Salmos 57:2
Día 31
Devocional escrito por Samuel
Alfieri
Salmos 57:2
Clamaré a Dios Altísimo al Dios que me favorece.
Este
versículo es una poderosa expresión de confianza en Dios en medio de las
circunstancias más difíciles.
David,
se encontraba en una situación de peligro, probablemente huyendo de Saúl y
escondiéndose en una cueva.
A
pesar de la angustia y el miedo, David dirige su clamor al Dios Altísimo reconociendo que sólo en Él
podía encontrar refugio y socorro.
·
Clamando desde la
profundidad del alma
David
no solo ora, sino que *clama* al
Señor.
La
palabra “clamar” implica una oración
profunda y desesperada, una súplica desde lo más íntimo del ser.
Este
tipo de oración no es un simple susurro; es un grito que surge de un corazón
que reconoce su total dependencia de Dios.
En nuestras vidas, a menudo enfrentamos situaciones que parecen abrumadoras, donde nuestras fuerzas son insuficientes y nuestras soluciones humanas no alcanzan.
Es en esos momentos cuando tenemos que, al igual que David, clamar al Señor.
Nuestro clamor es un acto de fe, una declaración de que creemos que Dios es
capaz de intervenir en nuestra situación, no por nuestros méritos, sino por Su Amor
y Fidelidad.
·
Dios nos favorece
David
no solo clama al “Dios Altísimo”, sino que lo
hace con una certeza: Dios es “el que me favorece”; o “el que lo hace todo”.
Aquí, David nos enseña que cuando clamamos a Dios,
lo hacemos con la confianza de que Él no solo escucha, sino que actúa en
nuestro favor.
En
La biblia encontramos varios ejemplos que acompañan al texto del día de
hoy.
Uno
súper conocido y que nos acompaña en momentos difíciles es:
Jeremías
33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que
tú no conoces.
Él
no se hace el desentendido y responderá nuestro clamor a Su Tiempo y en Su Perfecta
Voluntad.
Salmos 138:8: Jehová cumplirá su propósito en mí; tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no desampares la obra de tus manos.
Este
versículo nos recuerda que Dios es Fiel para llevar a cabo lo que ha comenzado
en nosotros, y que Su Propósito en nuestras vidas se cumplirá.
Pablo expresa una convicción similar en Filipenses.
Filipenses
1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra,
la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
Al
igual que David, podemos estar seguros de que Dios, quien ha comenzado una obra
en nosotros, será Fiel para completarla.
·
El Dios Altísimo en
medio de nuestras batallas
La referencia al Dios Altísimo, también nos recuerda la Majestad y el Poder Soberano de Dios.
Él es el Creador del Cielo y de la tierra, el Rey sobre todas las cosas, y ninguna circunstancia está fuera de Su Control.
Cuando nos
encontramos en nuestras batallas de dificultad o peligro, debemos recordar que
nuestro Dios es el Altísimo, por encima de cualquier problema o enemigo que
enfrentemos.
2 Crónicas
20:15b…No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque
no es vuestra la guerra, sino de Dios.
Él quiere hacer una Obra
Poderosa en tu vida a medida que lo busques, creas, lo alabes y clames a Él.
Dios está a tu favor
y no en tu contra.
En el Nuevo Testamento, Jesús nos asegura que tenemos un acceso directo al Padre a través de Él.
En Juan
14:13-14 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el
Padre sea glorificado en el Hijo. 14Si algo pidiereis en mi nombre,
yo lo haré,
Esto
nos da una confianza aún mayor al clamar a Dios, sabiendo que nuestras
oraciones son escuchadas y respondidas.
·
Todo esto se traduce
a tener una fe inquebrantable
El
ejemplo de David en Salmos 57:2 nos
inspira a desarrollar una fe inquebrantable, una fe que clama a Dios en tiempos
de necesidad con la certeza de que Él actuará a nuestro favor.
Es
un recordatorio de que, sin importar cuán oscura sea la situación, nuestro Dios
es el Altísimo y está a favor de aquellos que confían en Él.
Así que, cuando te
encuentres en dificultades, no te desesperes.
Recuerda que tienes a un Dios que está por encima de todo y que actúa a tu favor.
Clama a Él, confía
en Su Poder y en Su Amor, y descansa en la seguridad de que Él cumplirá Su
Propósito en ti.
Señor, a Ti clamamos
desde lo más profundo de nuestro corazón.
Reconocemos que Tú
Eres el Dios Altísimo, y que en Ti encontramos refugio y socorro.
Ayúdanos a confiar en
que tú estás a nuestro favor y que cumplirás Tu Propósito en nuestras vidas.
¡Dios lo bendiga!