Domingo, 7 de Enero del 2024

Tito 3:1

                                                                                                                                                                          Día 7

Tito 3:1… Estén dispuestos a toda buena obra…

 

Al leer La Biblia, notamos que la fe y las buenas obras están estrechamente unidas.

La fe verdadera que produce buenos frutos es el gozo y deleite de la salvación.

Las buenas obras son el gran objetivo de la vida cristiana, son el fin para el cual nacimos de nuevo.

Así lo revela el Apóstol Pablo en Efesios

Efesios 2:10 Somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras.

Ser cristiano no solo se trata de hablar el bien, sino de hacer el bien en medio de la generación en que nos ha tocado vivir.

El Propósito del Señor para Su Pueblo puede ser definido de esta manera:


Ø Nacimos para hacer buenas obras.

Pero este mensaje no puede estar alejado de la práctica de vida como ciudadanos cristianos.

Si bien nuestra ciudadanía está en los cielos, no por eso dejamos de pertenecer a una sociedad en la cual somos llamados ser Luz y Sal,

Mateo 5:13-16  Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Pablo exhorta a Tito a aplicar estas enseñanzas en la comunidad cristiana de Creta.

Vale anotar que en el primer siglo, esta isla era parte del Imperio Romano que se había expandido y sometido innumerables pueblos, entre ellos Creta, y parece que los cretenses no quedaron satisfechos con ello y en más de una oportunidad participaron de revueltas y sediciones contra el imperio.

Pero Pablo no llega a ponerse de su lado inculcándoles derrocar el gobierno opresor sino vivir como ciudadanos cristianos en medio de la situación que viven.

  • Miremos entonces en nuestro llamado como ciudadanos cristianos en nuestra nación, y en nuestra ciudad.


Ø Debemos ser ejemplo en nuestro trabajo

Esta verdad se aplica para los trabajadores cristianos, que deben estar comprometidos con las buenas obras en su trabajo.

Por supuesto, las buenas obras se refieren al trabajo hecho de una manera que agrada a Dios, más que a uno mismo o a otra persona.

Las buenas obras cumplen los Propósitos de Dios que fueron evidentes cuando creó el mundo.

Estas hacen del mundo un mejor lugar, ya que ayudan a redimir su quebrantamiento y a reconciliar a las personas unas con otras y con Dios.

Para que los cristianos tengamos una pasión piadosa por las buenas obras, debemos entender qué hace que estas buenas obras sean posibles y la razón por la que las hacemos.

·        La instrucción del Apóstol nos habla de ser ciudadanos trabajadores.

En contraste con los vientres ociosos que hacían famosos a los cretenses, Pablo señala que la iglesia debe comprender que como ciudadanos de una sociedad, deben manifestar el amor, la gracia de Dios, de manera laboriosa

 

Ø Dispuestos a trabajar

Esta ha sido una exhortación constante del Apóstol Pablo a la iglesia en diferentes oportunidades, por ejemplo a los Efesios los llama a trabajar y aún a compartir con los necesitados.

Efesios 4:28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Los creyentes en Creta no podían hacer caso a su fama de perezosos, sino trabajar diligentemente.

Es triste ver la cantidad de jóvenes que no quieren hoy ni estudiar ni trabajar, y en muchos países la cantidad de gente reclamando que le quiten a los ricos para darle a los pobres, pero muchos de ellos son pobres precisamente porque no quieren trabajar, sino que quieren vivir de los subsidios o ayudas que consideran que es obligación  darles.

·        El cristiano, es una persona trabajadora, y sabe que Dios bendice su trabajo para suplir así sus necesidades y le da para ayudar a quienes en verdad lo necesitan.

Los hijos en los hogares de creyentes, como cristianos deben estar dispuestos a colaborar en casa en los quehaceres diarios, y no esperar a que les digan lo que tiene que hacer o hacerlo a regañadientes.

Como empleados o contratistas debemos estar dispuestos a trabajar de la mejor manera, no solo para obtener nuestro beneficio personal, sino también buscando el bienestar de los demás.

 

Ø Dispuestos para toda buena obra

El ciudadano cristiano, dice el Apóstol inspirado por el Espíritu de Dios, debe estar dispuesto para toda buena obra.

·        Debe mostrar disposición para trabajar en todo lo que sea bueno, todo lo que glorifique a Dios, no puede mostrar desidia o pereza.

Debe mostrar fervor por trabajar en la obra del Señor, pero no tomar como excusa el servicio al Señor para descuidar sus deberes ciudadanos.

Hay que hacer lo uno sin dejar de hacer lo otro.

Pero al ser ciudadanos trabajadores, debemos pensar más en ayudar a otros que en buscar nuestro propio beneficio, pensar más en hacer una labor que hable bien de Dios, que le haga bien a las personas a las cuales servimos, que haga bien a la sociedad en la cual vivimos, de esa manera estamos siendo Luz y Sal de la tierra.

 

Ø Ser Ciudadanos amables

Ser ciudadanos cristianos, nos habla de ser ciudadanos amables.

Los cretenses eran llamados bestias brutas, o bestias salvajes.

Eso no es precisamente la caracterización de amabilidad sino todo lo contrario.

Y los cretenses en general no cambiarían eso, y no se podía esperar que la sociedad en general cambiara por sí misma.

  • Pero había una pequeña parte de esa sociedad que había recibido la maravillosa Gracia de Dios que transforma, que cambia realmente, que llena el corazón de gozo por el perdón que ha recibido en Cristo, y por eso tiene algo diferente que mostrar a su prójimo.

·        No quiere decir esto que el creyente no se molesta, y se la pasa sonriéndole a todo el mundo en todo momento, sino que sabe manejar sus emociones, y busca agradar a Dios en medio de cada situación.

La iglesia en Creta era llamada en su sociedad a ser ciudadanos amables,

 

Ø Nosotros en este tiempo también somos llamados, a ser ciudadanos destacables, no por nuestros logros, sino por la Obra de Cristo en nuestras vidas.

No podemos desligar nuestra vida cristiana de nuestra ciudadanía civil, no podemos llevar una vida cristiana y una vida secular.

Solo tenemos una vida, y somos cristianos en la comunidad cristiana, en la iglesia, pero somos también ciudadanos cristianos en la sociedad en la cual Dios mismo nos ha puesto.

Revisemos si estamos siguiendo estas exhortaciones, si estamos evidenciando con esta forma de vivir que hemos recibido la Gracia de Dios.

·        Cuando Dios nos hace nacer de nuevo, nos otorga el poder para superar el obstáculo del pecado.

·        Cuando creemos en Cristo, empieza a reinar la Gracia en nuestra vida y poco a poco va formando un carácter santo en nosotros

2 Corintios 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

  • Que todos los cristianos, nacidos de nuevo,  podamos mostrar los maravillosos cambios que produce Dios en los creyentes, y así brillar en  nuestra sociedad como verdaderos ciudadanos cristianos.

·        Fuimos redimidos para hacer lo bueno.

·        Las buenas obras son un signo de estar bajo el reinado de Cristo.