Zacarías 8:17
Día
22
Devocional
escrito por Mónica Marchi de Massera
Zacarías
8:17 …Ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo…
Zacarías fue uno de los Profetas del Remanente fiel que regresó a Palestina después de los años de cautiverio.
Él
capítulo 8 de su Libro está dedicado a expresar el Propósito Inmutable de
Jehová de bendecir a Israel.
También declara que el Pueblo debía obedecer a los Profetas, los cuales expresaban la Voluntad de Dios para con Su Pueblo.
Nuestro devocional nos expresa:
Y ninguno de
vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el
juramento
falso; porque todas estas son cosas que aborrezco, dice Jehová.
Como vemos, este versículo instruye al Pueblo a no tramar el mal en el corazón contra el prójimo, ni amar los juramentos falsos, ya que son cosas que Dios aborrece.
Es interesante comparar y analizar
distintas versiones del mismo texto:
No traméis en vuestro corazón el mal uno contra otro, ni améis el juramento falso; porque todas estas cosas son las que odio. La Biblia de las Américas.
No hagan planes malvados en contra de sus semejantes, ni hagan
juramentos falsos, porque tengo eso lo aborrezco. Yo soy el Dios de Israel, y
les juro que así es. Traducción en Lenguaje Actual.
Como hemos visto, todas las versiones nos muestran la importancia de no pensar mal en nuestro corazón contra nuestro prójimo, porque el Señor aborrece esto.
Este versículo cobra una gran relevancia en nuestra sociedad actual, ya que se evidencia una creciente desconfianza general y una mala comunicación entre las personas
Hoy en día, pensar mal en nuestro corazón contra nuestro prójimo significa la actitud que tomamos hacia las personas que nos rodean.
Si somos sinceros, muchas veces dejamos
que nuestras malas experiencias o prejuicios influyan en la manera en la que percibimos
a los demás, lo que ocasiona conflictos, desencuentros y desacuerdos.
En definitiva, este versículo nos invita a deshacernos de estos pensamientos negativos y buscar la mejor manera de relacionarnos con quienes nos rodean.
Sin dudas, somos exhortados a mantener una buena actitud hacia las personas con las que convivimos y a valorar la importancia de ser honestos en todo momento.
La aplicación de esta enseñanza nos permitirá vivir en armonía con nuestras familias, amigos, compañeros de trabajo, y con todos los que nos rodean.
Por eso, debemos reflexionar en nuestra manera de pensar y de actuar con los demás.
Debemos asegurarnos de nunca prejuzgar
o dejar que nuestras malas experiencias influyan en la forma en la que nos
relacionamos con el otro.
Asimismo, debemos ser honestos en todo lo que hacemos, evitando las mentiras y los juramentos falsos, para transmitir confianza y sinceridad a los que están cerca nuestro.
En definitiva, Zacarías 8:17 es una invitación a buscar siempre la armonía y la unidad con nuestros semejantes, siendo siempre sinceros y honestos, tal como nos lo manda El Señor; sobre todo, en la familia de la Fe.
Por algo Dios lo dejó establecido
en Su Palabra, ¿Verdad?
Muchas veces, nuestras experiencias pasadas moldean la manera en que vemos a los demás, pero este texto es un llamado a renovar nuestra perspectiva.
Al elegir ver lo mejor en nuestro prójimo y comprometernos con la Verdad, no sólo fortalecemos nuestras relaciones, sino que también creamos un ambiente de confianza y respeto.
Veamos el contexto:
Zacarías 8:16 Estas son las cosas que habéis de hacer: hablad verdad
cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en
vuestras puertas.
Podemos apreciar que se enfatiza la importancia de la Verdad, la
Justicia y la Paz en las relaciones entre las personas; condenando la falsedad
y las malas intenciones.
Proverbios 6:16-19 Seis cosas aborrece Jehová, Y aún siete abomina su alma: 17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, 18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, 19 El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos.
Mateo 5:8-9 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. 9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Efesios 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
Como
vemos, El Señor nos llama, en muchas ocasiones a lo largo de Su Palabra, a cuidar
especialmente nuestra relación con los otros, sobre todo con los de la Familia
de la Fe.
Por lo tanto, Hermanos, seamos obedientes a los Mandatos de Nuestro Señor, y practiquemos estás enseñanzas.
No
sólo nos beneficiará a nosotros mismos, sino que nos ayudará a ir mejorando en nuestro
caminar como Hijos de Dios, relacionándonos con distintos tipos de personas.
Además
de saber que, siendo veraces, honestos, justos y leales, estamos haciendo lo que
El Señor nos manda.
¡Animémonos,
pues, unos a otros, a practicar y poner por obra este Mandato de Dios!
¡Seguramente
no nos arrepentiremos y, más aún, será de bendición para nuestras vidas y
seremos de bendición a otros!
¡Dios
les bendiga!