Santiago 2:9
Día 22
Devocional escrito por Roxana
Astudillo de Díaz
Santiago 2:9…
Si hacéis acepción de personas, cometéis pecado...
Acepción de personas: Acción de favorecer o inclinarse a unas personas más que a otras por algún motivo o efecto particular.
Uno acostumbra a elegir con quien quiere estar, con quien quiere compartir una charla, un mate, un tiempo de recreación con compañeros de estudio o trabajo, etc.
Uno elige compartir tiempo y parte de su vida con alguien que desde un principio le cayó bien, por tener los mismos pensamientos, los mismos gustos y por hacer las mismas cosas.
Y
esto no está mal, quizás uno puede tener más afinidad con uno que con otro, es
una manera de complementarse, como compañeros, amigos y hermanos.
A
veces sin darse cuenta, esto se convierte en un círculo cerrado, pero ¡Ojo con
esto!
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¡ATENCIÒN! Dios nos
exhorta a través de Su Palabra porque nos conoce como personas y como Hijos Suyos.
El título del capítulo 2 de Santiago es: Amonestación contra la imparcialidad.
Imparcialidad: Unión de algunas personas que se confederan para un fin, separándose del común y formando cuerpo aparte ejemplo: una banda, partido, grupo de familia.
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Amistad,
estrechez, familiaridad en el trato.
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Designio
anticipado o prevención en favor o en contra de alguien o algo, que da como
resultado la falta de neutralidad o insegura rectitud en modo de juzgar o
proceder.
Sinónimos: Arbitrariedad, preferencia, favoritismo, partidista, amiguismo, inclinación, subjetividad, injusticia, desigualdad.
El ser imparciales
causa división, problemas y daños.
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Favoritismo en el seno
de la familia.
Génesis 37:2- 4 José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos. 3 Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. 4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.
Esto causó celos, envidia y maltrato entre hermanos. José por ser el más chico era el consentido de su papá y sus hermanos, no podían entender ni aceptar.
·
Es un tema muy
profundo porque en cuántas familias por haber imparcialidad, esto causó graves
problemas.
Es importante como padres aprender a ser equitativos, todos por igual, desde el más grande hasta el más chico de los hijos, hay que escucharlos, compartir con ellos porque cada uno tiene una necesidad particular.
Ninguno
es mejor que el otro, si bien, no seremos la familia perfecta pero de esta
manera se evitan abrir puertas a lo que quiera destruir el hogar.
El
amor, el cuidado, y el respeto, desde los padres hacia sus hijos, desde los
hijos hacia los padres y entre hermanos, generan un vínculo sano, fuerte, de
bienestar y felicidad.
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Apariencia: Nos
dejamos llevar por lo que ven nuestros ojos.
¿No te pasó, de haber juzgado a alguien a simple vista por dejarte llevar por su aspecto, apariencia, por la forma de vestir, de hablar y te equivocaste?
Seguro
que a más de uno nos pasó, aún no querer ayudarlo porque no te cayó bien.
Cuando Samuel, siervo de Dios tuvo que ir a ungir a David como rey por mandato de Dios, también se equivocó dejándose llevar por lo que vio.
1Samuel 16:6 - 7 él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. 7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el
corazón.
Qué claro y qué enseñanza nos deja El Señor, también quiero dejarte para que puedas leer Hechos 10, la historia de Pedro y Cornelio, una historia bellísima que también nos enseña acerca de lo que estamos hablando. Pedro, pudo entender.
Hechos 10:34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas.
No
solo como Familia y Personas, sino como parte de una Congregación, nos exhorta.
Santiago 2:2- 4 Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, 3 y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; 4 ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos
pensamientos?
¿Quién soy yo para juzgar? ¿Quiénes somos nosotros para decir este sí o este no?
¡Cuán importante que en nuestras vidas están los Frutos del Espíritu Santo, el Amor de Dios, la Amabilidad, la Bondad, y la Paciencia!
Nos hace tener una
vida con equidad, que Dios le agrada y nos ayuda a no pecar.
DIOS NOS AMA, Y VE
NUESTRO CORAZÒN.
¡Dios les bendiga!