Salmos 61:2
Día 9
Salmos 61:2
Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.
Este Salmo comienza con David pidiendo a Dios que escuche su clamor y atienda su oración
Salmos 61:1
Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración
atiende.
El Salmista estaba en una situación angustiante y anhela con
su alma ser escuchado.
No solo oraba, clamaba, en La Biblia, clamar se refiere a hablar de manera audible con gran sentimiento acerca de
una necesidad urgente.
Dios
nos invita a usar esta forma de oración para comunicar que necesitamos Su
Misericordia.
Se
necesitan fe y humildad para expresar en voz alta la inquietud de nuestro
corazón.
Lo que indica que David tenía una necesidad urgente que Dios
le respondiera.
La expresión “desde el cabo de la tierra clamaré a ti,
cuando mi corazón desmayare” parece
indicar que David se encontraba lejos de Jerusalén, desorientado, ansioso, e
inclusive, sin saber qué hacer para salir de sus aflicciones.
Por lo que, no pudiendo más, ora a Dios y pide
que sea Él quién le guíe y le lleve a un lugar donde pueda ver todo con una
mejor perspectiva: “la roca que es más alta”.
Salmos 61:2…Llévame a la roca que es más alta que yo,
David pide que sea Dios Quien encamine su vida, cual pastor ,
entiende que al decir “llévame” , El Buen Pastor confortará su alma y le guiará.
Samos 23:3 Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su
nombre.
Ora que le lleve hacia donde verdaderamente pueda encontrar descanso, refugio, y lucidez para ver con mayor claridad su situación, e inclusive, para ser prevenido de las malas acciones o decisiones, y de sus consecuencias.
Ahora, si bien es cierto que el Salmo no aporta
mucho material para explicar cuál fue el contexto de esta petición, el Salmista
sí se encarga de hacernos saber que tiene esperanza en que Dios escuche y
atienda su oración.
En el versículo 3, David añade que la base sobre la cual pide ser escuchado y guiado por Dios, no es una simple ilusión o un buen deseo, sino que es la confianza segura de que, en otras ocasiones, el Señor había escuchado sus oraciones, había atendido sus clamores, y había sido para él, refugio y fuerte protección contra el enemigos
Salmos 61:3
Porque
tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo.
La oración del salmo 61 continua con un giro
extraordinario, ya que, después de haber clamado a Dios y haber pedido que lo
escuchara, y lo condujera a un lugar alto donde poder ver todo con una mejor
perspectiva, David prosigue su oración anunciando que Dios ha oído su clamor
Salmos 61:5
Porque
tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de los que temen tu
nombre.
Le ha dado acceso permanente al lugar que podía
ofrecer el mejor y más perfecto refugio y dirección;
Salmos 61:4
Yo habitaré en tu tabernáculo para
siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah
El lugar que Dios escogió para habitar de forma
física en medio de Su Pueblo Israel y proveer, de esta forma, acceso a Él.
Por lo que, al decir: “yo habitaré en tu
tabernáculo para siempre”, David estaba señalando que Dios le dio la confianza de
acceder en Su Presencia de manera permanente; lo cual, es símbolo de una íntima
comunión con Dios
Salmos 25:14 La comunión íntima de Jehová es con los que le
temen, Y a ellos hará conocer su pacto.
Confiado en que sería escuchada su oración,
recibiendo la respuesta, la guía y la
protección que ofrecen Sus Poderosos Cuidados divinos, Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.
La oración de David continúa con el
reconocimiento de una serie de bendiciones que son parte de la comunión que el
rey goza con Dios; entre las cuales vemos: los Cuidados, la constante Compañía,
la Misericordia Eterna y Fiel de Dios para con el rey
Salmos 61:6-7
Días sobre días añadirás al rey; Sus años
serán como generación y generación. 7 Estará para siempre delante de Dios; Prepara
misericordia y verdad para que lo conserven.
Bendiciones que se asemejan mucho a lo registrado en 2 Samuel 7:8-17, donde Dios promete a David por medio de Su Profeta Natán que Él se encargará de que no falte rey en su linaje, que Sus Cuidados serán sobre sus hijos, y que Su Misericordia, en hebreo hesed que es amor leal, no se apartará de David ni de los reyes de su linaje.
David termina su oración con una afirmación de
confianza y compromiso ya que,
· Después de haber presentado su clamor al Señor.
Versículos 1-3.
·
De haber recibido la respuesta de Dios. Versículos 4-5
· De haber recordado los cuidados, la dirección,
el amor, y la protección que ofrecen la comunión de Dios con su rey. Versículos 6-7
El salmista ofrece alabanzas y sacrificios al Nombre del Señor como parte de los votos hechos a Dios, cuando buscó y halló, la guía y protección del Señor en medio de su aflicción
Salmos 61:8 Así cantaré tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada
día.
Este salmo nos recuerda la bendición que tenemos como creyentes:
·
El permanente
acceso a Dios, a través de Jesucristo.
David aun atravesando por una fuerte crisis, pudo
recordar la comunión íntima, especial y perdurable que gozaba con Dios.
Y esto, gracias a que el Señor le había dado a David acceso seguro a Su Presencia para que con confianza clamara y esperara en Él.
·
Así nosotros también,
por medio de Jesucristo, nuestro Salvador, y Su Perfecto Sacrificio en la cruz
tenemos acceso seguro y permanente a Dios.
Nosotros también tenemos comunión con Dios, y podemos orar con Él, tal cual lo hace un Hijo a su Padre.
Recordemos que, aún en medio de las aflicciones, estamos bajo la Protección de Dios y que podemos esperar en Él, porque nada ni nadie nos podrán separar de Su Amor que es en Cristo Jesús.
Descansemos en Sus Cuidados dejando a Sus Pies las ansiedades, para ser guiados por Su Palabra
Eterna en medio del desconcierto.
Oremos a
Dios con libertad, seguros de que escucha nuestras oraciones cuando pedimos en
el Nombre de Jesús y conforme a Su voluntad.
Sabemos que no debemos, ni es necesario ofrecer
sacrificios a Dios, ni pagar votos al Señor como lo hizo David.
Porque entendemos que el Sacrificio Perfecto de
Jesucristo, en Quién tenemos acceso a Dios, ya fue ofrecido.
Pero sí
podemos, y hasta debemos, exaltar a Dios con nuestra vida.
Así cantaré tu nombre para siempre…
Ser agradecidos, alabándole, glorificándole,
poniendo en alto Su Testimonio.
Reconociendo que es por Gracia que hoy tenemos
acceso a Su Presencia por medio de Jesús.
Y que es por Gracia que hoy podemos decir que la Guía y Protección de Dios, es la que nos sostienen en medio de las
dificultades.