Salmos 66:20
Día 6
Devocional escrito por Osvaldo Alfieri Hijo
Salmos
66:20 Bendito sea Dios que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
Debemos agradecer a Dios por su Infinita Misericordia, porque aun siendo
pecadores Dios nos muestra Su Infinito Amor y se compadece de Sus Hijos.
Debemos tomar el ejemplo del Rey y Salmista David y bendecir
a nuestro Amado Padre Celestial como él lo hizo.
Ø Agradezcamos a Dios por que nos muestra Su
Amor sin merecerlo.
Al
creer en Jesucristo recibimos el acceso a la Presencia de Dios, El Padre.
Nos
dio libertad para llegar al Trono.
Ø Como cristianos, discípulos de Jesús, se nos ha entregado
el regalo de la oración.
La
oración nos permite comunicarnos íntimamente con el Dios Altísimo.
Sabemos
que Dios nos escucha cuando oramos y podemos estar seguros de que Él nos
responderá.
Por medio de la oración, Dios nos sustenta y anima en nuestro crecimiento espiritual.
Cuando crecemos en la oración alineamos nuestras vidas, servicio y ministerio a la Voluntad de Dios.
Ø La oración es un arma poderosa que se nos ha dado en
contra de los ataques espirituales.
Ø Cuando nos dedicamos la oración, somos capacitadas para
combatir las mentiras del enemigo y resistir todo lo que intente poner en
nuestro camino.
Como
David, cada uno de nosotros diariamente nos enfrentamos a desafíos, problemas,
adversidades…situaciones en las que no sabemos qué hacer.
Hemos
pasado por algunas en las que no había posibilidad de salir de ellas.
Acudir
a Dios en oración es el Gran Beneficio que tenemos por ser Su Pueblo.
Tal
como un hijo desesperado corre a su Padre a consultarle por consejo o ayuda,
los Hijos de Dios a través de las problemáticas de la vida que debemos
enfrentar, hemos aprendido a ir a buscar a nuestro Padre Celestial confiándole
la situación que atravesamos.
Él
sabe todo lo que nos sucede, también como está nuestro corazón y tiene la
salida de la dificultad.
Nosotros
debemos ir a Él en oración y derramar nuestra alma.
Dios
nunca desechará nuestro ruego…
Salmos 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Ø Dios se deleita al
escuchar la oración de Sus Hijos.
Claramente no nos acercamos solo cuando tenemos
problemas, aprendimos a hablar con nuestro Padre de nuestros logros,
sentimientos, labores, familia y afectos; de nuestras penas y alegrías…
En esas “charlas” interminables hemos pedido consejos, asistencia, socorro y ayuda; también le hemos brindado alabanzas de gratitud, expresiones de gozo y alegría por Su Bendición sobre nuestras vidas.
Ø Dios es Bueno, Misericordioso,
Fiel y Verdadero.
Al humillarnos ante Su Santidad, reconociendo Su Autoridad y Poder, somos alcanzados por Su Gracia Infinita.
Ø La oración nos mantiene el corazón anclado en Aquel que
puede responder.
Nos permite conocer más sobre el Carácter y el Amor de Dios por nosotros, al ver en Su Respuesta, cómo Él escucha y responde a nuestras oraciones.
Cuanto
más tiempo pasamos en oración, más tiempo pasamos con nuestro Padre celestial.
Si
Usted se encuentra en un tiempo de pruebas, Dios le está procesando…
Nuestro
Padre está ahí, esperando que Usted se acerque con confianza…
Muchas
veces acudimos a quienes no saben, ni pueden ayudarnos, golpeamos puertas donde
no hay respuestas a nuestra situación…
El
agobio, la angustia, el llanto interminable ante el problema no nos sacará de
allí, pero todo cambiará si caemos de rodillas delante de Su Presencia
Dios
está dispuesto a socorrerle, hoy nos invita a todos a encomendarle nuestras
causas.
Salmos 102: 17 Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no
habrá desechado el ruego de ellos.
Este Salmo fue escrito por un individuo que se
encontraba en una situación difícil, asediado por enemigos y sintiendo la
desolación y la soledad.
Pero en medio de su angustia, buscó la Ayuda de
Dios a través de la oración.
Ø
En nuestra debilidad y necesidad golpeemos la Puerta del
Cielo, la oración la abre.
Ø Es la oración un acto de
humildad y dependencia de Dios, reconociendo que sin Él no podemos hacer nada.
He experimentado estar como el Salmista, seguramente a muchos le ha sucedido…
Desvalidos, son aquellos que se encuentran en una situación de debilidad,
vulnerabilidad y desamparo.
Estas personas pueden ser enfermos, pobres,
huérfanos, viudas, extranjeros, entre
otros.
·
Dios presta especial atención a los desvalidos y se ocupa de
su situación.
·
Dios no desecha el ruego de ellos.
Como consecuencia, repentinamente Su Auxilio llegará, Su Misericordia nos alcanzará en forma de Provisión:
ü Perdón para el pecador,
ü Salud para el enfermo,
ü Libertad para el oprimido,
ü Restauración para quien está en ruina,
ü Paz para el que tiene un torbellino en el alma,
ü Comida para el hambriento,
ü Techo y Abrigo para el que está en
intemperie…
Dios proveerá conforme lo que Sus Hijos necesitan y claman.
Tome aliento Amado Hermano/a, es verdad que la situación que está
atravesando es real, pero no hay nada ni nadie más Poderoso que nuestro Dios.
Bendito sea Dios que no echó de sí mi oración,
ni de mí su misericordia.
Muchas veces, nos encontraremos en situaciones difíciles
donde sentiremos que todo está en nuestra contra y no sabemos qué hacer.
Son esos momentos, donde debemos seguir el ejemplo del Salmista y
acudir a Dios en oración.
Tenemos el privilegio de hablarle a nuestro Padre Celestial, pedir
Su Ayuda y Su Dirección.
Su Poderosa Mano, nos alcanzará con Su Misericordia.