Sábado, 13 de Junio del 2026

Salmos 79:9

Día 13

Devocional escrito por Rodolfo Díaz

Salmos 79:9 Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre.

 

Ayúdanos… es una oración, es un clamor desesperado pidiendo auxilio. Aquí es donde el Salmista pide ayuda.

 

Cuando comienza este Salmo, podemos ver el destrozo que había causado el enemigo: habían profanado el Templo de Dios, lo redujeron a escombros y los cuerpos de los siervos de Dios fueron dados por comida a las aves del cielo.

La sangre derramada como agua en los alrededores de Jerusalén.

 

A causa de semejante situación el Salmista declara con profundo dolor, que somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que están a nuestro alrededor.

 

Se podían escuchar las voces del enemigo diciendo:

“¿Dónde está tu Dios?”, “Se olvidó de Ustedes…”, “Tanto que declaran que es un Dios Grande y Poderoso” “Están en la ruina”

 

Se puede sentir la risa maléfica, fría y mal intencionada del enemigo.

Qué situación tan dolorosa y angustiante del Salmista.

Pero llegó el clamor a Dios, un clamor que expresaba la necesidad de gritar y desgarrar el cuerpo y el alma por la Respuesta de Dios.

 

·        Ayúdanos por Amor a Tu Nombre.

Cuántas veces nos equivocamos, pecamos, nos alejamos de Dios y viene la ruina material y espiritual a nuestras vidas.

El Favor de Dios ya no lo vemos reflejado.

Pero cuando nos acercamos con un clamor reconociendo el error y con un corazón humilde y quebrantado, pidiendo ayuda por amor a Su Nombre, una vez más demuestra que es un Dios Grande, Amoroso, Misericordioso.

 

Él no rechaza un corazón que clama con sinceridad.

Salmo 3:3-5 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 4 Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Selah 5 Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me

sustentaba.

 

El Señor nos recuerda:

Isaías 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

 

¡Gracias Jesús!