Jueves, 3 de Abril del 2025

Salmos 4:8

Día 3

Devocional escrito por Rina Ledesma

Salmos 4:8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. 


  • Significado de confianza: Esperanza firme que se tiene en algo o en alguien.


Cuántas veces nos hemos acostado a dormir, y nos hemos quedado pensando en las situaciones que estamos atravesando.

Solo perdemos tiempo en concentrarnos en lo que nos pasa.

El Salmista David hizo esta oración de confianza y nosotros al leerla la tomamos para nuestra vida.

En paz me acostaré, y asimismo dormiré; 

porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. 


  • La paz nos permite sentirnos confiados y seguros.

  • Solo la podemos encontrar en Dios.


Efesios 2:14 Porque él es nuestra paz...


La confianza en Dios viene a través de la relación que tenemos con Él.

Al contarle la situación que estamos pasando, tal vez pensamientos que vuelven con intensidad, que han hecho que se forme una fortaleza y quedaron en nuestro corazón… Esto quizás nos detuvo por muchos años.


Me ha sucedido una vez, hablando con personas de parte de Dios, que permitió que saliera a la luz “ese” pensamiento que me estaba haciendo mal.


  • El Señor arranca todo.

  • Nos sana, nuestro espíritu, alma y cuerpo.

  • Su Presencia nos invade sacando lo que no sirve y llenando los vacíos.

  • Nos entregamos a Su Voluntad, entonces descansamos confiados. 

  • Recibimos paz en medio de los conflictos.


Juan 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.


  • La Paz que Él nos da, es nuestra Herencia. 

  • JESÙS NOS LA DIÒ.


Es difícil tener esperanza cuando se está pasando por momentos de dificultad que causan angustia. 

El Salmo 4 nos ayuda a encontrar fuerzas en Dios, para aprender a lidiar con la angustia, la injusticia y la ira, poniendo nuestra  confianza en Dios.

  • La confianza en Dios permite descansar tranquilo y dormir porque se sabe que Dios está obrando. 

¡Hagamos como David, el Salmista! 

Cuando la angustia toque nuestra puerta, clamemos al Señor, entreguemos “eso” que quiere robarnos el sueño, atacando nuestro descanso y robando nuestra paz…

Pongamos todo en las Manos de Dios, confiando, y veremos Su Obrar.

¡Nunca dejemos de confiar en El Señor, nuestro Dios!