Santiago 5:11
Día 23
Devocional escrito por Andrea Villalba
Santiago
5:11... El Señor es muy misericordioso y compasivo.
Hablar de la Misericordia de Dios es extremadamente hermoso, reconocer que por ella somos Sus Hijos y salvos inunda el alma.
En un mundo donde la insensibilidad, el desamor, odio, rencor, resentimiento se han hecho fortaleza en las personas, donde las guerras, el hambre, pestilencias entre tanto sufrimiento existente, que niegan el Amor y Contemplación de Dios, como si estuviera ajeno al dolor humano o su clamor…
No
vamos a negar que todas estas situaciones nos rodean, pero si hay una verdad
absoluta: que Dios existe, y como
dice este texto unas de sus principales cualidades son MISERICORDIA Y COMPASION.
Misericordia: esta palabra viene del latín “miser” (desdichado, necesitado) unido a “cordis” (corazón).
O
sea misericordia significa sentir en el corazón la necesidad de otra persona,
es tener compasión por la necesidad de otro.
NO ES SOLO SENTIR MISERICORDIA ES ACCIONAR EN LA MISMA.
Dios ve nuestro dolor y el del mundo, sabe lo que todos necesitamos, Dios más que nadie quiere que el dolor de la tierra y humanidad termine, pero solo quiere que le busquemos y pidamos por Su Misericordia.
Ella
la podemos ver cada día y en las oportunidades que nos da, porque, aunque
pecamos, fallamos y nos equivocamos deberíamos ser castigados, pero muestra Su Amor
y Bondad cada segundo y la manifiesta dándonos nuevas oportunidades.
Salmos 103:
8 Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia.
Este Salmo describe a Dios ¡ES MISERICORDIOSO Y CLEMENTE!
Él
tarda en enojarse por lo cual Su Esencia lo lleva a SER GRANDE EN MISERICORDIA.
Hay
una historia bíblica que se ve reflejada Su Naturaleza. La mujer adúltera.
Juan 8:1-11 y Jesús se fue al monte de los Olivos. 2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. 3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, 4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. 5 Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿ qué dices? 6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. 7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. 8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. 9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. 10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
Esta historia es el reflejo de la Misericordia y Compasión de Dios para una mujer que era pecadora, pero al ver su miseria y necesidad del alma, la perdonó y le dio una nueva oportunidad.
Analicemos
cada personaje:
A- Los escribas y
fariseos
B- La mujer adultera
C- Jesús
- Los escribas y fariseos:
Estos conocían la ley de Dios la cumplían correctamente, pero no conocían la misericordia, solo sabían aplicar la ley inmediatamente, debían apedrear a la mujer.
Los
cristianos de estos tiempos, también muchas veces somos como estos religiosos,
señalamos y emitimos un castigo, queremos que la Palabra de Dios se cumpla
correctamente, y esto debe ser así, pero nos olvidamos de tener compasión, de
mirar la miseria y la necesidad del otro.
Los
religiosos cumplen, tienen un deber moral, pero quienes experimentaron la
Gracia Divina, pueden amar y ser misericordiosos, porque saben lo que es estar
en ese lugar.
Mateo 10: 8b...De
gracia recibisteis, dad de gracia.
- La mujer adúltera:
Me pregunto qué habrá sentido ante Jesucristo, ante ese silencio y los gritos de los judíos, su corazón habrá caído rendido, desesperado, atormentado, hasta entregada al designio de un hombre, quizás esperó lo peor… pero hallo la Gracia Divina, a Jesús, Quien no miró su condición sino su necesidad.
Y
en ese momento que les pregunta quién está libre de pecado que tire la primera
piedra, imagino su silencio con sollozos, sin poder defenderse, a la merced de
todos los que querían hacer “justicia”…
Pero
allí estaba Jesús, El Compasivo, El que Perdona y da Nuevas Oportunidades.
- Nunca debemos olvidar Su Obra Redentora en nuestras vidas.
- Todos hemos pecado, pero Él
tuvo piedad de nosotros, nos perdonó, limpio y nos dio una nueva oportunidad.
Esto
tiene que estar presente cada día, porque cuando nos olvidemos de esto, nos
convertiremos en religiosos, y miraremos al prójimo con juicio y no con misericordia.
El
creerse que has llegado a un nivel espiritual o alcanzar un ministerio, no nos
hace mejor que el resto, mayor responsabilidad tenemos, por cuanto más hemos
recibido más debemos dar.
Efesios 2:8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros pues es don de Dios;
- Jesús:
En la Cruz es donde
está la máxima expresión de Misericordia.
Él
sufrió en una muerte dolorosa, por Amor a la humanidad, el cargó en Su Cuerpo
nuestros pecados, pagó nuestra deuda pecaminosa y nos perdonó.
Gracias
a Su Obra Redentora tenemos Salvación y Vida Nueva, Cristo es el reflejo
directo del Amor de Dios por ti y por mí.
La mujer adúltera experimento el Amor Verdadero de Jesucristo, y la Gracia del Perdón.
Nosotros también hemos experimentado lo mismo, y de esto se trata el Evangelio, las Buenas Nuevas de Jesús: expresar a través del Amor, la Obra de la Cruz.
Juan 3:16 Porque de
tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Mateo 9:13 Id, pues, y aprended lo que
significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido
a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.
A nuestro alrededor, en el ámbito que nos movemos, nos rodeamos de personas que como esta mujer necesitan ser miradas con compasión, y cuando nuestra mirada se centra en nuestras necesidades, problemas, en las metas individuales y hasta ministeriales, no podremos ver a nuestro alrededor.
Aunque
el Evangelio sea rechazado por algunos, es necesitado por muchos, y allí es
donde debemos mirar con compasión.
Jesús
también lo experimentó.
Mateo 9:36
Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y
dispersas como ovejas que no tienen pastor.
Hay varios textos que ejemplifican la Compasión de Jesucristo, todos exponen el sentimiento profundo de Amor que tuvo por los seres humanos, por los más necesitados, por los pecadores, por los que no tiene ninguna oportunidad, por los desechados, menospreciados, maltratados, abandonados, esclavos de vicios y obras malas, enfermos, desahuciados, golpeados por la dura vida y tantas necesidades en el corazón del hombre y la mujer, un peso grande que destruye vidas.
Pero Gloria a Dios por nuestro Señor, Él me miró con piedad y recibí Su Perdón, lo mismo puedes sentirlo tú también, esa Gracia es para ti, si reconoces que eres pecador, crees y le recibes en tu corazón.
Experimentarás lo mismo y así como a la mujer adúltera le preguntó: ¿Dónde están los que te acusaban?, ya nadie te podrá señalar, ni satanás.
Nadie, porque Él nos hace libres de todo pecado,
solo nos recuerda... vete y no peque más...
Esta historia bíblica llena mi corazón y el Evangelio se basa en la esencia del Amor, Misericordia, Perdón y Salvación.
Hay
una pregunta que nos enseñó nuestro Pastor que debemos hacernos ante la
necesidad y el pecado, ¿Qué haría Jesús en tu lugar?
Para
meditarlo y aplicarlo cada día.
¡¡¡Que
Dios te bendiga grandemente!!!