Salmos 73:25
Día 16
Salmos 73:25 ¿A quién tengo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti, nada
deseo en la tierra.
Asaf, era
el director de la alabanza de David, escribió 12 preciosos salmos, su nombre significa “Recolector”.
Asaf le
sucedió algo que constantemente nos acontece a nosotros, nos detenemos a ver lo que
pasa a nuestro alrededor y nos sentimos tan abrumados, ante muchas cosas que no
les encontramos explicación ni lógica.
Este hombre
casi cae de la gracia…
Salmos 73:2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por
poco resbalaron mis pasos.
Sin
embargo testificaba que en los momentos de debilidad encontró respuesta certera
en un glorioso lugar: El Santuario de Dios, allí siempre que le busquemos, El Señor nos hará volver en sí de nuestro error.
Qué bien nos sentimos cuando tenemos alguna necesidad, y sabemos que contamos con alguien que nos puede brindar su ayuda, en forma efectiva. Él sabía que podía contar con Dios.
Salmos 73:25¿A quién tengo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra.
Aunque estas palabras expresan un sentimiento
profundo, de un alma que tiene una gran confianza en su Dios, muchas veces en
nuestra debilidad, podemos ser asaltados por sentimientos y reacciones que no
condicen con lo que decimos creer.
La envidia, según el diccionario es la tristeza o pesar del bien ajeno.
Se supone que ese malvado sentimiento no debería encontrar
lugar en el corazón de un creyente, y mucho menos en un adorador…
Asaf tuvo envidia y era de los malvados que prosperaban… como
decir “cómo me gustaría lograr la prosperidad de un delincuente, de un ladrón…”
Es incomprensible, pero muchos Hijos de Dios por observar cómo
actúa la gente del mundo, y a pesar de ver como su falta de temor de Dios los
lleva a transitar caminos en tinieblas, hacer negociaciones oscuras, obtener
cosas mal habidas… les envidian…
¿Quién siendo llamado a santidad, quisiera tocar lo inmundo?
Cuando la debilidad asalta a un
creyente, el enemigo intentará de todas formas, que éste concrete el pecado,
para que deshonre al Señor.
Debemos
saber y estar atentos para fortalecernos en Dios, porque la envidia nos alejará de Su Presencia .
Asaf
padeció la envidia, fue objeto de este mal.
Salmos 73:3
Porque tuve envidia de los
arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos.
Salmos 73:12 He aquí estos impíos, Sin ser
turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
Y aunque pensemos que sería imposible vivir algo parecido, debemos estar vigilantes en oración.
Vivimos en tiempos de mucha corrupción,
donde muchos cosechan riquezas de formas insospechadas…y muchos otros pasan
carencias, necesidades… atención a esto para no caer en la trampa del enemigo.
Asaf paso por esta triste experiencia, al poner su mirada en las
apariencias de esta vida terrenal, haciendo comparaciones de sucesos entre las
injusticias que sucedían y había estado a punto de que su
alma claudique, al ver que a los malos las cosas le marchaban bien, y a los
justos les acontecía como si ellos eran verdaderamente los impíos.
Encarcelado por la envidia, no podía ver la
grandeza de Dios.
Su mente confundida quería comprender lo que pasaba, lo
que terminó siendo una carga insoportable.
Salmos
73:16 Cuando pensé para saber
esto, Fue duro trabajo para mí,
Por todo esto, estuvo a punto de resbalar, por poco
sus pies tomaron el sendero de los malos.
Caminó por la cornisa, sufriendo entre
pensamientos, enfrentaba una batalla espiritual, tenía que volver a la cordura…
y solo lo lograría entrando en el Santuario, dentro del Santuario, la Presencia
de Dios podría hacerlo volver en sí.
Su fe le llevo a echar el freno a su
locura, y la cordura se hizo manifiesta una vez que hubo entrado en la Presencia
de Dios, dentro del Santuario.
Salmos
73:17 Hasta
que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos.
La envidia lo llenó de amargura en el corazón y se
hizo necio e ignorante…
Estuvo casi en el desfiladero…torpe y sin
entendimiento, como un loco.
Salmos 73:21-22 Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas. 22 Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti.
Asaf al darse cuenta confesó su ignorancia
comparándose con una bestia sin entendimiento, pero cuando salió de la
oscuridad, valoró lo que poseìa en Dios, con relación a su presente y a su
futuro, y nadie era más rico que él.
Salmos
73:23-24 Con
todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. 24 Me has guiado según tu
consejo, Y después me recibirás en gloria.
Cuando se nos agotan las fuerzas, Dios nos dará
ayuda para salir adelante
Es entonces cuando nos damos cuenta de que Dios es nuestra
mayor necesidad, y si lo tenemos a Él, ninguna cosa nos faltará.
Como el salmista, deberíamos decir al Señor fuera de ti nada deseo en la tierra
Ø No significa este anhelo
expresado que excluye todo cuanto no sea de Dios, sino más bien, lo que expresa
es que El Señor debe
ocupar el Lugar Prioritario en Nuestras Vidas.
Ø Sin olvidar que mucho más
importante que las bendiciones de Dios, es El Señor de las bendiciones.
Ø Estar satisfechos en Él, aun
en situaciones de necesidades o privaciones en esta tierra, es evidencia de
madurez espiritual, y el mejor camino para superar las frustraciones.
Otros creyentes nos dejan valiosas enseñanzas y consejos:
El Apóstol Pablo podía escribir desde la prisión en
Roma a los cristianos filipenses diciéndoles con palabras de gozo.
Filipenses 4:11 No lo digo porque tenga
escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.
Para el Rey David, Dios significaba su herencia, su todo.
Salmos 16:1-2 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 2 Oh alma mía, dijiste a
Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.
El Rey Salomón escribió de donde provenía su mayor riqueza, acerca de la bendición del Señor.
Proverbios 10:22 La bendición de Jehová es la que enriquece, Y
no añade tristeza con ella.
Ø Cuando el alma se siente protegida
por Dios, ya no desea ninguna otra cosa para sentirse feliz.
Ø Sentirse Hijo de Dios es
saberse dueño de todas las cosas.
Ø Pero ninguna cosa ni en los
cielos, ni en la tierra, es para el creyente primordial, sino Dios mismo.
Asaf, era un hombre rico, aunque él se había sentido muy desgraciado
cuando aparto su mirada de su herencia en Dios, y la había puesto en las
riquezas de la tierra.
- La tierra tiene muchas cosas que aparentan ser el camino de la felicidad.
Es debido a esto, que los humanos ponemos nuestros
deseos en poseerlas.
2
Corintios 4:18 no mirando nosotros las cosas
que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales,
pero las que no se ven son eternas.
- La tierra y todo lo que contiene se pasa y su gloria, es tan corta como
la vida de una flor.
1 Juan 2:16-17 Porque
todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y
la vanagloria de la vida no provienen del Padre, sino del mundo. 17Y
el mundo se pasa y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece
para siempre.
- La tierra tiene muchas cosas deseables para nuestro corazón.
Mateo
6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su
justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Hay cosas que nos son necesarias mientras dure
nuestra vida aquí y debemos hacer buen uso de ellas para nuestro bien.
Pero lo que no debemos hacer de esas cosas nuestro fin,
pues entonces todo terminará en frustración.
Dios ha prometido darnos lo necesario, inclusive
las aflicciones, pues forjaran nuestra fe y acercaran nuestro corazón a Su
Presencia.
En Cristo estamos completos.
Colosenses 2:10 y vosotros estáis completos en él, que es la
cabeza de todo principado y potestad.
Nada de lo que podamos padecer aquí, será comparado
con La Gloria venidera.
Seamos adoradores en todo momento y aprendamos a contentarnos
en todo.