Sábado, 16 de Noviembre del 2024

Salmos 69:29

Día 16

Devocional escrito por Andrea Villalba

 

Salmos 69:29… Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.

 

En este pasaje bíblico David desnuda su corazón, hace una oración sincera desde el principio del capítulo.

Al vivir estos periodos de aflicción, dolor y miseria, Dios nos dice que Su Salvación nos levantará.

La aflicción es tristeza, angustia es un sentimiento de dolor o amargura, es esa actitud negativa de fracaso, desaliento y ruina.

Cuanto nos hemos encontramos así, sin tener expectativa de una salida, y nos preguntamos cuando terminara esta situación difícil.

Todos alguna vez luchamos con estos sentimientos, sentimos morir ante las pruebas, experimentamos la incomprensión, ser ignorados y juzgados.

Pero encontrarnos en La Biblia que las experiencias vividas por muchos hombres de Dios son a veces el reflejo de nuestras mismas luchas en tiempos diferentes, pero con realidades iguales.

 

Al Salmos 69 lo podemos desglosar en varias partes y te invito a leerlo completo, es una oración muy profunda que revela la necesidad de un Rey que se encontró en un momento de angustia.

En el principio del Salmo, versículo 1-4, David hace un clamor desesperado por el auxilio divino, se describe como un hombre hundido, ahogado, cansado de llorar “han desfallecidos mis ojos” y de clamar.

 

Su corazón estaba destruido, decepcionado y humillado en lo más bajo.

Esto es muy similar a como tantas veces nos hallamos, nuestro corazón se duele tan fuerte que sentimos morir, pero en medio de tanto dolor hay esperanza, Jesús piensa en ti.

 

Salmos 40:17 Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensara en mi...


A partir del verso 5 al 12, David ora reconociendo su pecado y manifiesta su dolor por aquellos que lo criticaban y rechazaban por sus errores.

 

Del versículo 13 al 22, empieza diciendo: “PERO A TI YO ORABA” esto es todo lo que en ese momento Él podía hacer, ORAR, derramar su corazón delante la Presencia Divina, porque sabía que su salvación venia de Dios.

 

Hace una oración desesperada porque necesitaba medidas desesperadas.

Le dice a Dios: ESCUCHAME, SACAME, LIBERTAME, NO ME ANEGUES, MIRAME, ACERCATE, COMPADECETE…  

Utilizó estas palabras como un grito profundo de su alma.

Deseaba salir de ese pozo que lo hundía más y más.

  • La oración es el bastión y el salvavidas que tenemos.
  • Siempre que acudimos a Su Presencia, Dios nos auxiliará.

 Jeremías  33:1 Clama a mí y Yo te responderé…

 

En  los versos 22- 28 ora por sus enemigos estos eran unos de los causantes de su problema y aflicción, rogaba que sean destruidos y raídos de la tierra.

 

Desarrollamos el contexto de esta historia bíblica para conocer la condición en que se encontraba David, y a partir del versículo 29 comienza a cambiar su oración y dijo: Tu salvación me ponga en alto.

 

¿Qué es poner en alto? Es mover hacia arriba, levantar, dar ánimo.

Es lo que David necesitaba, ÀNIMO.

¿Cuántos necesitamos del Aliento Divino porque nos encontramos desesperados?

En esta ocasión NO hablaba de la Salvación por la Gracia, sino de la ayuda, del rescate, de guardarlo del peligro, de librar de un daño, de amparar, proteger y cuidar. 


Ø Este versículo expresa la confianza en la Ayuda de Dios, aunque a veces la buscamos alrededor o en nosotros mismos, solo nuestro rescate viene de arriba.

 

¿Quién quiere vivir momentos de pruebas? Nadie, la necesidad se hacen fuerte y la aflicción nos derrumba, tanto, que cuesta levantarnos, es más, en nuestro entorno nos juzgan sin conocer nuestro verdadero dolor, pero ante esto la Ayuda Divina siempre llega a tiempo y aunque creamos que quedaremos derrumbados, Él nos levantará.

El Apóstol Pablo dijo:

2 Corintios 4:17-18 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; 18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

 

Y esta es la finalidad de la prueba, ver lo que no vemos.

Al leer los Salmos de David nos sentimos identificado con sus batallas, David siempre tuvo una actitud y búsqueda la cual es de ejemplo a la hora de enfrentar nuestras propias luchas.

Lo presente nos marca, nos enseña, produce un tesoro invaluable: la fe, la confianza plena de que lo que vivimos hoy es y será para fortalecer nuestra fe y ser de apoyo a aquellos que están en necesidad, lo que hemos recibido tendrá autoridad al hablar a corazones desanimados y en situaciones similares, podremos ponernos en los zapatos de los demás.

Este varón es una inspiración, porque a pesar de todo siempre creyó que vería la Salvación de Dios.

Todo proceso es para conocer y desarrollar una confianza plena en aquel que nos dice: no te desampararé.

 

Deuteronomio 31.6 Esforzamos y cobras ánimo, no temáis y cobrad ánimo, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni desampara.

 

David termina este Salmo adorando y exaltando la Fidelidad del Señor.

Todo tiene un propósito y aunque estemos en el peor momento de nuestras vidas, nunca olvidemos que Él no nos dejará ni abandonará, qué hermoso saber que Jesús siempre estará conmigo, en lo bueno y lo malo, y sé que desarrollaremos un precioso tesoro, LA FE.

Y aunque te sientas miserable y afligido, Su Salvación te levantará.

 

Muchas bendiciones  Amados!!!