Martes, 15 de Abril del 2025

Salmos 5:12

Día 15

Devocional escrito por Cirilo Maciel

Salmos 5:12 … Tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.


La bendición de Dios es una manifestación de Su Amor y Fidelidad para con Sus Hijos. 

Desde el principio de los tiempos, Dios ha deseado bendecir a la humanidad, dándonos provisión, protección y paz. 

En Las Escrituras, encontramos innumerables ejemplos de cómo Su Bendición transforma vidas y trae gozo y propósito a quienes confían en Él. 


El significado de la palabra bendición se traduce en hebreo como Barak: que significa “arrodillarse” o ”bendecir”. 


  • Esta palabra implica una doble acción: la de recibir el Favor Divino y la de responder con reverencia y adoración. 

  • Cuando Dios bendice, está derramando Su gracia y Su favor sobre nosotros, y cuando nosotros bendecimos a Dios, le estamos reconociendo con gratitud y sumisión.


Salmos 3:8: La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición. 


Salmos 29:11: Jehová dará poder a su pueblo; Jehová bendecirá a su pueblo con paz. 


Salmos 112:1: Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.


En la primera parte del versículo nos dice: 

Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo 

El rey David declara la Bondad y el Favor de Dios sobre quienes son justos.

La palabra justo en hebreo se traduce como “Tzadikim” que se refiere a alguien que es honesto, íntegro, honrado y correcto.


Salmos 118:15: Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; La diestra de Jehová hace proezas. 


Salmos 34:17: Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.


La segunda parte del versículo dice: 

… Como con un escudo lo rodearás de tu favor. 

En hebreo, la palabra para “escudo” es Magen, que representa una Protección Divina Total, no solo una defensa parcial. 

Es la Imagen de Dios cubriendo completamente a Sus hijos, guardándolos del mal y rodeándolos con Su Gracia.


Salmos 84:11: Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad. 


Salmos 91:4: Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.


David oraba a Dios, era muy constante pidiendo dirección y sabiduría. 

Él sabía descansar en El Señor, pidiendo que lo librara de sus enemigos. 

Su confianza estaba puesta en Dios , aún en su angustia, pero también se regocijaba en el Nombre del Señor con cánticos y alabanzas, porque sabía que en Él estaba su protección, su confianza y su socorro.


1 Juan 5:14: Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. 


Salmos 37:4: Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.


Nosotros los cristianos nos podemos regocijar en el Señor y tomar este versículo para nuestra vida. 

Nuestro Padre, que es Fiel, Poderoso y Grande en Misericordia,  nos bendice todos los días regalándonos un día más de vida, nos bendice con la salud de nuestros seres amados, con un techo donde podemos descansar, con un trabajo, con nuestras finanzas prósperas y con el sustento diario. 


Y aún, nos protege de los males visibles e invisibles, peleando por nosotros incluso cuando no lo vemos. 


El Espíritu Santo, quien es nuestro Consolador y Guía, nos recuerda constantemente el Amor y la Fidelidad de Dios.

Él mora en nosotros, nos fortalece en tiempos de debilidad y nos dirige por el Camino de la Verdad.


Es el Espíritu Santo quien nos enseña a depender de Dios, a confiar en Su Voluntad y a vivir en obediencia a Su Palabra. 

Cuando nos sentimos desanimados, Él nos llena de paz y gozo; cuando no sabemos qué hacer, Él nos da discernimiento y dirección. 


Cada bendición que recibimos es también una Obra del Espíritu Santo en nuestra vida, pues Él intercede por nosotros con gemidos indecibles, revelándonos la Voluntad del Padre y renovando nuestro espíritu diariamente. 

No estamos solos, porque Su Presencia nos acompaña y nos llena de poder para enfrentar cada día con fe y gratitud.


Recuérdese a sí mismo que somos amados y bendecidos, no solo por el Favor del Padre y la Gracia del Hijo, sino también por la Presencia constante y transformadora del Espíritu Santo en nuestras vidas. 


Salmos 16:1-2: Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti. 


Salmos 103:1: Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.


Esto es una Promesa: 

Dios bendecirá a aquel que busca Su Protección, 

lo hará mediante Su Favor y Su Gracia. 

Pidámosle Su Dirección y Protección.

Nuestra mejor bendición es creer y servir a Aquel que es Santo y Justo, 

que un día dio su vida por nosotros: 

Nuestro Señor Jesucristo, Redentor y Salvador. 

Él es la Fuente de Bendición para todos los creyentes 

y Su Favor para con toda la Iglesia.

Hermanos, caminemos con fe, sabiendo que Él nos sostiene 

y nos bendice en todo momento. 

¡Dios les bendiga grandemente!