Salmos 50:15
Día 21
Devocional escrito por Mercedes
Martínez de Stein
Salmos 50:15…
Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.
Este
Salmo nos ofrece una promesa reconfortante en medio de la angustia y el
desasosiego
Imagina
un día nublado, cuando las preocupaciones pesan sobre tus hombros como una
carga insoportable.
En ese momento, Dios nos invita a invocarlo, a llamarlo con sinceridad desde lo más profundo de nuestro ser.
·
La Invitación Divina:
Dios no espera que enfrentemos nuestras luchas
solos.
"… Invócame en el día de la angustia..."
Él
nos insta a buscarlo, a clamar a Él en nuestros momentos más difíciles.
No
importa cuán grande o pequeña sea nuestra aflicción, Dios está dispuesto a
escuchar y responder.
Jeremías
33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que
tú no conoces.
·
La liberación
prometida:
La
Promesa es clara: “...Te libraré...”.
Dios
no solo nos ofrece consuelo o palabras
vacías, Él actúa en nuestro favor.
A
veces, esa liberación puede manifestarse como una solución tangible, mientras que otras veces puede ser una paz
interior que trasciende las circunstancias.
Salmos
34:19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará
Jehová.
·
El honor en la
angustia:
La
segunda parte del versículo dice: “... Y
tú me honrarás”.
Cuando confiamos en Dios en medio de la angustia, estamos demostrando nuestra fe y dependencia de Él.
Nuestra respuesta de confianza y gratitud honra a Dios y
revela nuestra relación con Èl.
Salmos
112 Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se
deleita en gran manera.
·
La belleza de la
rendición:
Invocar
a Dios en la angustia no es un signo de debilidad, sino de humildad.
Es reconocer que necesitamos ayuda y que no podemos resolver todo por nuestra cuenta.
Salmos 34:4-7Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores. 5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias. 7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.
El Señor una vez más nos invita a buscarlo, nos recuerda cuanto nos ama, y que no estamos solos.
Él
quiere escucharte, Él es tu Padre y está atento a lo tu necesidad.
Padre Eterno, gracias
por este día y por cada una de tus maravillas.
Gracias porque Tu
Palabra nos recuerda que Tú no desprecias un corazón rendido, quebrantado,
humillado.
Que aún, en medio de
desaciertos humanos por intentar hacer las cosas a nuestra manera, Tu Gracia y
Tu Favor están ahí, disponibles, para brindar una nueva oportunidad, de modo que
el hombre pueda enmendar su camino y seguirte, para glorificar Tu Nombre y
experimentar de tus más Grandes Bendiciones.
Te doy gracias en el Nombre
de Jesús. Amén.