Salmos 94:14
Día 1
Devocional escrito
por Silvia Moreno de Alfieri
Salmos 94:14…
No abandonará Jehová a Su Pueblo, ni desamparará su heredad...
El Salmo 94 es una oración de lamento nacional que combina los clamores y los pedidos de venganza, que el Salmista en representación del Pueblo de Israel, presenta alzando su voz a Dios, por las maldades e injusticias que observa en contra de Dios y de Su Pueblo.
- Dios no nos deja.
Aférrese a esta preciosa seguridad.
Incluso si Satanás viniera y le susurrara: “El Señor te ha abandonado”,
no le crea.
Más
quisiera el enemigo de nuestras almas que le creyéramos, para robarnos la fe y
anular nuestra esperanza.
- Dios no nos desampara
El
Salmista reflexiona sobre la impunidad que ha visto en el mundo y encuentra
consuelo en saber que Dios siempre está al cuidado de Su Pueblo.
Contamos
con su cobijo, su bendito amparo, nos cubre, esconde bajo Sus Alas de Amor.
- Somos Su Heredad
La
heredad de Dios se refiere a Su Pueblo, todos aquellos que han sido llamados
por Él y han aceptado Su Salvación.
En
el Antiguo Testamento, el Pueblo de Israel era la Heredad de Dios y en el Nuevo
Testamento todos los creyentes en Cristo somos Su Heredad.
Este término es importante porque nos muestra cómo Dios valora a Su Pueblo y cómo Él los considera Su Posesión más preciada.
Ø Este versículo nos recuerda que, aunque el mundo puede parecer caótico y sin esperanza, siempre podemos confiar en que Dios está con nosotros
Ø
Él nunca abandonará a
Su Heredad, sino que la cuidará y protegerá siempre
No abandonará Jehová a Su Pueblo, ni
desamparará su heredad...
Dios por Su Palabra nos enseña que podemos confiar plenamente en Él.
·
Él nunca nos
abandonará.
Abandonar es dejar solo algo o a alguien, alejándose de ello o dejando de
cuidarlo.
·
Ni nos desamparará.
Desamparar es abandonar,
dejar sin amparo ni favor a alguien o algo que lo pide o necesita.
Tenemos un Dios y Padre Amoroso, un Salvador, Jesucristo,
Quien se puso en nuestro lugar en el Calvario, para no abandonar a la humanidad
en la condenación del pecado.
Dios está cerca de Sus Hijos, nos cuida, nada acontece que no
esté supervisado por Él.
Jamás dejará a Su Pueblo cuando le necesita
Cuando
nos enfrentemos a las situaciones más difíciles, cuando quiere invadirnos el
miedo o la desesperanza, es cuando debemos recordar que Dios es:
Ø Nuestro Guardador
Salmos 121: 3-5 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. 4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. 5Jehovà es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
Ø
Nuestra
Luz y Salvación
Salmos 27:1-3 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? 2Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mi se levante guerra, Yo estaré confiado.
Ø Nuestro Amparo y Fortaleza
Salmos 46: 1-7 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; 3Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah
4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo. 5 Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. 6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra. 7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.
Ø Nuestra Roca Firme
Salmos 31: 3-4 Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás. 4 Sácame de la red que han escondido para mí, Pues tú eres mi refugio.
Ø Nuestro Alto Refugio
Salmos 18: 2-3 Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. 3 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.
Ø
Nuestra
esperanza
Salmos 33:20-22 Nuestra alma espera a Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado. 22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti.
Recordemos que Dios
siempre está con nosotros.
Debemos estar seguros de que Él nos cuida y nos protege, y nunca nos dejará solos.
Ø Pasaremos por infinidad de contrariedades y situaciones,
pero Dios nos acompaña.
Deuteronomio 31:8 Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.
Isaías 43:2
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y
si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni
la llama arderá en ti
Salmos 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal
alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Ø Nos asiste a través de Su Presencia.
Juan 14: 16-17 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que
esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el
mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le
conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
Ø
Nos da nuevas fuerzas
Isaías 40:31 Pero los que esperan
a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y
no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Este devocional nos muestra el Amor y Cuidado que Dios tiene
por Su Pueblo.
Él nos considera Su Heredad
y quiere Lo Mejor para nosotros.
Muchos de Sus Hijos
estamos pasando por situaciones difíciles, nunca debemos dudar de Su Fiel Compañía
y Asistencia.
Ø Debemos tomar de Su Fuerza y Poder. No temer, ni
desmayar.
Josué 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Ø Revestirnos de Su Armadura.
Efesios 6:10-18
Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el
poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar
firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque
no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra
potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra
huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para
que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con
la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio
de la paz. 16 Sobre todo, tomad el
escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la
espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18 orando
en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con
toda perseverancia y súplica por todos los santos;
Podemos confiar en
que ante la adversidad, Él nos guiará en todo momento y nos llevará por el
camino correcto, dejando en nosotros el sello de Su Paso en nuestras vidas: la
autoridad de haber vivido, la Gloriosa
experiencia de haberlo atravesado con Su Fiel acompañamiento.
2 Corintios 4:17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en
nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.