Salmos 43:3
Día 8
Salmos 43:3 Envía tu luz y tu verdad; estas me guiarán; Me
conducirán a tu santo monte, Y a tus moradas.
El Salmo 43 parece ser la continuación del Salmo
42, repite algunas de las frases y unos temas.
El salmista de nuevo describe la injusticia, la
opresión y los sentimientos frustrantes de sentirse separado de Dios, algo que él estaba experimentando.
Salmos 43:1-2 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; Líbrame
de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo. 2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me
has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
·
Al regresar David a Jerusalén, los problemas lo
esperaban.
· Se encontró con gente problemática: impíos, engañosos e inicuos, todos sabemos lo devastador que eso puede ser.
Rodeado de gente malvada, en opresión,
se sentía desechado por Dios
· aUn conflicto, por lo general, puede ser causado por
tener una gran cantidad de información incorrecta y por no tener suficientes
datos esenciales y confiables.
·
Cuando no tenemos la información adecuada,
empezamos a hacernos ideas irreales.
·
El resultado es entonces una perspectiva
distorsionada del problema. Un punto de vista pesimista adornado con nuestros
propios temores.
David,
viendo el conflicto que estaba frente a él, le pide a Dios que le dé Su Luz y Su
Verdad.
- Él deseaba que Dios le proveyera Su Palabra – La Verdad
- Y le
concediera la capacidad de comprenderla – La Luz
Seguramente buscó alguna parte de la Escritura que fuera
apropiada para su situación y al mismo tiempo buscó aprender de ella.
David necesitaba claridad en medio de la confusión.
Él quería que la verdad acabara con la ficción y
por eso buscaba sabiduría en las Escrituras.
Al hacerlo, encontró gozo y alabanza.
Es ese fue su gran momento, cuando la Verdad de
Dios neutralizó los mensajes depresivos de sus circunstancias.
Ninguno de nosotros está exento de vivir situaciones problemáticas, tanto que provoquen incertidumbre, agobio, tristeza…
Nuestra mente se llena de cuestionamientos y confusión…
Y muchas veces el enemigo de nuestras almas
susurra la duda a nuestros oídos, queriendo que creamos que Dios nos ha
abandonado, para apartarnos de nuestro Señor...
·
Si alguno de nosotros está
viviendo una situación similar, necesita
lo mismo:
La Verdad de Dios, Su Palabra que vence la mentira y el engaño.
· El Libro de Dios, La
Biblia, es nuestra Fuente de Verdad tangible.
·
Y es el Espíritu Santo de
Dios el Único que puede darnos la capacidad para entenderla.
Dios
no nos ha dejado solos lidiando con nuestros problemas en este mundo maligno y
perverso.
Él nos ha dado Su Palabra escrita y la Promesa de Su Luz a todos Sus Hijos.
Cuando dedicamos tiempo al estudio de La Palabra, aprenderemos
a creer en ella, a ponerla en práctica y a apoyarnos en Sus Promesas.
David clama a Dios para que también le envíe Su Luz.
La Luz es un símbolo recurrente de la Pureza de
Dios, de Su Gloria y Verdad.
Dios es la Fuente de la Luz desde el primer
capítulo de Génesis hasta el Apocalipsis donde describe la Nueva Jerusalén
Apocalipsis 22:5 no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del
sol, porque Dios el Señor los iluminará.
Si caminamos con La Luz y seguimos la Verdad de
Dios no vamos a tropezar y nos vamos a acercar a Dios.
1 Juan 1:5-7 Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y
no hay ningunas tinieblas en él. 6 Si decimos que tenemos comunión
con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; 7 pero si andamos en
luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de
Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
Jesucristo vivió y nos dio un ejemplo de cómo ser esa
Luz y esa Verdad
Juan 1:4-5,9 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no
prevalecieron contra ella. 9Aquella luz verdadera, que
alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.
Debemos acercarnos a Él y seguir Sus Pisadas
Mateo 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré
descansar. 29 Llevad mi yugo sobre
vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis
descanso para vuestras almas; 30 porque
mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
1 Juan 2:6-11El que dice que
permanece en él, debe andar como él anduvo. 7 Hermanos, no os
escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido
desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído
desde el principio. 8 Sin embargo, os escribo un
mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas
van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. 9 El que dice
que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. 10 El
que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. 11 Pero
el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe
a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.
David, en su crisis fue invadido por pensamientos
destructivos, muchos Hijos de Dios tienen que librar las mismas batallas…aunque
muchas veces podríamos haberle fallado, Dios nunca abandonaría a Su Pueblo.
Cada problema, tribulación, crisis, prueba… que nos toque
afrontar en una invitación a
·
Clamar a Dios
·
Ponernos delante de Su Presencia
·
Pedir que nos defienda, que pelee por nosotros
·
Rogar que nos libre de los enemigos
·
Afirmar nuestra fe
·
Declarar que Dios es nuestra fortaleza
·
Resistir las dudas, los pensamientos negativos
·
Recibir Su Luz y Su Verdad,
·
Sólo ellas nos guiaran al Encuentro, para entrar
al Lugar de Su Presencia
Usted puede estar enfrentando problemas, algunos
de nosotros podemos estar llevando tiempo de duras batallas, imitar el accionar del salmista
no es una fórmula para que Dios nos libre de las crisis, pero intentar hacer lo
que él hizo, nos garantiza que tendremos una experiencia de madurez, en cuanto
a nuestra fe, gozándonos de ver Su Manifestación Gloriosa.
Y como David, luego de todo lo vivido, le daremos
exaltación al Señor.
Salmos 43:4 Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi
alegría y de mi gozo;
Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.
Nadie puede quedarse callado ante el Poderoso Obrar de Dios.