Zacarías 7:10
Día 16
Devocional escrito por Osvaldo Alfieri Hijo
Zacarías 7:10…Ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.
Antes de enfocarnos en el versículo citado, que de por si
dice mucho, podemos ver el contexto donde esta porción bíblica se encuentra.
Unos renglones más atrás, en el versículo 8, al comenzar el
párrafo, se titula “La desobediencia,
causa del cautiverio”.
Precisamente
Dios por medio del Profeta Zacarías le indica al Pueblo unas normas de
convivencia:
§ Juzgar conforme a la verdad
§ Hacer misericordia y piedad cada cual
con su hermano
§ No oprimir a la viuda, al huérfano, al
extranjero ni al pobre
§ Ninguno piense mal en su corazón contra
su hermano.
Lamentablemente el relato bíblico continúa y como ha sucedido
reiteradas veces
Ø El
Pueblo no atendió estas sugerencias y mandamientos.
Ø No
quisieron escuchar y en vez de juzgar con verdad volvieron a la violencia, a la
espada.
Ø Y en
vez de hacer misericordia, volvieron su corazón duro como diamante.
Ø Se
cerraron completamente a oír lo que Dios les había dicho.
Y aconteció que como Dios clamó y el Pueblo no oyó, también
ellos (el Pueblo) clamaron y yo no escuché dice Jehová de los Ejércitos, versículo 13.
En consecuencia de no atender ni poner en práctica estos mandamientos vemos el cautiverio al cuál hace referencia el título, ya que el versículo 14 habla que Dios los esparció de una manera como arrancándolos de su tierra por todas las naciones que conocían, dejando atrás sus hogares desolados y sus ciudades abandonadas.
· El Pueblo en su mal proceder convirtió en desierto una tierra deseable.
·
Hoy
en nuestro tiempo podemos aplicar las mismas normas de convivencia y hacer buen
uso de las sugerencias enviadas por Dios.
Es
importante puntualizar en el orden que estas tienen.
Ø Primero: Siempre hay que juzgar conforme
a la verdad.
No podemos hacernos eco de supuestos o de opiniones infundadas,
lejos de los sentimientos o condicionamientos.
Siempre que se deba analizar un proceder o siempre que se
deba dar una corrección y emitir un juicio, esto debe ser sujeto a la verdad.
Si falta la verdad es injusto y se vuelve una ofensa, un
agravio y hasta una difamación.
Por
eso, el verdadero hermano hace un análisis de las acciones del otro, en búsqueda
que la corrección ayude a mejorar su relación con Dios y pueda permitir a
través de ésta el crecimiento y la superación en el caminar del cristiano.
Ø Segundo: Hacer misericordia y piedad cada cual con
su hermano.
Esto va de la mano, ya que el juicio debe ser en misericordia
y no para destrucción. Se busca un cambio y ayudar a que por medio de un consejo
a tiempo, El Espíritu Santo transforme al individuo.
Podemos
hacer un análisis que nos muestre una situación y hacer el debido juicio de
ésta, pero la palabra juicio en este caso no significa condena, sino cuánta más
misericordia y piedad debemos dar para evitar un fracaso en nuestro camino de
fe.
Ø Tercero: No oprimir a la viuda, al
huérfano, al extranjero ni al pobre.
Esto hace referencia a un nivel aún mayor de misericordia y
piedad que el punto anterior, ya que son los más necesitados en nuestras comunidades.
Según nuestra posibilidad, ayudar lo máximo posible y en esa ayuda reflejar la Misericordia de El Padre, que envió a Su Hijo, y de Jesús que aceptó ser Enviado para morir en la cruz en perdón por nuestros pecados.
Ø Cuarto: Ninguno piense mal en su corazón
contra su hermano.
Este es el último punto y no hace referencia a una acción
física, sino que es una acción silenciosa o imperceptible.
Es la acción que resume o envuelve a todas las otras, ¿Por
qué será la acción de pensar mal?
Creo que el pensar mal de.... Puede hacerte creer que el
juicio no es justo, que la verdad no fue tan verdad, que la piedad es mucha o
no se merecía tanta misericordia, incluso hasta lo contrario, debieron ser más
piadosos con tal o cual cosa.
Por
eso el “pensar mal” va a llevarte a tener una visión distorsionada e irreal de
las cosas y sobre todo una incorrecta referencia de tus hermanos.
- La Iglesia de Jesucristo y nuestra Comunidad de Fe es un Territorio Deseable.
- Dios
derrama de sus riquezas en aquellos que las buscan con humildad y sencillez de
corazón.
Quienes
no oyen y endurecen su corazón para no aceptar estas Palabras se vuelven
esclavos de sus errados pensamientos, confundidos por propia versión de la
justicia, nunca experimentan la piedad porque nunca fueron misericordiosos con
nadie.
- En definitiva, convierten el Regalo de Dios, la Tierra de Abundancia y Deseable, en el más triste y cruel desierto.