Salmos 50:14
Día 18
Devocional escrito por Cirilo Maciel
Salmos 50:14 Sacrifica a Dios alabanza…
Este pasaje se encuentra en el libro de los Salmos, y se
le atribuye al Rey David, quién nos expresa que la alabanza es una manera de
acercarnos a Dios, aceptando Su Amor y Su Soberanía sobre nosotros.
Lo que deseaba más el Señor, antes que rituales y sacrificios, era una vida en obediencia y una confianza plena en Él.
Salmos 116:17 Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de Jehová.
Salmos 56:12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos; Te tributaré alabanzas.
Este versículo deja claro que Dios quiere que seamos
agradecidos, pero agradecidos de corazón.
Y que nuestros actos, puedan honrarlo.
Si evaluamos de nuestra conciencia y con el alma, ¡Qué
tremendo!
Él sacrificó mucho por nosotros.
Dio la vida de Su Hijo Unigénito por nosotros, para
reconciliarnos con Él y podamos ser limpios de nuestros pecados, a través del
arrepentimiento, reconociéndolo como nuestro Señor y Salvador.
Nos demanda que le debemos dar nuestro agradecimiento y
devoción, sacrificando nuestras vidas en todo momento a través de las alabanzas
y cumplir Sus Mandamientos.
Salmos 51:15-16 Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.16Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto.
Este Salmo expresa sacrificar alabanza y pagar nuestros
votos, supone adorarlo, exaltarlo y ser agradecidos con nuestro Creador.
Siempre debemos honrarlo con nuestras acciones y
palabras, haciendo Su Voluntad.
Salmos 76:11 Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios; Todos los que están alrededor de él, traigan ofrendas al Temible.
Salmos 100:4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.
● Ofrenda: Don
que se dedica a Dios para implorar su auxilio, o algo que se desea para cumplir
un voto u obligación.
Ofrendar es también reconocer Su Majestad, Su Amor, Sus Bendiciones,
Su Gracia.
El ofrendar con gozo en una congregación es un acto de reconocer que todo lo que tenemos proviene de Dios, como la salud, el trabajo, los alimentos, la paz, aún en cada prueba o cada lucha.
Una ofrenda para
Nuestro Señor también es ayudar y amar a nuestro prójimo, a los menesterosos, visitando
a los enfermos.
En síntesis, que siempre podamos ayudar a los demás, a los Ojos del Señor, es ofrendar.
Esto nos invita a reflexionar para tener un corazón
humilde y agradecido, a reconocerlo en nuestro camino y que nuestro voto para
Él sea de fe, amor y obediencia.
Malaquías 3:10 Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Salmos 66:13 Entraré en tu casa con holocaustos; Te pagaré mis votos.
Salmos 61:8 Así cantaré tu nombre para siempre. Pagando mis votos cada día.
¡Qué nuestra alabanza
siempre este en nuestra boca!
Habrá momentos en la vida,
que nos costará cantarle al Señor.
Cuando hayan problemas
que se nos escapen de la mano,
o que tal vez “no tengan
solución”…
¡Pero Su Espíritu Santo,
siempre nos estará acompañando, ayudando,
fortaleciéndonos,
bendiciéndonos!
¡Entreguémosle el
corazón, que es nuestra ofrenda más hermosa!
¡Dios te bendiga!