sentimos en determinadas situaciones.
Nos
invita a reflexionar sobre la importancia de mantener la calma y la cordura
ante cualquier situación que se nos presente.
- El primer mandato que
nos deja el versículo es “deja la ira”.
La
ira es una emoción que puede tener graves consecuencias.
En
muchas ocasiones la ira nace de las frustraciones, ansiedad o miedo.
Dejar
la ira puede ser complicado, pero es necesario poner en práctica este consejo
ya que nos ayudar a no actuar de manera impulsiva.
- En segundo lugar, el versículo nos exhorta a “desechar el enojo”.
El
enojo no es lo mismo que la ira (que es una emoción pasajera), el enojo es una
actitud negativa hacia una persona, situación o cosa.
El enojo puede llevarnos a ser rencorosos y a sentir resentimientos hacia alguien, por eso es importante confrontar la situación vivida, perdonar para no sentir ese rencor que puede llevar a situaciones conflictivas, para “dejar ir”, “sacar” de nuestras vidas lo que ha provocado un conflicto.
Deja la ira, y desecha el enojo...
La
Biblia dice que la esperanza de los impíos está en el enojo, y en el justo es
el bien.
Proverbios
11:23 El deseo de los justos es solamente el
bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo.
Por
lo tanto, si somos verdaderos creyentes jamás debemos poner el enojo como
esperanza de solución a un problema
Hay
personas que creen que enfurecerse es la solución a sus problemas, pero muy por
lo contrario.
·
Consecuencias del
enojo
(para desecharlas del corazón)
El
enojo reposa en el seno de los necios
Eclesiastés
7:9 No te apresures en tu espíritu a enojarte;
porque el enojo reposa en el seno de los necios.
Reposa: descansa, se
establece.
Necio: persona que
carece de entendimiento
Si
tú quitas de tu corazón el enojo, apartas de tu carne el mal.
Eclesiastés11:10 Quita, pues,
de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y
la juventud son vanidad.
Esta
es una declaración que debemos tener muy en cuenta.
Cuánto
mal nos evitamos, cuando desechamos el enojo.
·
El enojo nos lleva a
darle lugar al diablo.
Efesios
4:27 ni deis lugar al diablo. 28 El
que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es
bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna
palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Darle: conceder, entregar, darle libertad, darle oportunidad (a nuestro enemigo).
Es
servirle en bandeja para dañarnos o dañar a otros por medio nuestro.
Ø Por estas razones y otras más, debemos ver el enojo y a la
ira como algo que no nos conviene.
Ø Y mucho menos, no nos edifica en nada.
·
El enojo nos lleva a
contristar al Espíritu Santo.
Efesios
4:30-31 Y no contristéis al
Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la
redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira,
gritería y maledicencia, y toda malicia.
Nos
lleva a poner triste a Dios, El Espíritu Santo se entristece porque sabe que
nos volvemos vulnerables y nos exponemos a la disciplina de Dios.
Primero
porque le estamos dando lugar al diablo y también porque dañamos a otros y nos
volvemos instrumentos del enemigo y no de Dios.
Luego
ese enojo se convierte en ira, gritos, palabras no gratas y así, de no acabar.
·
Por eso, no se ponga
el sol sobre vuestro enojo.
Efesios
4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre
vuestro enojo,
En el momento que nos ataque la ira o el enojo
podemos darnos un tiempo de reflexión antes de actuar, también es importante
tener en cuenta que la paciencia y la tolerancia son clave para mantener la
compostura en cualquier situación.
En concreto este Salmo
nos invita a tomar las riendas de nuestras emociones y a buscar siempre la paz
y la armonía, si tomamos estos Consejos de parte de Dios día a día, sin duda
podremos con Su Sabiduría resolver las pruebas
que se nos presenten y vivir una vida más tranquila, con paz y productiva.
Resolvamos nuestros
problemas antes que sea demasiado tarde, pongámonos a cuenta con Dios.