Salmos 68:32
Día 5
Salmos 68:32 Reinos de la tierra, cantad a Dios, Cantad al Señor.
En su contexto histórico, este versículo fue
escrito para invitar a los reyes y naciones vecinas a rendir respeto a Dios y
aceptar Su Soberanía.
Sin embargo, para nosotros hoy en día, sigue siendo una invitación para llevar a cabo un acto de adoración genuina y sincera a nuestro Dios.
La invitación para que los reinos de la tierra canten y alaben a Dios nos recuerda que no importa cuál el nuestro origen, cultura, el lugar donde nos encontremos.
Todos los seres humanos deberíamos estar dispuestos
a alabar al Señor juntos.
Dios lo espera, espera que suceda, que naciones enteras se postren ante Su Autoridad y reconozcan Su Deidad.
En este versículo, también podemos encontrar una lección importante en cuanto a lo que significa la adoración y cómo deberíamos aplicarla en nuestra vida.
La adoración se puede definir como “la reverencia o respeto que uno muestra
hacia algo o alguien; tener a una persona u objeto en alta estima; o dar a una
persona u objeto un lugar de importancia u honor ".
Hay cientos de versículos en La Biblia que hablan sobre la adoración y
brindan orientación sobre a Quién y cómo adorar.
- Es un mandato bíblico que adoremos a Dios y solo a Él.
- Nuestro mandamiento es adorar porque Dios creó al
hombre con ese Propósito.
Isaías 43: 7
todos los llamados de mi nombre; para gloria mía
los he creado, los formé y los hice.
Aquí nos dice que fuimos creados para adorarle: "todo aquel que es llamado por mi
nombre, a quien creé para mi gloria, a quien formé e hice".
Salmo 95: 6 Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.
Es un mandato, algo que se espera de la creación al Creador.
Nuestra adoración es importante para Dios.
En un contexto bíblico, la palabra hebrea para adorar es shajá, que significa deprimir, caer o postrarse ante una deidad. Es sostener algo con tanta reverencia, honor y estima.
- Que nuestro
único deseo sea postrarnos ante Él.
- Dios específicamente ordena que el enfoque de este tipo de adoración sea a Él y solo hacia Él.
Cuando aceptamos a Jesús como Salvador en
nuestros corazones, pasamos a ser llamados Hijos de Dios y adquirimos una nueva
identidad, donde la adoración ocupa un lugar fundamental.
Nuestra nueva naturaleza tiene necesidad de
adorar, porque al hacerlo reconocemos al Dios Creador, pero también se manifiesta en plenitud nuestra Identidad
como Hijos, pues Dios es nuestro Padre.
Volvernos adoradores es volver a nuestra esencia
original, que vemos en Génesis, cuando Dios creó al hombre y a la mujer para caminar
con Él, porque tenían su corazón
alineado al Suyo y vivían cómo a Dios le agrada, al llegar el pecado, éste
entró en la humanidad, alejando el corazón de los hombres, del de Dios.
Con Cristo y Su Perdón, volvernos a ser la clase de persona que Dios está buscando.
Juan 4:23-24 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los
verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también
el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los
que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
El Señor le hizo saber que había llegado el día
en el que la adoración no debía limitarse a un lugar físico, sino asumirse como
un estilo de vida.
Eso es lo que
significa en espíritu y en verdad.
Cuando Jesús dijo que debemos “adorar en espíritu”
no se refería al espíritu Santo sino a nuestro espíritu, significa, entre otras cosas, que debe partir de adentro, del
corazón; debe ser una acción sincera, motivada por nuestro amor y gratitud a
Dios por todo lo que es y ha hecho.
La adoración no puede ser mecánica
Fuimos creados a imagen de Dios y por tanto, somos
un espíritu que reside en un cuerpo, y el diseño nuestro espíritu para que
pudiéramos comunicarnos con Él.
La adoración es la respuesta de nuestro espíritu al Espíritu de Dios.
Mateo 22:37-38 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este
es el primero y grande mandamiento.
Cuando Jesús dijo: Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma, quería
decir que la adoración debe ser autentica y sentida, de corazón.
No se trata solo de decir las palabras correctas;
debemos creer en lo que decimos.
La alabanza que no brota del corazón no es alabanza.
Cuando adoramos, el mira más allá de nuestras
palabras, observando la actitud de nuestro corazón.
1 Samuel 16:7 porque Jehová no
mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus
ojos, pero Jehová mira el corazón.
La Escritura afirma: “Las personas se fijan en las
apariencias, pero El Señor se fija en el corazón”.
Dios desaprueba la hipocresía, no acepta la teatralidad,
ni el fingimiento, ni farsas en la adoración.
- Quiere nuestro amor sincero y verdadero.
- Podemos adorarlo con imperfecciones, pues todavía no estamos terminado, pero no con falta de sinceridad.
- Adorar a Dios no requiere una posición física específica ni palabras claves.
- Lo que sí requiere es un corazón contrito y
humillado ante la Presencia de Dios.
- Es algo que sale del corazón y se refleja en la
forma en la que nos relacionamos con Dios, cómo le hablamos y cómo nos
sometemos a Su Voluntad.
Atrevámonos cada día a adorar a Dios
ü Le adoramos con todo el
corazón, en espíritu y verdad
Acercándonos Dios en oración con total sinceridad y
permitiendo que nuestro espíritu conecte con el Espíritu Santo.
Dándole las gracias por Quién es Él y por lo que ha
hecho por nosotros.
Hablando con Dios, debemos decirle todo lo que
significa para nuestra vida.
Alabándolo por Su Grandeza y Su Poder, recordemos
las cosas maravillosas que ha hecho por nosotros.
Salmos 145:1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, Y
bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.
Expresémosle gratitud ante Su Inmenso Amor, Su Perdón, Su Misericordia.
Abriendo el
corazón ante Él en sincera oración y adoración.
ü Adorarle con himnos y canciones
de alabanza y adoración
Esta es, probablemente, la forma más conocida de
adoración.
Los himnos y las canciones de adoración nos ayudan
a expresar la exaltación a Dios.
Él vive en medio de las alabanzas de Su Pueblo.
Salmos 22:3 Pero tú eres santo, Tú que habitas
entre las alabanzas de Israel.
Cuando cantamos a Dios hay quebrantamiento y
humillación, hay júbilo y alegría… cuando alabamos a Dios, Su Espíritu nos
llena de gozo, le damos adoración y Él nos renueva.
ü Le adoramos pasando tiempo a
solas con Él en la intimidad de la oración.
Tomemos tiempo para disfrutar de La Presencia de
Dios, sea temprano en la mañana o antes de ir a dormir, o en cualquier momento
del día.
Busquemos ese espacio para hablar con Dios sin interrupciones,
no solo para presentarle una lista de peticiones, sino para reconocer lo que ha
hecho en nuestra vida.
Salmos 51: 6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho
comprender sabiduría.
Expresándole con nuestras propias palabras o en una canción
lo que sentimos por Él, nos sorprenderá El Espíritu Santo cuando comienza a
fluir.
Lo importante es abrir nuestro corazón. Recordemos las bendiciones
que Dios nos ha dado, Su Guía a través de los años y Su Ayuda cada día, no podremos
dejar de adorarle y nos costará salir de Su Presencia.
ü Le adoramos tomando tiempo
para leer su Palabra y escuchar Su Voz
Debemos leer la Biblia cada día, con actitud de
adoración, con reverencia, prestando atención ante lo que Dios nos está diciendo.
Salmos 119: 15-16 En
tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. 16 Me regocijaré en tus
estatutos; No me olvidaré de tus palabras.
Dejando que Su Espíritu Santo grabe en nuestros
corazones La Palabra, y no ayude a ponerla en práctica.
ü Podemos adorarle en grupo, unidos
con nuestros hermanos en la fe
Las reuniones congregacionales son una maravillosa
oportunidad que no podemos desaprovechar. También podemos reunirnos en familia
con otros Hermanos, también los jóvenes tener este precioso sentir de estar con hermanos en la fe para adorar juntos,
provocando otros espacios fuera del tiempo congregacional.
Hay algo especial cuando nos reunimos con otros que
también aman a Dios para cantar juntos, orar y alabar a Dios en unidad de
espíritu.
Recuerdo mis primeros años en la fe, Hermanos
Mayores, Siervos Amorosos, invitaron a nuestra Familia a participar en momentos
de adoración inolvidables, en esas reuniones mi Esposo recibió la Gracia de la
alabanza, mis Hijos comenzaron a tocar instrumentos, luego mientras crecían, en
nuestro Hogar siempre hubo alabanza, adoración y canticos nuevos, porque
nuestro Buen Dios se deleitó en Su Alabanza, Su Buen Espíritu hasta hoy nos
sigue inspirando.
Salmos 145:2-4 Cada día te bendeciré,
Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. 3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Y su
grandeza es inescrutable. 4 Generación
a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos.
No descuidemos el compañerismo con la Familia de la
fe, hoy muchos se reúnen para comer, ver películas y compartir salidas,
volvamos al buen habito de reunirnos en Familia, con Hermanos, pero para adorar
a Dios, veremos que nuestra vida espiritual será fortalecida y Dios complacido,
derramará más y más de Su Presencia en nosotros.
ü Con una vida de obediencia, le
brindamos la mejor adoración.
Una gran manera de adorar a Dios es viviendo la
vida de la forma que Dios quiere.
Al obedecerle le adoramos, porque reconocemos que Él
es Dios y que hacer Su Voluntad es lo que agrada a nuestra alma.
Salmos 119: 17 Haz bien
a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra.
Sometiendo nuestro corazón hallamos Su Paz y también la victoria, porque el enemigo de
nuestras almas huye delante de nosotros, cuando nuestra vida está sometida y
resistiéndole en el Poder de Dios.
No hay nada que brinde alegría tan rápidamente, con tal
seguridad y permanencia como la Salvación de Dios.
Las naciones nunca estarán contentas, ni encontrarán gozo, mientras no sigan la guía del Buen Pastor.
Algunos cantan por costumbre, otros para exhibirse, otros
por diversión.
Pero el cantar desde un corazón que rebosa de gozo y que necesita
expresarlo, esto es verdaderamente cantar
y esa alabanza solo se le brinda a Dios.
Naciones enteras harán lo mismo cuando Jesús reine sobre
ellas en el Poder de Su Gracia.
El mundo anhela, y aún anhelará más, un Gobierno Justo.
El Señor ha prometido proporcionar esta necesidad natural del
corazón humano, aunque Dios en Su Justicia se vengará de sus enemigos, aquellos que no creyeron y me mantuvieron endurecidos.
Aun cuando El Señor vuelva para Juicio, la Bondad va a
triunfar finalmente sobre las naciones, de modo que estemos alegres y cantemos con
gozo.
Los hombres ahora viven sin Dios en el mundo, por muchas que
sean las pruebas de Su Amor... y las tantas oportunidades de perdón que les brinda.
Qué maravilloso cambio habrá cuando cada círculo social se
convierta en una comunidad de santos redimidos, y todos prestos a un Gran Propósito:
Darle Gloria y Alabanza por la eternidad.
Todas las vidas han sido creadas
para darle adoración al Creador.
Dios aguarda que las almas vuelvan a Él y le
brinden la alabanza debida a Su Nombre.
Nosotros hemos sido redimidos aceptando a Jesús en nuestros corazones.
Somos Hijos de Dios, en nuestra nueva identidad, la adoración ocupa un rol fundamental.
Sus Siervos serán distinguidos por la mucha alabanza, el
mucho celo, la mucha reverencia y humildad.
La Fe, la Esperanza y el Amor se hallarán en su ejercicio más
pleno.
Cristo
será El Todo en todos, y cada potencia será consagrada a Él.
Vivimos rodeados de Su Gloria y alcanzados por Su Favor a cada paso.
Que todo aquel que no le conoce llegue a Sus
Pies, es una tarea que Dios encomendó a Su Pueblo, debemos compartir las Buenas
noticias del Evangelio.
Y no hay mejor manera de mostrarlo que con
nuestro testimonio.
Vivamos nuestras vidas como un acto de adoración a Dios.
Romanos 8:29 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.