Tito 3:1
Día
7
Tito 3:1…
Estén dispuestos a toda buena obra…
Al leer La Biblia, notamos que la fe y las
buenas obras están estrechamente unidas.
La fe verdadera que produce buenos frutos es el
gozo y deleite de la salvación.
Las buenas obras son el gran objetivo de la
vida cristiana, son el fin para el cual nacimos de nuevo.
Así lo revela el Apóstol Pablo en Efesios
Efesios 2:10 Somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer
buenas obras.
Ser cristiano no solo se trata de hablar el
bien, sino de hacer el bien en medio de la
generación en que nos ha tocado vivir.
El Propósito del Señor para Su Pueblo puede ser
definido de esta manera:
Ø
Nacimos para hacer buenas obras.
Pero este mensaje no puede estar alejado de la
práctica de vida como ciudadanos cristianos.
Si bien nuestra ciudadanía está en los cielos, no
por eso dejamos de pertenecer a una sociedad en la cual somos llamados ser Luz
y Sal,
Mateo 5:13-16 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Pablo exhorta a Tito a aplicar estas enseñanzas
en la comunidad cristiana de Creta.
Vale anotar que en el primer siglo, esta isla era parte del Imperio Romano que se había expandido y sometido innumerables pueblos, entre ellos Creta, y parece que los cretenses no quedaron satisfechos con ello y en más de una oportunidad participaron de revueltas y sediciones contra el imperio.
Pero Pablo no llega a ponerse de su lado
inculcándoles derrocar el gobierno opresor sino vivir como ciudadanos
cristianos en medio de la situación que viven.
- Miremos entonces en nuestro llamado como ciudadanos cristianos en nuestra nación, y en nuestra ciudad.
Ø
Debemos ser ejemplo en nuestro trabajo
Esta verdad se aplica para los trabajadores
cristianos, que deben estar comprometidos con las buenas obras en su trabajo.
Por supuesto, las buenas obras se refieren al
trabajo hecho de una manera que agrada a Dios, más que a uno mismo o a otra
persona.
Las buenas obras cumplen los Propósitos de Dios
que fueron evidentes cuando creó el mundo.
Estas hacen del mundo un mejor lugar, ya que
ayudan a redimir su quebrantamiento y a reconciliar a las personas unas con
otras y con Dios.
Para que los cristianos tengamos una pasión
piadosa por las buenas obras, debemos entender qué hace que estas buenas obras
sean posibles y la razón por la que las hacemos.
·
La instrucción del Apóstol nos habla de ser ciudadanos
trabajadores.
En contraste con los vientres ociosos que hacían
famosos a los cretenses, Pablo señala que la iglesia debe comprender que como
ciudadanos de una sociedad, deben manifestar el amor, la gracia de Dios, de
manera laboriosa
Ø Dispuestos a trabajar
Esta ha sido una exhortación constante del Apóstol
Pablo a la iglesia en diferentes oportunidades, por ejemplo a los Efesios los
llama a trabajar y aún a compartir con los necesitados.
Efesios 4:28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo
que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
Los creyentes en Creta no podían hacer caso a su
fama de perezosos, sino trabajar diligentemente.
Es triste ver la cantidad de jóvenes que no quieren
hoy ni estudiar ni trabajar, y en muchos países la cantidad de gente reclamando
que le quiten a los ricos para darle a los pobres, pero muchos de ellos son
pobres precisamente porque no quieren trabajar, sino que quieren vivir de los
subsidios o ayudas que consideran que es obligación darles.
·
El cristiano, es una persona trabajadora, y sabe que Dios bendice su
trabajo para suplir así sus necesidades y le da para ayudar a quienes en verdad
lo necesitan.
Los hijos en los hogares de creyentes, como
cristianos deben estar dispuestos a colaborar en casa en los quehaceres
diarios, y no esperar a que les digan lo que tiene que hacer o hacerlo a
regañadientes.
Como empleados o contratistas debemos estar
dispuestos a trabajar de la mejor manera, no solo para obtener nuestro
beneficio personal, sino también buscando el bienestar de los demás.
Ø Dispuestos para toda buena
obra
El ciudadano cristiano, dice el Apóstol inspirado
por el Espíritu de Dios, debe estar dispuesto para toda buena obra.
·
Debe mostrar disposición para trabajar en todo lo que sea bueno, todo lo
que glorifique a Dios, no puede mostrar desidia o pereza.
Debe mostrar fervor por trabajar en la obra del
Señor, pero no tomar como excusa el servicio al Señor para descuidar sus
deberes ciudadanos.
Hay que hacer lo uno sin dejar de hacer lo otro.
Pero al ser ciudadanos trabajadores, debemos pensar
más en ayudar a otros que en buscar nuestro propio beneficio, pensar más en
hacer una labor que hable bien de Dios, que le haga bien a las personas a las
cuales servimos, que haga bien a la sociedad en la cual vivimos, de esa manera
estamos siendo Luz y Sal de la tierra.
Ø Ser Ciudadanos amables
Ser ciudadanos cristianos, nos habla de ser ciudadanos
amables.
Los cretenses eran llamados bestias brutas, o
bestias salvajes.
Eso no es precisamente la caracterización de
amabilidad sino todo lo contrario.
Y los cretenses en general no cambiarían eso, y
no se podía esperar que la sociedad en general cambiara por sí misma.
- Pero había una pequeña parte de esa sociedad que
había recibido la maravillosa Gracia de Dios que transforma, que cambia
realmente, que llena el corazón de gozo por el perdón que ha recibido en
Cristo, y por eso tiene algo diferente que mostrar a su prójimo.
·
No quiere decir esto que el creyente no se molesta, y se la
pasa sonriéndole a todo el mundo en todo momento, sino que sabe manejar sus
emociones, y busca agradar a Dios en medio de cada situación.
La iglesia en Creta era llamada en su sociedad a
ser ciudadanos amables,
Ø
Nosotros en este tiempo también somos llamados, a ser ciudadanos
destacables, no por nuestros logros, sino por la Obra de Cristo en nuestras
vidas.
No podemos desligar nuestra vida cristiana de
nuestra ciudadanía civil, no podemos llevar una vida cristiana y una vida
secular.
Solo tenemos una vida, y somos cristianos en la
comunidad cristiana, en la iglesia, pero somos también ciudadanos cristianos en
la sociedad en la cual Dios mismo nos ha puesto.
Revisemos si estamos siguiendo estas
exhortaciones, si estamos evidenciando con esta forma de vivir que hemos
recibido la Gracia de Dios.
·
Cuando Dios nos hace nacer de nuevo, nos otorga el poder para superar el obstáculo del
pecado.
·
Cuando creemos en Cristo, empieza a reinar la Gracia en nuestra vida y
poco a poco va formando un carácter santo en nosotros
2 Corintios 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara
descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de
gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
- Que todos los cristianos, nacidos de nuevo, podamos mostrar los maravillosos cambios que
produce Dios en los creyentes, y así brillar en nuestra sociedad como verdaderos ciudadanos
cristianos.
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Fuimos redimidos para hacer lo bueno.
·
Las buenas obras son un signo de estar bajo el reinado de Cristo.