Santiago 4:8
Día 19
Santiago 4:8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.
Dios es un Padre presente, está siempre dispuesto a escucharnos, aconsejarnos, ayudarnos, asistirnos…
Es Todopoderoso, puede hacer de todo: lo más
sencillo y hasta lo imposible.
Sus Brazos están extendidos, Sus Manos abiertas y Su
Corazón amándonos…
¿Cómo puede el hombre vivir lejos de Dios, siendo
que su Amor es Eterno y Su Gracia Sublime? ¿Por qué se acuerda de que Él existe
solo en sus momentos difíciles?
Los que hemos tenido la Gracia de que nos revele Su
Palabra, sabemos que Su Plan fue Perfecto desde el principio.
Dios creó al hombre para que éste pueda estar
delante de Su Presencia, para que viva en comunión con Él.
Le brindó un mundo perfecto, provisto de todo, sorprendente
e incomparable… un mundo de paz, salud, colmado
de bendición.
Cerca de Dios está todo lo que el hombre necesita para ser feliz y
sentirse pleno, pero…la equivocada decisión de desobedecer, lo alejó
de Su Presencia.
Sucedió en el Edén, con Adán, el primer hombre, y
desde allí hasta ahora, cada persona, hombres y mujeres que vienen a este
mundo, nacen con esa simiente de pecado, esa marca que los aleja de Dios…
Romanos 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
Pero a pesar de que nuestros actos nos alejen cada vez más de Su Santidad, Su Corazón está anhelando que volvamos de donde hemos salido, Él nos creó, nos dio vida, es Dios, pero anhela ser nuestro Padre y está dispuesto a recibir a todo aquel que vuelva confesando su pecado y arrepentido ante Su Presencia.
En Él hay perdón.
Salmos 130:4 Pero en ti hay perdón, Para que
seas reverenciado.
Debemos reconocer que Él es Dios.
La reverencia es una actitud de profundo respeto y amor.
Una conducta reverente
hacia Dios incluye honrarlo, expresarle gratitud y obedecer Sus mandamientos.
Al acercamos a Dios confesando el pecado y
arrepintiéndonos de todo lo malo, la Sangre de Cristo nos limpia, y restaura
nuestra comunión con Dios.
Es a través de Jesús, que encontramos El Camino al Padre, no hay otro camino que nos
permita acceder a la Presencia de Dios.
Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el
camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Aceptando
el Plan Redentor de Dios, volvemos a ese estado original que Dios pensó para
nosotros.
Ahora somos Hijos, nuestra meta es caminar en
obediencia y comunión perfecta con nuestro Padre Celestial.
Como Hijos tenemos que comprometernos a conocer Su Voluntad, para ello debemos disciplinarnos en congregarnos, participar activamente de las reuniones de fe, escuchar el Mensaje de La Palabra, meditarla, estudiarla y ponerla por obra.
Sostener la vida de comunión a través de la oración, es también acercarnos a Dios, no solo para pedirle por nuestras necesidades, algo así es una señal de que todavía somos “niños espirituales” que solo sabemos pedir. Debemos anhelar crecer, madurar para que nuestros momentos de oración se conviertan en charlas amenas, conversaciones fructíferas, donde hablo con mi Padre y Él también me habla.
El hombre natural
debe morir para darle paso al hombre espiritual.
Cuando éramos niños dependíamos plenamente de nuestros padres, vivíamos abriendo la boca para pedir, todo estaba a nuestro alcance, por la mano de papá que se extendía, decíamos "no hay nadie como mi papá".
En la adolescencia comenzó el desapego, papá daba órdenes que no nos gustaban recibir… la juventud trajo la rebeldía y la desobediencia, la maldita frase “papá no sabe nada, es un viejo que se quedó en el tiempo”… cuánta inmadurez, cuánta necedad, de la cual nos hemos avergonzado…
Al
llegar a la adultez y querer formar una familia, tal responsabilidad, trajo
cierta seriedad a la vida, la etapa de claudicar empezó a hacer presión, con la
cabeza gacha (aunque todavía con cierta soberbia, porque nosotros queríamos
manejar nuestra vida) volvimos a nuestro padre a pedir consejo sobre cosas que
no sabíamos resolver… Cuando llegamos a adultos mayores, sólo esperamos tener
tiempo para escuchar y disfrutar la sabiduría que destilaba de nuestro padre, la
que hemos desaprovechado, resistido y rechazado.
A
muchos le sorprendió la vida llegando tarde a comprender, sin haber podido
tener esa oportunidad de reconocer que en su padre estaba el amor, el consejo,
la asistencia, la mejor ayuda, que nunca aprovecharon…
Así como operamos en
lo natural, no debemos actuar en lo espiritual.
Reconocer
un error y levantarse para no volver a
cometerlo, es la oportunidad que Dios nos brinda cuando perdona nuestros
pecados, somos llamados a alcanzar madurez, a vivir en continua dependencia y humillación
ante nuestro Padre Eterno.
Acercarnos a Dios es
el Bien
Salmos 73:28 Pero en cuanto a mí, el acercarme
a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas
tus obras.
Teniendo en Él tan Poderosa Fuente de Riquezas, Su Bien,
Su Misericordia, Su Gracia, Su Sabio Consejo, Su Poder… todo para favorecernos ¿Cómo
podríamos actuar tan neciamente, alejándonos
y resistiéndole?
El
Señor anhela tener comunión con nosotros. Él dijo al
Profeta Zacarías:
Zacarías 1:3 Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a
vosotros, dice Jehová de los ejércitos.
Cuando somos salvos, rescatados de una mala manera de vivir, deseamos estar en comunión con Aquel que pagó el precio por nuestros pecados.
El pecado quedó atrás y nuestra meta es estar cerca
de Dios, como un sacrificio vivo.
Nos acercamos con humildad, en fe, admirando Su
Santidad, anhelantes de que cada día podamos ser transformados hasta llegar a
ser como Él quiere.
Efesios 4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del
Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de
Cristo;
El gran clamor del Apóstol Pablo fue: Quiero
conocerlo a Él
Filipense 3:10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección,
y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su
muerte,
Su deseo era que él quería estar ausente del
cuerpo y presente al Señor, procurando siempre agradarle
2 Corintios 5:8-9 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes
al Señor. 9Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.
Al igual que Pablo, es maravilloso entender lo que
significa que el Poder de Dios fluya a través de nosotros.
Esa debe ser la búsqueda del corazón de cada creyente.
Para comprender y saber lo que es la intimidad de
una vida de comunión viva con nuestro Dios Santo.
Dios, el Creador del Universo, nos permite entrar en comunión con Él
mediante la oración.
No lo merecemos, sin embargo el Padre se complace
en tener comunión con nosotros, y también se complace en responder a nuestras
oraciones.
Nuestro Padre compasivo nos está esperando.
Hebreos 4:16 acerquémonos confiadamente al
trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude
en el momento que más la necesitemos.
Cuando nos acercamos a Dios, Él se acerca a nosotros.
Dios
espera que tengamos voluntad de acercarnos y nos recibe en
todo momento, inclusive al que se ha alejado, sin importar el tiempo, está
dispuesto a recibirlo y aceptarlo con brazos abiertos, para restaurarlo.
Lucas
15:21-24 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya
no soy digno de ser llamado tu hijo. 22 Pero el padre dijo a
sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano,
y calzado en sus pies. 23 Y
traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido;
se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
Dios siempre celebra que un Hijo
descarriado vuelva.
Lucas 15:32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano
era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
Como
también celebra que un pecador se arrepienta
Lucas 15:7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se
arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
Es el tiempo de aprovechar al máximo la oportunidad
que nos brinda.
¿Será que alguno se quedará de lejos, mirando Su
Poderoso Obrar?
¿Será que alguien teniendo la oportunidad de ser
perdonado, seguirá llevando la pesada carga de las cadenas de esclavitud?
¿Será que teniendo el favor de ser oído y
respondido por el Dios Todopoderoso, desistiremos de Su Incomparable Ayuda?
Dios está dispuesto a aceptarnos con los brazos abiertos.
Salmos 145:18 El Señor
está cerca de todos los que le invocan.
En este y cada día de su valiosa vida, decídase voluntariamente
acercarse a Dios, Él se acercará a Usted, y lo colmará de Su Gloriosa Presencia.