Viernes, 14 de Julio del 2023

Tito 3:5

                                                                                                                                                       Día 14

Tito 3:5 No nos salvó por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por misericordia…

Tito, uno de los jóvenes que acompañaban al Apóstol Pablo en sus muchos viajes misioneros, vino por primera vez a Cristo siendo griego y estando en la ciudad de Antioquía. Cuando se escribió esta epístola, se encontraba en la isla de Creta, justo al sur de Grecia.

Es posible que la Iglesia de Creta la empezasen Pablo y Tito después del primer encarcelamiento de Pablo en Roma. Por lo que sabemos, Pablo fue puesto en libertad después de ese tiempo de encarcelamiento, del que ha quedado constancia en el libro de los Hechos. Recordemos que había expresado el deseo de ir a España, y muchos eruditos creen que después de su viaje a España, él y Tito fueron a la isla de Creta y comenzaron la Iglesia allí.

La sociedad cretense era muy particular Tito 1:12, pero el problema con el cual debía enfrentarse Tito, era que los nuevos convertidos, era muy parecidos a los individuos que no habían dado un paso de fe Tito 1:15-16, en realidad muchos de los que se decían creyentes, sólo de labios profesaban su fe, no había cambios en sus vidas. Tito3:9-11

 

La necesidad básica de aquellas creyentes era tener "la sana doctrina", enseñanza buena y sólida, , las revelaciones sinceras acerca de la verdad y las buenas obras, para apoyarlas y demostrar la realidad de esta enseñanza. 

Y en cuanto a la doctrina, el Apóstol enfatiza varios puntos, para comenzar, debían tener muy clara cuál era la base de la salvación del hombre.

 

En esta carta, y especialmente en esta sección, hemos podido encontrar un muy breve pero profundo resumen de la doctrina de la salvación.

Dios nos Salvó. Todo ha surgido de la iniciativa de Dios, de Su Bondad, de Su Misericordia, 

Dios nos salvó declarándonos inocentes en base a la Justicia Perfecta de Cristo.

A Cristo le fueron imputados nuestros delitos, y pagó por ellos, para que a nosotros se nos imputara su justicia y vivamos a causa de ella, 2 Corintios 5:21, Gálatas 3:11-13, Romanos 4:6-8 

El acto de Dios de declararnos inocentes consiste en otorgarnos de manera libre y soberana, el perdón de todos nuestros pecados, gracias a que Cristo pagó por ellos en la cruz, y por la fe en ese sacrificio, recibimos gratuitamente esa declaración de justicia, porque nos es otorgada esa justicia de Cristo, como si nosotros la hubiéramos hecho.

·        Tito 3:4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres

La Bondad de Dios es constante, y se expresa de diferentes maneras. Aquellos que caminan con el Señor, lo obedecen, lo aman y son llamados conforme a Su Propósito, siempre serán recipientes de Su abundante Benevolencia. Salmos 84:11

Su bondad es para con todos Salmos 145:9.

Como creyentes en Cristo estamos cubiertos con las bendiciones de nuestro Padre celestial, pues nos otorga Su Interminable Misericordia, Su Inagotable Gracia y Su Inigualable Amor. Salmos 34:8-9

El amor de Dios es Inmensurable, Incomprensible e Indescriptible.

A diferencia del nuestro, Su Amor es Perfecto y nunca cambia, pues es parte de su naturaleza.

Lo expresa por medio de las bendiciones que nos da, pero también por medio de su disciplina.

En nuestro sufrimiento, nos moldea para que podamos ser más santos y que así le demos gloria.       

La máxima expresión de Su Amor fue cuando entregó a Su Hijo para rescatar a la humanidad pecaminosa de una condenación eterna, Juan 3:16

·        Tito 3:5 No nos salvó por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho,

Ningún ser humano posee rectitud propia, Eclesiastés 7:20 

Esta declaración de inocencia de la que trata la Justificación por la Gracia de Dios,

Estamos llamados a una vida recta, pero no la poseemos por nosotros, sino, por la Justicia Perfecta de Cristo.

Y es en base a esa Justicia de Cristo, que Dios no tiene en cuenta ya nuestros pecados, nos declara inocentes y nos asegura que no habrá condenación alguna para nosotros, a quienes nos ha dado gratuitamente la fe en Su Hijo Jesucristo, Romanos 8:33-34.

Entonces queda claro que Dios nos declara justos no por nuestras buenas obras o rectitud que no tenemos, sino por Su Misericordia.

·        Tito 3:5…sino por misericordia… 

Dios expresa Su Misericordia, en Su tierno Amor por aquellos que están en aflicción.

De no ser por Su Misericordia, todos estaríamos perdidos, pues necesitamos de Su Compasión para ser salvos.

Nadie puede ser salvo sin antes haber reconocido su condición pecaminosa y sin esperanza, y sin haber clamado por misericordia, Lucas18:13.

Pero la compasión de Dios no está limitada a la salvación. Jesucristo es nuestro Sumo Sacerdote, quien se compadece de nuestras debilidades y nos invita a que nos acerquemos a Su Trono de Gracia, donde recibimos Su Misericordia y hallamos Gracia en tiempos de necesidad, Hebreos 4:15-16.

·        Tito 3:5… por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo

Uniendo así, con la obra de la justificación: la Regeneración y la Santificación; ambas, al igual que la justificación, son iniciativas de Dios, y no de nosotros.

La regeneración hemos dicho es hecha una vez y para siempre, la santificación de manera segura y progresiva en el creyente hasta su perfección el día que Cristo se manifieste o sea llevado cada uno a Su Presencia cuando muera.

No tenemos rectitud propia, y no la tendremos.

Pero gracias a la obra constante del Espíritu Santo en nosotros, aspiramos a una vida cada vez más conforme a la posición que Cristo nos ha otorgado como justos ante Dios por Su Vida y Sacrificio Perfectos, Romanos 8:1

 Ahora, habiéndose cumplido el propósito de habernos declarado inocentes, no culpables del pecado, tenemos como resultado la justificación. 

·        Tito 3:7 para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

El resultado de esta salvación de Dios, es que viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de vida eterna

Es decir, con derecho a abrigar esta esperanza de manera firme.

Con derecho, aunque no merecemos ni tenemos derecho a nada. Cristo ganó ese derecho para Su Pueblo, de disfrutar con el Dios Eterno, una perfecta y dichosa vida eterna.

  

Tito 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

La frase que es el corazón de este versículo son dos palabras: “nos salvó”.

En esas palabras sencillas se encuentra el centro de la fe cristiana.

La palabra “salvó” ha llegado a ser, de forma muy particular, un término cristiano, aplicado mayormente a aspectos espirituales.

Sin embargo, en el idioma griego, el verbo original que se traduce “salvó” podría significar también la liberación física o temporal.

En el sentido espiritual, su uso principal en el Nuevo Testamento expresa la idea de

·        Ser salvado y rescatado del pecado;

·        Se la Culpa del pecado (pasado);

·        El dominio y poder del pecado (presente);

·        Y del castigo por el pecado (futuro).

Ante todo, somos salvados de la ira de Dios contra el pecado

Nosotros no podemos salvarnos a nosotros mismos,  ningún ser humano tiene el poder de hacerlo.

Cristo,  es El Señor que salva.

Sólo Dios quien creó todo puede salvar a la humanidad rebelde y pecaminosa ha proporcionado para nosotros un Camino de Salvación.

Somos salvos solamente mediante la fe en Jesús por la Gracia y Poder de Dios.